{"id":1104,"date":"2009-01-16T18:45:02","date_gmt":"2009-01-16T18:45:02","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1104"},"modified":"2009-01-16T18:45:02","modified_gmt":"2009-01-16T18:45:02","slug":"hedonismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1104","title":{"rendered":"Hedonismo"},"content":{"rendered":"<p>Hedonismo<\/p>\n<p>I. FILOSOFIA<\/p>\n<p>Del griego hedone (placer). Doctrina \u00e9tica seg\u00fan la cual el \u00fanico bien es el placer y el \u00fanico mal el dolor. En consecuencia, sit\u00faa en el placer la felicidad humana. El hedonismo no consiste en afirmar que el placer es un bien, ya que dicha afirmaci\u00f3n ha sido admitida por otras muchas doctrinas \u00e9ticas muy alejadas del hedonismo, sino en considerar que el placer es el \u00fanico y supremo bien. El t\u00e9rmino hedonismo puede tomarse en dos sentidos, lato y estricto. En el primero, hedonismo ser\u00eda una teor\u00eda \u00e9tica de gran amplitud en la que la palabra placer tendr\u00eda un significado muy extenso, abarcando tanto el placer como la utilidad; en este sentido se encuadrar\u00eda dentro del hedonismo el utilitarismo (v.). En un sentido m\u00e1s restringido, el hedonismo se diferencia del utilitarismo, fundamentalmente, porque el primero cifra el bien en el placer individual, mientras que el segundo afirma como bien sumo el placer, el bienestar y la utilidad sociales; el hedonismo tiene car\u00e1cter individualista, el utilitarismo es de \u00edndole socialista (en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra). Dentro del hedonismo en sentido estricto se pueden distinguir dos formas del mismo, de acuerdo con los dos significados que tiene el t\u00e9rmino placer. \u00c9ste designa, ya el placer sensible o inferior, ya el placer espiritual o superior. En consecuencia, habr\u00e1 dos formas de hedonismo, llamadas hedonismo absoluto y hedonismo mitigado, o eudemonismo.<\/p>\n<p>Hedonismo absoluto. Afirma que el \u00fanico bien es el placer sensible y el \u00fanico mal el dolor sensible. Se ha atribuido esta doctrina a Aristipo de Cirene y su escuela. No obstante, es dif\u00edcil aceptar que un fil\u00f3sofo haya acogido estas tesis que, tomadas en toda su pureza, har\u00edan del ser humano un mero animal irracional. Las l\u00edneas que estructuran el hedonismo absoluto son las siguientes:<\/p>\n<p>1) El placer es el bien, el dolor es el mal (Sexto Emp\u00edrico, Adversus mathematicos, VIII,199).<\/p>\n<p>2) Dentro de los diversos placeres tiene supremac\u00eda el sensible (Di\u00f3genes Laercio, II, 90); se admite la existencia de placeres del esp\u00edritu, pero la naturaleza de sumo bien es propia de los placeres sensibles, dado que la intensidad de \u00e9stos es muy superior a la de aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>3) En el seno del placer sensible, \u00fanicamente hemos de buscar el placer presente (paron pathos), ya que el pasado se ha destruido y no existe, mientras que el futuro es dudoso y no sabemos con certeza si ser\u00e1 (Ateneo, XII, 544).<\/p>\n<p>4) La misi\u00f3n de la virtud en este sistema es exclusivamente la de elegir, entre los posibles placeres presentes que est\u00e9n ante nosotros, el m\u00e1s intenso. Tal es el papel que Aristipo otorga a la fronesis, la prudencia.