{"id":1088,"date":"2009-01-14T23:42:49","date_gmt":"2009-01-14T23:42:49","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1088"},"modified":"2009-01-14T23:42:49","modified_gmt":"2009-01-14T23:42:49","slug":"lo-que-cura-es-el-v\u00cdnculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1088","title":{"rendered":"LO QUE CURA ES EL V\u00cdNCULO"},"content":{"rendered":"<p>LO QUE CURA ES EL V\u00cdNCULO<br \/>\nThursday, October 11, 2007<br \/>\nAlejandro de Barbieri<\/p>\n<p>En la memoria del Prof. Viktor Frankl en el a\u00f1o de su 100\u00ba nacimiento.<br \/>\nGracias por su obra y por su constante b\u00fasqueda de sentido, su trabajo y su vida han inspirado y sostenido mi b\u00fasqueda y vivencia del sentido.<\/p>\n<p>RESUMEN<br \/>\nLo que cura es el v\u00ednculo. Esta m\u00e1xima planteada por Yalom2 es una consigna que no ha perdido su vigencia. El v\u00ednculo, la relaci\u00f3n&#8230; despu\u00e9s vendr\u00e1n las t\u00e9cnicas. Si priorizamos las t\u00e9cnicas dejamos de lado a la persona, si nos encontramos realmente con el hombre necesitado de ayuda, la t\u00e9cnica vendr\u00e1 en el momento adecuado, no como la protagonista del encuentro.<\/p>\n<p>Los psic\u00f3logos utilizamos todos nuestros argumentos para ?desmitificar&#8221; la importancia de los tests; pero creemos que dicha ?desmitificaci\u00f3n? se produce s\u00f3lo ocasionalmente. En el com\u00fan de los casos, la persona espera el resultado del test con una ansiedad tal que nos recuerda a aquel que espera a que la vidente le lea su destino en las manos.<\/p>\n<p>En nuestro trabajo debemos evitar que los tests se asemejen a las cartas del destino. El Prof. Frankl nos dice: ?La vida no es un test de Rorschach sino un enigma. Y lo que yo llamo deseo de sentido va m\u00e1s all\u00e1 de la simple aprehensi\u00f3n de una figura3?.<\/p>\n<p>El encuentro libera, el amor libera, el valor muestra un campo de posibilidades imprevistas para la persona. No cur\u00f3 el psic\u00f3logo, no cur\u00f3 la t\u00e9cnica. Lo que cura es la relaci\u00f3n. El encuentro entre dos personas, una dispuesta a ayudar y la otra dispuesta a ser ayudada.<\/p>\n<p>1 Psic\u00f3logo Cl\u00ednico, Psicoterapeuta, especialista en Logoterapia, Montevideo, Uruguay. Egresado de la Fundaci\u00f3n Argentina de Logoterapia, ha impartido muchos cursos sobre Viktor Frankl y la Logoterapia en la Universidad Cat\u00f3lica de Buenos Aires, Universidad de Asunci\u00f3n, Paraguay; y en la Sociedad Mexicana de Logoterapia.<br \/>\n2Yalom, Irvin. Psicoterapia Existencial, Ed. Herder, p\u00e1g. 481, Barcelona,1984.<br \/>\n3 Frankl, Viktor. El hombre doliente, p\u00e1g. 18 Ed. Herder.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLo que cura es el v\u00ednculo. Esta m\u00e1xima planteada por Yalom4 es una consigna que no ha perdido su vigencia. El v\u00ednculo, la relaci\u00f3n&#8230; despu\u00e9s vendr\u00e1n las t\u00e9cnicas. Si priorizamos las t\u00e9cnicas dejamos de lado a la persona, si nos encontramos realmente con el hombre necesitado de ayuda, la t\u00e9cnica vendr\u00e1 en el momento adecuado, no como la protagonista del encuentro.<br \/>\nLos psic\u00f3logos utilizamos todos nuestros argumentos para ?desmitificar&#8221; la importancia de los tests; pero creemos que dicha ?desmitificaci\u00f3n? se produce s\u00f3lo ocasionalmente. En el com\u00fan de los casos, la persona espera el resultado del test con una ansiedad tal que nos recuerda a aquel que espera a que la vidente le lea su destino en las manos.