{"id":1091,"date":"2009-01-14T23:48:13","date_gmt":"2009-01-14T23:48:13","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1091"},"modified":"2009-01-14T23:48:13","modified_gmt":"2009-01-14T23:48:13","slug":"el-sentido-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1091","title":{"rendered":"El sentido de la vida"},"content":{"rendered":"<p>El sentido de la vida<\/p>\n<p>Victor Frankl, psiquiatra jud\u00edo y encerrado en un campo de concentraci\u00f3n, aprendi\u00f3 la diferencia entre querer vivir y dejarse morir. Analizamos el pensamiento de Frankl y su visi\u00f3n sobre el sentido de la vida.<\/p>\n<p>Por Llu\u00eds Pifarr\u00e9 <\/p>\n<p>1.- La realidad Primaria del Sentido <\/p>\n<p>Es f\u00e1cilmente observable que amplios sectores de la sociedad moderna, de manera m\u00e1s o menos intensa, est\u00e1n afectados por diversos trastornos ps\u00edquicos, que se traducen en diversas anomal\u00edas mentales, como pueden ser determinados tipos de ansiedades, complejos, depresiones, angustias, desesperanzas, aburrimiento, tedio?etc. y que les lleva a recorrer largos y costosos peregrinajes por el intrincado mundo de psiquiatras y psic\u00f3logos, como se\u00f1ala Victor Fraknl: <\/p>\n<p>?Los pacientes acuden al psiquiatra porque dudan del<br \/>\nsentido de su vida o desesperan de poder encontrarlo? [1]<\/p>\n<p>Frankl, afamado psiquiatra y fil\u00f3sofo vien\u00e9s, antiguo disc\u00edpulo de Freud, y fundador de la ?Logoterapia?, es uno de los pensadores del S. XX que con m\u00e1s amplitud y profundidad han tratado de estos conflictos ps\u00edquicos, y que ha logrado despertar el inter\u00e9s por ellos. Especialmente en dos de sus obras: ?La Voluntad de Sentido? y ?La Idea Psicol\u00f3gica del Hombre?, considera que lo primario y fundamental para vivir de acuerdo con nuestra dignidad humana es el encontrar un sentido a la vida: <\/p>\n<p>?El preocuparse por hallar un sentido a la existencia<br \/>\nes una realidad primaria, es la caracter\u00edstica m\u00e1s<br \/>\noriginal del ser humano? [2]<\/p>\n<p>Por ello sostiene, que un importante porcentaje de estos trastornos mentales, proceden del ?sinsentido? de la vida en el que se desenvuelve el itinerario existencial de numerosos individuos, producto de su vaciedad interior: Diversos fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad, como S\u00f3crates, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, los estoicos, los epic\u00fareos, San Agust\u00edn, y un largo etc\u00e9tera, ya se hab\u00edan planteado desde sus propias \u00f3pticas especulativas, el concepto del sentido de la vida. Por ello se lamenta Frankl, que este concepto que justifica y da raz\u00f3n de ser a la existencia humana, no se haya planteado en los gabinetes psicol\u00f3gicos, hasta fechas recientes: <\/p>\n<p>?Durante demasiado tiempo el clamor que busca el sentido<br \/>\nha sido deso\u00eddo? ?Este concepto tiene una historia larga,<br \/>\npero la psicolog\u00eda moderna, hasta hace poco apenas<br \/>\nlo hab\u00eda utilizado sobre todo porque parec\u00eda inaccesible<br \/>\na la ciencia? [3]<\/p>\n<p>2.- Una peculiaridad propia del ser humano <\/p>\n<p>Frankl considera que la b\u00fasqueda del sentido de la vida, es una peculiaridad propia del ser humano, que lo distingue radicalmente de los animales irracionales. Y es que el hombre, como nos recuerda Heidegger, habita el mundo, que es su morada, y lo organiza de acuerdo con sus intencionales proyectos y decisiones, en cambio el animal, se limita a corretear por el mundo. Por tal circunstancia, cuando alg\u00fan psic\u00f3logo con anteojeras reductivamente biologistas, concibe que la frustraci\u00f3n por la ausencia de un sentido de la vida responde a una enfermiza falta de inseguridad, a un complejo de debilidad, o a otras instancias semejantes, expresa un notable desconocimiento de la naturaleza humana, y se