<\/p>\n<p>5) La \u00fanica superaci\u00f3n de este radical hedonismo se halla en la afirmaci\u00f3n de Aristipo de que el hombre sabio y prudente, aunque busque y desee el placer, lo domina y no llega a estar esclavizado por \u00e9l: \u00abtengo, no soy tenido\u00bb (Di\u00f3genes Laercio, II, 75). Es la postura que permite ver un atisbo de racionalidad en el hombre hedonista.<\/p>\n<p>Hedonismo mitigado. Sostiene que el placer es el bien del hombre, pero da una clara preferencia al placer espiritual sobre el sensible. Es la doctrina \u00e9tica de Epicuro y los epic\u00fareos. Sus puntos fundamentales son:<\/p>\n<p>1) Primac\u00eda del placer espiritual sobre el sensible, de la chara sobre la hedone.<\/p>\n<p>2) Distinci\u00f3n, dentro del placer, entre el de movimiento y el de reposo. El primero se produce al satisfacer una necesidad, un deseo; el segundo, al haber eliminado todas las apetencias. El hedonismo mitigado da m\u00e1s valor a este \u00faltimo. Por ello dir\u00e1 Epicuro: \u00abSi quieres hacer rico a Pitocles, no aumentes sus riquezas, sino disminuye sus deseos\u00bb (H. Usener, Epicurea, Leipzig 1897, 135).<\/p>\n<p>3) Determinaci\u00f3n de una aritm\u00e9tica del placer sobre las siguientes reglas primordiales:<\/p>\n<p>a) Aceptar el placer presente, si no produce un dolor ulterior m\u00e1s intenso;<br \/>\nb) Rehuir el dolor presente que no pueda producir en el futuro un placer m\u00e1s intenso;<br \/>\nc) Aceptar un dolor presente que origine un placer futuro m\u00e1s intenso;<br \/>\nd) Rehuir un placer presente que lleve aparejado un dolor futuro de mayor intensidad. La b\u00fasqueda del placer en esta forma de hedonismo no se limita a la ciega consecuci\u00f3n del placer presente; se establece un principio de racionalidad, al hacer intervenir en el deseo del placer la moderaci\u00f3n que puede suponer la previsi\u00f3n del futuro.<\/p>\n<p>4) La misi\u00f3n de la virtud dentro de este hedonismo queda limitada a una prudente regulaci\u00f3n de la conducta humana, encaminada a facilitar la aplicaci\u00f3n en cada caso concreto de esa aritm\u00e9tica del placer. Tal es la misi\u00f3n que Epicuro asigna a la fronesis, la prudencia.<\/p>\n<p>5) Basado en estas directrices morales, el hombre podr\u00e1 alcanzar su fin \u00faltimo, que para el hedonismo mitigado es la ausencia de dolor (aponia), que nos dar\u00e1 la tranquilidad de \u00e1nimo (ataraxia), en lo que radica la felicidad (eudaimonia).<\/p>\n<p>Algunos autores cristianos, defensores de este tipo de hedonismo, han pretendido armonizar esta teor\u00eda con su supuesto cristianismo. Tal es el caso de L. Valla; en el libro III de su tratado De voluntate (Sobre el pIacer) sostiene que s\u00f3lo dentro de una concepci\u00f3n cristiana es alcanzable el sumo bien (enti\u00e9ndase el sumo placer) ya que \u00fanicamente Dios puede asegurar al hombre la plenitud del placer en una vida ultraterrena. F\u00e1cilmente se comprende que este intento de conciliar el hedonismo con el cristianismo es sumamente deficiente y accesible a f\u00e1ciles y numerosas cr\u00edticas. Parecida armon\u00eda entre hedonismo y cristianismo es la intentada tambi\u00e9n por P. Gassendi, hasta el punto de que se ha podido hablar de un ensayo de cristianizar el epicure\u00edsmo.