<\/p>\n<p>En nuestro trabajo debemos evitar que los tests se asemejen a las cartas del destino. El Prof. Frankl nos dice: ?La vida no es un test de Rorschach sino un enigma. Y lo que yo llamo deseo de sentido va m\u00e1s all\u00e1 de la simple aprehensi\u00f3n de una figura 5?.<\/p>\n<p>El encuentro libera, el amor libera, el valor muestra un campo de posibilidades imprevistas para la persona. No cur\u00f3 el psic\u00f3logo, no cur\u00f3 la t\u00e9cnica. Lo que cura es la relaci\u00f3n. El encuentro entre dos personas, una dispuesta a ayudar y la otra dispuesta a ser ayudada.<\/p>\n<p>En este libro que he citado de Yalom, este autor relata la siguiente experiencia. Hizo un contrato con una paciente en el cual se estipul\u00f3 que cada uno escribir\u00eda sus impresiones sobre las sesiones de terapia y luego se las entregar\u00edan a la secretaria en sobres cerrados. Despu\u00e9s de varios meses, cada uno le\u00eda las notas del otro (se edit\u00f3 un libro con estas cartas).<\/p>\n<p>Lo curioso e interesante es la discrepancia que exist\u00eda entre las percepciones del terapeuta y las de la paciente. Hab\u00edan comentado y valorado aspectos diversos. La paciente hab\u00eda pasado por alto las interpretaciones de Yalom y se hab\u00eda detenido en peque\u00f1os detalles personales, una mirada, un elogio, cuando le pidi\u00f3 su opini\u00f3n sobre una pel\u00edcula, etc.<\/p>\n<p>De esta an\u00e9cdota podemos concluir que la relaci\u00f3n personal paciente terapeuta, el encuentro existencial, es crucial para el proceso de cambio y de transformaci\u00f3n del paciente. Es a trav\u00e9s de este v\u00ednculo que el paciente tiene la oportunidad de vivenciar un ?v\u00ednculo sano?, un modelo de relacionamiento que quiz\u00e1 no ha vivido en toda su vida.<\/p>\n<p>Afirma Yalom: ?La relaci\u00f3n es la mercanc\u00eda curativa, y como ya sabemos, la b\u00fasqueda del conocimiento profundo y las excavaciones del pasado son tareas interesantes, aventuras aparentemente provechosas en las que se mantiene distra\u00edda la atenci\u00f3n del paciente y del terapeuta mientras, por otro lado, est\u00e1 germinando el verdadero agente del cambio, la relaci\u00f3n? (1984, 485).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Kaiser, el terapeuta cura simplemente por estar con el paciente. Este terapeuta debe tener cuatro caracter\u00edsticas de personalidad:<\/p>\n<p>1) un inter\u00e9s por la gente;<br \/>\n2) un enfoque te\u00f3rico que ayude al paciente a comunicarse libremente;<br \/>\n3) la ausencia de patrones neur\u00f3ticos que obstaculicen el encuentro con el paciente y<br \/>\n4) receptividad.<\/p>\n<p>Aunque la relaci\u00f3n paciente-terapeuta, sea temporal, el encuentro genuino, la experiencia de la intimidad es permanente. Nunca podr\u00e1 eliminarse. Quedar\u00e1 guardada para siempre, como dir\u00eda Frankl.<\/p>\n<p>Si se produce un encuentro verdadero, la persona ?paciente? se lleva esta experiencia y la podr\u00e1 extender para sus otros v\u00ednculos. Construir un v\u00ednculo sano le ayudar\u00e1 a reconocer su red de v\u00ednculos y poder actuar con sentido.<br \/>\nEste encuentro tiene la caracter\u00edstica de la proximidad y la distancia: debemos comunicar y reservar. La relaci\u00f3n con el paciente es asim\u00e9trica, pues uno no debe decir todo mientras el otro s\u00ed. Seg\u00fan B\u00fcber el terapeuta tiene una ?presencia distanciada?: puede estar en dos sitios al mismo tiempo. ?Tiene la capacidad para estar donde \u00e9l est\u00e1 y d\u00f3nde est\u00e1 el paciente; en cambio, el paciente s\u00f3lo puede estar donde \u00e9l est\u00e1?.