arriesga a tener una visi\u00f3n deforme y unilateral de su realidad \u00f3ntica: <\/p>\n<p>?El cuidarse de averiguar el sentido de su existencia es lo<br \/>\nque caracteriza justamente al ser humano en cuanto<br \/>\ntal -no se puede ni aun imaginar un animal sometido<br \/>\na tal preocupaci\u00f3n, y no es l\u00edcito degradar esta realidad<br \/>\nque vemos en el hombre a una especie de debilidad,<br \/>\nuna enfermedad, un s\u00edntoma o un complejo. M\u00e1s bien es<br \/>\nal rev\u00e9s [4]. ?La frustraci\u00f3n de la voluntad de sentido,<br \/>\nno es de suyo algo patol\u00f3gico, y est\u00e1 tambi\u00e9n lejos<br \/>\nde ser enfermizo?[5] <\/p>\n<p>Frankl reconoce y autovalora la importancia de su trabajo de investigaci\u00f3n sobre la voluntad de sentido, y la positiva aplicaci\u00f3n de su m\u00e9todo de la ?logoterapia?, tanto por los excelentes resultados pr\u00e1cticos que ha producido en sus pacientes, como por su identificaci\u00f3n con la sensibilidad y las necesidades del hombre actual: <\/p>\n<p>?Es un hecho que la logoterapia al interpretar al hombre<br \/>\ncomo un ser en la b\u00fasqueda del sentido, hace vibrar una<br \/>\ncuerda en el ser humano de hoy que conecta con<br \/>\nnecesidades de nuestra \u00e9poca [6]<\/p>\n<p>3.- El placer como categor\u00eda suprema <\/p>\n<p>Una de las conductas que revelan la ausencia del sentido de la vida, es la que le atribuye al placer sensible el rango de principio y categor\u00eda suprema, y se traduce en la b\u00fasqueda desaforada de aquellos objetos que lo producen, como las drogas, el sexo, el alcohol, los juegos de azar, etc. o tambi\u00e9n en el af\u00e1n desmesurado de poseer imperativamente los m\u00faltiples productos y artefactos que se ofrecen en el mercado. Alejandro Llano, dir\u00e1 al respecto que ?la tendencia del disfrute inmediato de gratificaciones sensibles es culturalmente letal. Adormece la capacidad de proyecto, fomenta el conformismo y domestica la disidencia. Se mueve en una espiral descendente, que sume a las personas en el v\u00e9rtice del hedonismo? [7] <\/p>\n<p>?La b\u00fasqueda del placer, (el principio del placer),<br \/>\ncomenta Frankl, aparece cuando se frustra la voluntad<br \/>\nde sentido? [8].<\/p>\n<p>Este principio hedonista del placer, que Frankl critica con su habitual agudeza, es precisamente el principio en el que Freud, fundado en las subjetivas instancias desiderativas del individuo, sustentar\u00e1 su tambaleante estatuto cognoscitivo. Un principio del placer, que se ha acelerado en la equ\u00edvoca denominaci\u00f3n de la ?sociedad del consumismo?, y que actuando como anestesiador del esp\u00edritu, fomenta diversas formas de inmadurez ps\u00edquica que incapacitan para descubrir el aut\u00e9ntico sentido de la existencia humana: <\/p>\n<p>?La pregunta por el sentido de la vida es expresi\u00f3n<br \/>\nde madurez mental. En la sociedad de<br \/>\nconsumo y abundancia s\u00f3lo hay una necesidad<br \/>\nque no encuentra satisfacci\u00f3n y esa es la necesidad<br \/>\nde sentido, su voluntad de sentido? [9]<\/p>\n<p>Y es que la abundancia de ofertas y el innumerable elenco de instrumentos t\u00e9cnicos cada vez m\u00e1s sofisticados que nos brinda el supuesto ?estado del bienestar?, aunque es evidente que satisface necesidades b\u00e1sicas en distintos \u00f3rdenes de la vida, hay que afirmar al margen de lo pol\u00edticamente correcto, que no responde a las exigencias m\u00e1s hondas e \u00edntimas de la persona si se toman y se absolutizan como fines en s\u00ed mismos. Pues el simple tener y acumular bienes materiales, no perfecciona de por s\u00ed a los sujetos si no contribuyen a la perfecci\u00f3n y enriquecimiento de su ser. Es lo que ya en los a\u00f1os treinta, Gabriel Marcel expres\u00f3 en su conocida formulaci\u00f3n de que el sentido y el valor de la persona ?no est\u00e1 en lo que tiene, sino en lo que es?, es decir, no se trata solamente de ?tener m\u00e1s? sino de ?ser m\u00e1s?, proposici\u00f3n que de alg\u00fan modo se podr\u00eda identificar con la frase de Frankl: <\/p>\n<p>?Las personas tienen los medios para vivir, pero carecen<br \/>\nde sentido por el qu\u00e9 vivir?