<\/p>\n<p>Dentro de las doctrinas morales, probablemente sea el hedonismo absoluto la de menor dignidad; en \u00e9l los seres humanos quedan reducidos a la m\u00e1s brutal animalidad, sometidos a la tiran\u00eda del presente y totalmente desligados de los que tradicionalmente se han considerado como valores t\u00edpicamente humanos. Por lo que respecta al hedonismo mitigado y de un modo particular al hedonismo de Epicuro, hay en \u00e9l una cierta elevaci\u00f3n moral al dar primac\u00eda a lo espiritual sobre lo material, siquiera sea s\u00f3lo en el seno del placer. El hombre aparece regulado por principios racionales, aunque \u00e9stos est\u00e9n muy disminuidos. Sin embargo, por mucho que el hedonismo intente \u00abespiritualizar\u00bb sus tesis, la ra\u00edz primigenia de la que parte, el principio del placer, le impide elevarse a un reino de valores superiores que, en consecuencia, quedan por completo fuera del \u00e1mbito de todo hedonismo que sea consecuente.<\/p>\n<p>BIBL.: CENTRO DI STUDI FILOSOFICI Di GALLARATE, Enciclopedia filosofica, I, Venecia-Roma 1957, 1806-08; J. B. WATSON, Hedonistic theories from Aristippus to Spencer, Nueva York 1895; H. GOMPERZ, Kritik des Hedonismus, Jena 1898; A. J. FESTUGI\u00c9RE, Le plaisir, Par\u00eds 1946; H. HAWTON, Philosophy for pleasure, Londres 1949; G. B. L. COLOSIO, Aristippo di Cirene, Tur\u00edn 1925.<\/p>\n<p>II. TEOLOGIA MORAL<\/p>\n<p>Por J. BARRIO GUTI\u00c9RREZ.<\/p>\n<p>Considerado como concepci\u00f3n o actitud pr\u00e1ctica que hace del placer la raz\u00f3n de ser o la norma \u00faltima de la vida, el hedonismo reviste diferentes formas seg\u00fan las varias etapas y estilos de civilizaci\u00f3n (v. I). Prolongando un progreso continuo, acelerada por la ambici\u00f3n de la ciencia y de la t\u00e9cnica, la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea ha generalizado los bienes de consumo e intensifica el gusto del vivir y la aspiraci\u00f3n a la comodidad. Dentro de este clima universal de bienestar, que en s\u00ed no es incompatible con la moral y la perfecci\u00f3n cristianas, se manifiestan las formas de hedonismo siempre presentes en las \u00e9pocas y regiones de abundancia y lujo.<\/p>\n<p>Por su amplitud o por su intensidad merecen destacarse los siguientes fen\u00f3menos: La sensualidad difusa que envuelve principalmente los ambientes y clases sociales m\u00e1s favorecidas, trasform\u00e1ndose a veces en un ideal de dolce vita. Esta b\u00fasqueda de la comodidad y aun esta demanda de placer intenso y siempre renovado, constituyen una especie de atm\u00f3sfera propicia para otros tipos extremos de hedonismo. As\u00ed el erotismo, la depravaci\u00f3n del amor humano, exaltado s\u00f3lo en sus aspectos de sexualidad. Sin duda la valorizaci\u00f3n del amor y aun del sexo puede constituir un enriquecimiento precioso para la visi\u00f3n aut\u00e9ntica de la vida. Pero el erotismo consiste precisamente en la depravaci\u00f3n de esta visi\u00f3n, en la exaltaci\u00f3n del placer estimado y cultivado por s\u00ed mismo, fuera de la promoci\u00f3n de la persona y de los valores espirituales. Otra forma de degradaci\u00f3n, generalmente reprobada por la conciencia com\u00fan y por el conjunto de las leyes, aunque alcance proporciones considerables, es el abuso de bebidas y drogas. Tales excesos aparecen como s\u00edntomas de una insatisfacci\u00f3n profunda entre ciertos sectores del mundo contempor\u00e1neo y denuncian el error de la concepci\u00f3n hedonista que inspira algunos medios influyentes de la civilizaci\u00f3n moderna. En efecto, los recursos, cada vez m\u00e1s eficaces, de difusi\u00f3n de ideas e im\u00e1genes, son muchas veces marcados por un ideal de placer que tocan las fronteras del hedonismo Por otro lado, amplios intereses financieros estimulan una publicidad de inspiraci\u00f3n y de estilo n\u00edtidamente sensuales.