\u00a0 El terapeuta est\u00e1 interesado en el ?t\u00fa? del paciente. No solo en el ?t\u00fa?presente, sino en el ?t\u00fa? dormido y potencial. El t\u00fa que puede ser y que todav\u00eda no es. Aqu\u00ed conectamos con el amor desde la antropolog\u00eda frankliana. Al amar al otro, intuimos su ?deber ser?, sus posibilidades.\u00a0 Carlos Sequin en Amor y psicoterapia, define la relaci\u00f3n paciente-terapeuta como una forma especial de amor que \u00e9l llama ?eros psicoterap\u00e9utico?. Al comienzo de los encuentros con el paciente, \u00e9ste permanece centrado en s\u00ed mismo, poco a poco se va a abriendo y comienza a considerar la figura del terapeuta como otra persona. A menudo, estas impresiones nos dicen que quiz\u00e1 el camino hacia la curaci\u00f3n ha comenzado. Junto con Espinosa, descubrimos en el encuentro con el otro, como psicoterapeutas, una serie de elementos interesantes:<br \/>\na) no buscamos el valor seguridad, sino el valor verdad, des-cubrir, de-velar;<br \/>\nb) el psicoterapeuta no se arroga la pretensi\u00f3n de ser el patr\u00f3n de la verdad;<br \/>\nc) el encuentro con el otro en pocas palabras se resumir\u00eda en: ayuda, asistencia al hombre que sufre. Es el servicio que un hombre experimentado en las cosas de la vida, presta a otro semejante a otro hombre que no quiere o no puede o no sabe enfrentar la dif\u00edcil empresa de vivir? 6.<br \/>\n6 Espinosa, Nolberto. La concepci\u00f3n de la conciencia en la logoterapia? Ed San Pablo, Bs As<\/p>\n<p>1. Primer paso para el encuentro: entrar en crisis<br \/>\nLa persona que llega a terapia o a logoterapia, lo hace porque ha entrado en crisis: crisis de sentido, crisis de la mitad de la vida, etc. Este es el primer paso para que sea posible la terapia. Muchas personas pasan meses en sesiones terap\u00e9uticas sin haber entrado realmente en ?proceso terap\u00e9utico?.<\/p>\n<p>Repasemos una serie de palabras relacionadas con la crisis.<\/p>\n<p>Cr\u00edtica: nos lleva a la idea de cierto comentario con juicio sobre algo, podr\u00e1 ser positivo o no, pero nos permite dar opini\u00f3n y supone en nosotros cierta distancia para poder criticar.<br \/>\nCriterio: la capacidad de separarnos de las cosas para enjuiciarlas.<br \/>\nCris\u00e1lida: la fase de la que saldr\u00e1 el insecto adulto.<br \/>\nTodas estas palabras emparentadas en la misma ra\u00edz, nos hablan de dualidad, separaci\u00f3n, transformaci\u00f3n. Ninguna de ellas nos impulsa a dejar las cosas como est\u00e1n. Hay cambio en un sentido u otro. Y a esto apunta la crisis, y esto es lo que nosotros aprovechamos en la terapia, esa situaci\u00f3n donde las cosas no pueden quedar como est\u00e1n, es el momento de cambiar.<br \/>\nDesde la medicina, recordemos que Hip\u00f3crates hablaba de los d\u00edas cr\u00edticos, aquellos en los que se resolv\u00eda la enfermedad en un sentido u otro. Desde esta perspectiva no se puede entrar en terapia sin entrar en crisis, sin contactar con las propias posibilidades.<\/p>\n<p>2. Capacidad de encuentro<br \/>\nRecordemos dos cap\u00edtulos de El Principito que ejemplifican la<br \/>\n?capacidad de encuentro?. El primero es aquel famoso di\u00e1logo entre el<br \/>\nPrincipito y el zorro. El zorro insiste en ser su amigo y en que lo domestique<br \/>\ny el Principito le pregunta: \u00bfQu\u00e9 es domesticar? El zorro le responde: Crear<br \/>\nlazos.