[10] <\/p>\n<p>Como palpablemente se puede comprobar, este cumulo de prestaciones que hacen m\u00e1s f\u00e1cil y c\u00f3moda la existencia y mejoran la salud colectiva, no son de por s\u00ed una fuente de alegr\u00eda y de acicate intelectual, si no que m\u00e1s bien desembocan, como Frankl sabe poner de relieve, en la insatisfacci\u00f3n afectiva, y en la p\u00e9rdida de sensibilidad para el agradecimiento (especialmente en los j\u00f3venes), si no se les confiere un sentido de orden superior:<\/p>\n<p>?Los pacientes en su mayor\u00eda est\u00e1n sanos, pero no est\u00e1n<br \/>\nsatisfechos de serlo, poseen abundantes bienes sin estar<br \/>\nagradecidos? [11]<\/p>\n<p>Poner como exclusivo objetivo la mera satisfacci\u00f3n de las necesidades biol\u00f3gicas (como pretende el psicoan\u00e1lisis) simplemente para restablecer el reequilibrio homeost\u00e1tico o psicol\u00f3gico, conlleva mutilar la integridad de nuestro ser y cegar la mirada ante el horizonte de los valores: <\/p>\n<p>?El ser humano no agota su realidad en la satisfacci\u00f3n<br \/>\nde los instintos o las necesidades con miras a<br \/>\nmantener o restablecer su equilibrio ps\u00edquico, sino<br \/>\nque busca originariamente, cumplimiento de un sentido<br \/>\ny la realizaci\u00f3n de unos valores?[12]. ?La persona no est\u00e1<br \/>\ndeterminada por sus instintos sino orientada<br \/>\nhacia el sentido? [13]<\/p>\n<p>4.- La reducci\u00f3n biologista <\/p>\n<p>Un reduccionismo psico-biol\u00f3gico, chato y romo, que se sustenta a costa de marginar otras dimensiones de la estructura humana, y que para Frankl supone una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n que alimenta la ignorancia por el sentido de la vida: <\/p>\n<p>?El reduccionismo tiene raz\u00f3n dentro de sus l\u00edmites. Su<br \/>\npeligro es el pensamiento unidimensional que priva la<br \/>\nposibilidad de encontrar un sentido? [14] <\/p>\n<p>Una de las consecuencias que se asienta en el \u00e1nimo de los individuos que se dejan impregnar por la ausencia del sentido, es para Frankl el aburrimiento. Un negativo sentimiento que desembocando en la abulia y la tristeza, se distribuye en un amplio repertorio de actitudes y comportamientos que se detectan por la falta de ilusiones y proyectos, o en la rutinaria frivolidad e insulsez de las conversaciones nutridas con los t\u00f3picos y cliches al uso, en un ir ?matando? y perdiendo tediosamente el tiempo, tambi\u00e9n en la reiterativa monoton\u00eda y falta de imaginaci\u00f3n que se aprecia frecuentemente en los medios de comunicaci\u00f3n, y cuyos obtusos autores tienen que suplantar su falta de talento recurriendo al mal gusto, las expresiones soeces, la f\u00e1cil chabacaner\u00eda o el papanatismo de moda, ante una masificada audiencia tan mediocre y aburrida como ellos, etc. Situaciones todas ellas, que ponen de manifiesto un vac\u00edo existencial que Frankl lo juzgar\u00e1 como el c\u00e1ncer de nuestra \u00e9poca <\/p>\n<p>?La gente vive en un vac\u00edo existencial que se manifiesta<br \/>\nsobre todo en el aburrimiento?[15] ?La gran enfermedad<br \/>\nde nuestro tiempo es la carencia de objetivos, el<br \/>\naburrimiento, la falta de sentido y de prop\u00f3sito? [16]<\/p>\n<p>5.- La asequibilidad del sentido de la vida <\/p>\n<p>Pero encontrar el sentido de la vida, no es algo que se pueda lograr mediante disposiciones en el bolet\u00edn oficial, o por imperativos sociales de autoridad, sino que es una posibilidad asequible para cualquier persona que encuentre la raz\u00f3n u ?objeto?, con la suficiente dignidad para justificar un verdadero sentido y arrastrar a la voluntad hacia su realizaci\u00f3n: <\/p>\n<p>?La Voluntad de Sentido no puede ordenarse, es m\u00e1s bien<br \/>\nun acto intencional que no permite una autoimposici\u00f3n.