<\/p>\n<p>Sobresale un aspecto del hedonismo que interesa especialmente al moralista contempor\u00e1neo y ha sido objeto de intervenciones del Magisterio de la Iglesia. Se trata de la exaltaci\u00f3n sistem\u00e1tica y unilateral del placer sexual fuera o dentro de la vida matrimonial. P\u00edo XII en 1951 denunciaba esta insidiosa depravaci\u00f3n: \u00abOlas incesantes de hedonismo invaden el mundo y amenazan ahogar en esta marea de pensamientos, deseos y actos toda la vida conyugal, creando serios peligros y causando graves perjuicios a la funci\u00f3n primera de los esposos. Este hedonismo anticristiano no se averg\u00fcenza muchas veces en erigirse en doctrina, inculcando el deseo de volver m\u00e1s intenso el placer en la preparaci\u00f3n y en la realizaci\u00f3n de la uni\u00f3n conyugal\u00bb. Y el Papa concluye definiendo tal actitud como un hedonismo \u00abrefinado, vac\u00edo de valores espirituales y, por tanto, indigno de esposos cristianos\u00bb (Aloc. 29 oct. 1951: AAS 18, 1951, 852). Con esta advertencia, pi\u00e9nsese en la gravedad del hedonismo que busca, ileg\u00edtimamente, el placer sexual fuera del matrimonio.<br \/>\nLa apreciaci\u00f3n pontificia insin\u00faa el criterio moral que permite discernir el hedonismo, \u00abeste culto del placer\u00bb, de una aut\u00e9ntica visi\u00f3n del amor en todas sus dimensiones espirituales y sensibles. Dentro de la doctrina cristiana, ajena a todo dualismo manique\u00edsta, el placer tiene un sentido positivo (Dios ha puesto una cierta dosis de placer en el uso de las cosas terrenas), aunque debe estar moderado por la raz\u00f3n iluminada por la fe. Particularmente la armon\u00eda y el placer sexuales tienen una noble significaci\u00f3n en la vida matrimonial, con tal que est\u00e9n al servicio del verdadero amor y de las finalidades de la instituci\u00f3n conyugal. La forma de superar el hedonismo es, pues, reconociendo este sentido positivo del placer, integrarlo dentro de una visi\u00f3n racional de equilibrio y desarrollo de la persona y especialmente en la concepci\u00f3n cristiana sobre el recto uso de las cosas de la tierra.<\/p>\n<p>BIBL.: S. TOM\u00c1S DE AQUINO, Sum. Th. I-II q. 31-34: trata del placer (delectatio) destacando su sentido positivo y explicando los criterios de bondad y malicia en esta materia; J. M. GUYAU, La morale d&#8221;\u00c9picure et ses rapports avec les doctrines contemporaines, 7 ed. Par\u00eds 1927; A. CALCARA, Il problema morale nei tempi moderni, Roma 1943, 84 ss.; O. LOTTIN, Principes de Morale, I, Lovaina 1946, 117-118; para una informaci\u00f3n hist\u00f3rica de la postura cristiana: J. E. KERNS, The theology of marriage. The historical development of christian actitudes toward sex and sanctity in marriage, Nueva York 1964; sobre la doctrina de P\u00edo XII: B. LAVAUD, Pie XII, Docteur du Mariage et d\u00e9fenseur de la morale conjugale, \u00abRevue Thomiste\u00bb, 52, 119-141.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hedonismo I. FILOSOFIA Del griego hedone (placer). Doctrina \u00e9tica seg\u00fan la cual el \u00fanico bien es el placer y el \u00fanico mal el dolor. En consecuencia, sit\u00faa en el placer la felicidad humana. 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