<br \/>\nEsto es lo primero en la relaci\u00f3n paciente-terapeuta, crear un lazo,<br \/>\nuna ligaz\u00f3n desde el ser espiritual que ?habilite? y haga posible el<br \/>\ndesarrollo de la persona.<\/p>\n<p>El otro pasaje es aquel en donde el Principito se encuentra con el<br \/>\nvendedor de p\u00edldoras para calmar la sed.<br \/>\n?- \u00bfPor qu\u00e9 vendes eso? Pregunt\u00f3 el Principito.<br \/>\n&#8211; Es una gran econom\u00eda de tiempo. -Contest\u00f3 el vendedor.- Los expertos<br \/>\nhan hecho c\u00e1lculos. Uno ahorra cincuenta y tres minutos por semana.<br \/>\n&#8211; \u00bfY qu\u00e9 se hace con esos cincuenta y tres minutos?<br \/>\n&#8211; Se hace lo que uno quiera&#8230;<br \/>\n&#8211; Yo, se dijo el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar,<br \/>\nir\u00eda muy dulcemente hacia una fuente.?<br \/>\nEsta noodin\u00e1mica es la tensi\u00f3n entre el hombre y el sentido, entre el<br \/>\nhombre y la fuente. En este punto de la libertad como proyecto es en donde<br \/>\nreside gran parte de las frustraciones de hoy. Contrario a lo que descubri\u00f3<br \/>\nFreud en su \u00e9poca, la importancia de la represi\u00f3n de un hecho que hab\u00eda<br \/>\nocurrido en el pasado, hoy en d\u00eda se experimenta la represi\u00f3n del futuro. No<br \/>\nse sabe a donde ir, no distinguimos nuestra fuente. Tenemos esos minutos<br \/>\nlibres y los experimentamos como el vac\u00edo del domingo (neurosis<br \/>\ndominical), no hay nada para hacer. Entonces corremos r\u00e1pidamente hacia<br \/>\nel f\u00fatbol, el asado, cualquier actividad para ?matar el tiempo?.<br \/>\nEsta es nuestra tarea, ayudar al otro en el acompa\u00f1amiento hacia esa<br \/>\nfuente, hacia ese sentido que est\u00e1 ah\u00ed esperando ser realizado por<br \/>\nnosotros. Nadie nos puede reemplazar en esta tarea, y no tendremos una<br \/>\nsegunda oportunidad sobre la tierra.<br \/>\nLa serenidad proviene de aquel que sabe para qu\u00e9 vive.<br \/>\nCuando nuestro sentido, nuestro proyecto aparece con claridad, no<br \/>\ntenemos necesidad de correr, porque sabemos hacia donde vamos.<br \/>\nEntonces recorremos el camino, tranquilos, observando el paisaje,<br \/>\ndisfrutando.<br \/>\nEsto es lo que comprendemos cuando hablamos de la vida como<br \/>\nmisi\u00f3n. Si buscamos ?misi\u00f3n? en el diccionario etimol\u00f3gico: descubrimos lo<br \/>\nsiguiente: cometido, encargo, tarea encomendada.<br \/>\nLa persona suele decirnos: ?\u00bfNo me va a aplicar nada doctor??. Mi<br \/>\nrespuesta es no. La creencia de que alguna t\u00e9cnica debe ser administrada<br \/>\nes lo que tergiversa muchas veces la relaci\u00f3n. Por supuesto que no<br \/>\nestamos haciendo un descr\u00e9dito de la importancia de las t\u00e9cnicas.<br \/>\nConsideramos simplemente que deben ser usadas en el contexto adecuado<br \/>\ny cuando el v\u00ednculo est\u00e1 solidificado. Cuando esto no ocurre, hasta los<br \/>\nmismos psic\u00f3logos se sienten in\u00fatiles si no ?aplica algo? en la sesi\u00f3n<br \/>\nsiguiente.