<br \/>\nPara que surja debe ofrecerse un objeto. La b\u00fasqueda<br \/>\nde un sentido no es un asunto de una minor\u00eda intelectual.<br \/>\nsino de cada individuo [17]<\/p>\n<p>Por ello, no hay que poseer una especial capacidad intelectual o ser un individuo con cualidades eminentes, para plantearse la necesidad de encontrar un sentido a la vida, y esto es as\u00ed de natural, por la simple raz\u00f3n de que hallar un sentido es algo esencial a nuestra naturaleza: <\/p>\n<p>?El sentido est\u00e1 a la alcance de la mano de todas y cada<br \/>\nuna de las personas? [18]<\/p>\n<p>Frankl comenta de que en la medida que aumenta el peso y gravitaci\u00f3n de nuestros deberes y compromisos personales, y asumimos nuestras propias responsabilidades, sin atribuir a los dem\u00e1s las deficiencias de nuestros actos, tambi\u00e9n en esa medida, se incrementa la conciencia y el sentido de nuestra vida: <\/p>\n<p>?Las dificultades cuanto m\u00e1s grandes sean, acent\u00faan<br \/>\nel car\u00e1cter de deber que tiene nuestra existencia y con<br \/>\nello se da m\u00e1s sentido a la vida? [19].<br \/>\n?El interrogante de la vida puede ser contestado<br \/>\nsi asumimos nuestra vida con responsabilidad que es<br \/>\nel sentido de nuestra existencia? [20].<\/p>\n<p>El panorama existencial que Frankl nos traza, nos abre a una fundada y alentadora esperanza, al formular la posibilidad de que vivir de acuerdo con un sentido supone un impulso de la creatividad imaginativa y una motivaci\u00f3n de la voluntad para ser capaz de plasmar nuevas e insospechadas realizaciones. El despertar de las facultades, establece las condiciones \u00f3ptimas para descubrir un significado trascendente, hasta en los quehaceres m\u00e1s prosaicos y corrientes que realizamos en todos los tramos de nuestra vida, y que supone una concepci\u00f3n vital que se opone frontalmente al absurdo sartriano de la existencia <\/p>\n<p>?El ser humano llega a ser creativo cuando logra<br \/>\nextraerle sentido a una vida que parec\u00eda absurda.<br \/>\nLa vida es potencialmente significativa hasta el<br \/>\n\u00faltimo momento, hasta el \u00faltimo aliento? [21]<\/p>\n<p>Para Frankl, el \u00e1cido corrosivo que disuelve el sentido de la vida, es la psicolog\u00eda de inspiraci\u00f3n nihilista, c\u00ednicamente desenmascadora, que rechaza la dimensi\u00f3n espiritual y libre del ser humano y se niega a aceptar que la vida tenga un sentido de significaci\u00f3n trascendente. Pero el precio a pagar por la materialista herencia recibida, es la obtenci\u00f3n de un ser humano domesticado y biol\u00f3gicamente satisfecho, que por influencia de Nietzsche era, en \u00faltima instancia, el objetivo que pretend\u00eda Freud de sus pacientes. Detr\u00e1s de ese objetivo s\u00f3lo queda una enigm\u00e1tica irracionalidad, sumergida en la insustancial vaciedad de su existencia, y cuando el individuo sensiblemente autosatisfecho, se atreve a arrimarse a su propia indigencia, siente el v\u00e9rtigo del abismo eternamente fr\u00edo de la nada <\/p>\n<p>?Esa psicolog\u00eda que a s\u00ed misma se llama deslarvante<br \/>\ny que no acepta la voluntad de sentido, ni aun en lo<br \/>\nespiritual en el ser humano, tilda como m\u00e1scara lo<br \/>\nque es algo primario, original e irreductible. Lo que<br \/>\nse esconde detr\u00e1s de esa psicolog\u00eda deslarvante, es la<br \/>\ntendencia a desenmascarar, a desvalorizar, una<br \/>\ntendencia que repudia lo espiritual del hombre y que de<br \/>\neste modo se declara a s\u00ed misma esencialmente nihilista? [22].<\/p>\n<p>6.