<br \/>\n3. Encuentro vs. miedo a la libertad<br \/>\nEsta es nuestra tarea como logoterapeutas: contactar al ser con la<br \/>\nbase de todos los valores, la libertad. \u00a1Pero cuidado! Cuando logramos<br \/>\nrealizar esto en el encuentro con el otro, este hombre doliente, puede huir<br \/>\nhorrorizado como dir\u00eda Erich Fromm por el miedo a la libertad. Cuenta un<br \/>\npoeta uruguayo que una noche le regalaron un conejo de Indias. ?Lleg\u00f3 a la<br \/>\ncasa enjaulado. Al mediod\u00eda, le abr\u00ed la puerta de la jaula. Volv\u00ed a casa al<br \/>\nanochecer y lo encontr\u00e9 tal como lo hab\u00eda dejado: jaula adentro, pegado a<br \/>\nlos barrotes, temblando del susto de la libertad.?<br \/>\nEsto es lo que nos puede pasar a nosotros cuando confrontamos al<br \/>\notro con la libertad. Es por esto que terapia es hacer al otro libre pero<br \/>\ntambi\u00e9n responsable.<br \/>\nSucede algo similar cuando los adolescentes presionan a los padres y<br \/>\nles preguntan: ?Pero \u00bfqu\u00e9 hago?? Y la madre le responde: ?Hac\u00e9 lo que<br \/>\nquieras?. El chico se queda angustiado porque no sabe lo que quiere. En el<br \/>\nfondo prefiere que le diga si o no aunque luego se lo reproche. Ese es el<br \/>\nproblema: ahora que soy libre, \u00bfQu\u00e9 hago con mi libertad? Es decir, \u00bfhacia<br \/>\ndonde voy? \u00bfCu\u00e1l es mi camino, mi sentido? \u00bfCu\u00e1l es mi fuente?<br \/>\n4. Frankl y el encuentro<br \/>\n?Hasta ahora les he dicho que tienen que improvisar, pero tambi\u00e9n en la<br \/>\nterapia deben individualizar. No solamente tienen que individualizar en lo<br \/>\nque respecta al paciente sino tambi\u00e9n en lo que se refiere a las terapias.<br \/>\nNo todas las terapias tienen el mismo \u00e9xito en cada uno de los casos, ni<br \/>\ntampoco tienen el mismo \u00e9xito en manos de distintos terapeutas. Un<br \/>\nfamoso terapeuta de fines del siglo pasado dijo una vez que si se tratan<br \/>\ndos casos de la misma forma, por lo menos uno habr\u00e1 recibido el<\/p>\n<p>tratamiento equivocado&#8230; Por supuesto no podemos dejar de lado las<br \/>\nt\u00e9cnicas, no podemos estar m\u00e1s all\u00e1 de otras t\u00e9cnicas, porque son<br \/>\nnecesarias.?7<br \/>\n5. Ludwig Binswanger<br \/>\nEl primer autor que debemos conocer para acercarnos al concepto del<br \/>\nencuentro es Binswanger. Veremos adem\u00e1s la ligaz\u00f3n existente entre su planteo y la logoterapia.<br \/>\nLudwig Binswanger es un autor fundamental para la logoterapia.<br \/>\nFrankl ?bautiza? su teor\u00eda como tal para diferenciarse del An\u00e1lisis del<br \/>\nDasein de Binswanger. Veremos entonces que son muchos los puntos en com\u00fan. Al leer a Frankl notamos como utiliza en varios libros la<br \/>\nexpresi\u00f3n ?an\u00e1lisis existencial y logoterapia?. Yo creo que \u00e9ste \u00e9nfasis que quiero hacer hoy sobre el encuentro, es de alguna manera tambi\u00e9n el acento que la logoterapia no puede olvidar nunca de poner en el an\u00e1lisis existencial.<br \/>\nMe preocupa que nuestra \u00fanica carta de presentaci\u00f3n frente al mundo<br \/>\ncient\u00edfico sea exclusivamente el \u00e1rea de las t\u00e9cnicas. Sabemos que no es as\u00ed, pero no debemos descuidar la antropolog\u00eda con la cual nos manejamos y que subyace a toda investigaci\u00f3n emp\u00edrica.<br \/>\nMi intenci\u00f3n es que las citas que he elegido hablen por s\u00ed solas. Por lo<br \/>\ntanto al pie de las mismas har\u00e9 reflexiones m\u00edas, particulares,<br \/>\npensamientos que estos autores han generado en mi.<br \/>\n7 Frankl, Viktor. La psicoterapia y la dignidad de la existencia. Ed Almagesto, p\u00e1g.43 BsAs, 1991)<\/p>\n<p>5.1 Encuentro entre Binswanger8 y Freud ( I )<br \/>\nCuenta Rollo May citando el libro de Binswanger ?Sigmund Freud:<br \/>\nReminiscenes of a friendship? que<br \/>\n?fue invitado por la Asociaci\u00f3n de Psicolog\u00eda M\u00e9dica de Viena a dar<br \/>\nuna conferencia en el 80\u00ba aniversario del nacimiento de Freud.