- El ser humano remite m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo <\/p>\n<p>\u00bfPero en que realidad concreta y determinada debe fundarse la actividad humana, para encontrar un aut\u00e9ntico sentido en su vida? \u00bfNo puede ocurrir, que sin darnos cuenta, estemos suscitando la necesidad de un sentido abstracto y vac\u00edo de contenido? Es lo que apunta Alejandro Llano cuando escribe: ?La cuesti\u00f3n del sentido no se dilucida ya en el \u00e1mbito del pensamiento abstracto, sino en el inmediatismo del contacto vital, en los encuentros personales, en el movimiento corporal, en la m\u00fasica y en el canto? [23]. <\/p>\n<p>Es indudable que el ser humano encuentra el sentido de la vida, en una diversidad de positivas y enriquecedoras actividades culturales, cient\u00edficas, art\u00edsticas, deportivas etc, como Frankl se\u00f1ala en diversas ocasiones. Es cierto, por tanto, que existe todo un campo de posibilidades dadoras de sentido, pero tambi\u00e9n es cierto, que el aut\u00e9ntico y verdadero sentido, el que responde a las exigencias m\u00e1s hondas e \u00edntimas del ser humano, es el sentido que se inspira en la dimensi\u00f3n trascendente de la persona, que no es otro, que el sentido que se funda en Dios como el acto de ser perfecto que posee la plenitud de sentido. Frankl reproduce la frase de Einstein en la que dice: ?preguntar por el sentido de la vida significa ser religioso? [24], e interpretar el verdadero sentido, dir\u00e1 el psiquiatra vien\u00e9s, supone ser espiritual: <\/p>\n<p>?La interpretaci\u00f3n del sentido supone que el ser humano<br \/>\nes espiritual? ?El hecho antropol\u00f3gico fundamental es<br \/>\nque el ser humano remite siempre m\u00e1s all\u00e1 de si mismo,<br \/>\nhacia algo que no es \u00e9l, hacia algo o hacia alguien, hacia<br \/>\nun sentido. El ser humano se realiza a si mismo<br \/>\nen la medida que se trasciende? [25]<\/p>\n<p>Frankl afirmar\u00e1 a lo largo de sus escritos, su atrevido silogismo, que el paso del tiempo se cuida de corroborar cada vez m\u00e1s, de que un elevado porcentaje de grados diversos de neurosis que sufre el hombre actual, tienen su origen en el bloqueo represivo de las virtudes y valores espirituales de la persona que se aprecia en la sociedad contempor\u00e1nea, que le hacen desembocar en la p\u00e9rdida de la voluntad de sentido y el vac\u00edo existencial. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\n[1] Victor Frankl, , ?El Hombre Doliente?, Ed. Herder, Barcelona, 1984, p 36<br \/>\n[2] Idem?La Idea Psicol\u00f3gica del Hombre?, Ed. Rialp, Madrid, 1965, p93<br \/>\n[3] Idem, La Voluntad de Sentido?, Ed. Herder, Barcelona, 1983, p 250-255<br \/>\n[4] Idem, p 58<br \/>\n[5] V\u00edctor Frankl, ?La Idea Psicol\u00f3gica del Hombre?, p 59<br \/>\n[6] Idem, p 187<br \/>\n[7] Alejandro Llano, ?La Nueva Sensibilidad?, Espasa Calpe, Madrid, 1988, p 166<br \/>\n[8] V. Frankl, ?La Voluntad de Sentido?, p 12<br \/>\n[9] Idem, p 226<br \/>\n[10] Idem, p 245<br \/>\n[11] Idem, p 229<br \/>\n[12] V\u00edctor Frankl, ?El Hombre Doliente?, p 38<br \/>\n[13] V\u00edctor Frankl, ?La Voluntad de Sentido?, p 111<br \/>\n[14] V\u00edctor Frankl, ?El Hombre Doliente?, p 17<br \/>\n[15] Idem, p 14<br \/>\n[16] Idem, p 22<br \/>\n[17] V\u00edctor Frankl, ?La Voluntad de Sentido?, p 178<br \/>\n[18] Idem, p 250<br \/>\n[19] Idem, p 15<br \/>\n[20] Idem, p 16<br \/>\n[21] Idem, 246<br \/>\n[22] V\u00edctor Frankl, ?La Idea Psicol\u00f3gica del Hombre?, p 116<br \/>\n[23] Alejandro Llano, ?La Nueva Sensibilidad, p 116<br \/>\n[24] V\u00edctor Frankl, ?La Voluntad de Sentido?, p 115<br \/>\n[25] V\u00edctor Frankl, ?El Hombre Doliente?, p 45 y 59<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sentido de la vida Victor Frankl, psiquiatra jud\u00edo y encerrado en un campo de concentraci\u00f3n, aprendi\u00f3 la diferencia entre querer vivir y dejarse morir. 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