<br \/>\nPronunci\u00f3 un ensayo en el que sosten\u00eda que Freud se ocup\u00f3 del homo<br \/>\nnatura, es decir, del hombre natural, el hombre ubicado en lo que los<br \/>\nalemanes denominan el Umwelt, el ambiente, el mundo natural de los<br \/>\nimpulsos y de los instintos. Freud se ocup\u00f3 s\u00f3lo superficialmente del<br \/>\nhombre en el Mitwelt, o sea, el hombre como semejante, en la relaci\u00f3n<br \/>\ninterpersonal; tampoco se ocup\u00f3 adecuadamente del Eigenwelt, el<br \/>\nmundo del s\u00ed mismo. Por lo tanto, contin\u00faa Binswanger, el arte, la<br \/>\nreligi\u00f3n, el amor, la creatividad y otras actividades humanas en las<br \/>\nque el hombre trasciende el simple medio ambiente del mundo natural,<br \/>\nno est\u00e1n tratados adecuadamente en el psicoan\u00e1lisis de Freud?.<br \/>\nA causa de su edad y debilidad, Freud no asisti\u00f3 a la reuni\u00f3n. Pero al<br \/>\nleer el ensayo escrito por su amigo, le escribi\u00f3 una carta diciendo:<br \/>\n?Naturalmente, todo eso fracas\u00f3 en convencerme. Probablemente nuestras<br \/>\ndiferencias se allanar\u00e1n s\u00f3lo despu\u00e9s de siglos?. Binswanger aclara: ?Como puede verse por la frase de Freud, \u00e9l considera nuestras diferencias como algo que puede superarse mediante la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, no como algo que domina las concepciones trascendentales que subyacen en toda investigaci\u00f3n emp\u00edrica?.<br \/>\nEste encuentro es muy interesante porque en primer lugar nos pone<br \/>\nen contacto con la realidad humana y personal de estos dos hombres de<br \/>\nciencia. La calidez de Binswanger y la altura intelectual con que se acerca a<br \/>\nsu maestro para discrepar con \u00e9l. Pero sin embargo, nos queda como al<br \/>\npropio autor, el sabor de estar hablando de dimensiones diferentes.<br \/>\n8 Todas las citas de Binswanger pertenecen al libro Art\u00edculos y conferencias escogidas.Ed- Gredos<\/p>\n<p>5.2 El ser-del-m\u00e9dico y el ser-del-pr\u00f3jimo<br \/>\n?En toda forma de psicoterapia m\u00e9dica hay dos hombres frente a<br \/>\nfrente, de alg\u00fan modo ?dirigidos el uno hacia el otro?; se colocan dos<br \/>\nhombres en cierto modo ?uno con el otro y separados uno del otro?. ?<br \/>\nEstas dos esferas el ?ser del pr\u00f3jimo? y, la nueva, el ?ser del m\u00e9dico?,<br \/>\nno est\u00e1n en la relaci\u00f3n de estar uno tras de otro, al lado del otro o<br \/>\nseparado del otro, sino en la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de ?uno para el otro?.<\/p>\n<p>Binswanger tiene la virtud de presentarnos al otro, al paciente, como<br \/>\n?el pr\u00f3jimo?. Cu\u00e1nta falta nos hace ver al otro como pr\u00f3jimo (aquel que<br \/>\nestar\u00e1 pr\u00f3ximo a mi en el afecto). Cu\u00e1nta falta nos hace amar a ese ser<br \/>\ndoliente, y ponernos en esa situaci\u00f3n de estar-para-el-otro. Cu\u00e1ntas veces creemos que estamos cubriendo o protegiendo o cuidando a esta persona, cuando el encuentro genuino se juega en la actitud de autotrascendencia: estar para \u00e9l.<br \/>\n5.3 Acerca de la acci\u00f3n psicoterap\u00e9utica<br \/>\n? Una intervenci\u00f3n psicoterap\u00e9utica s\u00f3lo puede tener eficacia, y<br \/>\nustedes s\u00f3lo pueden atreverse a ella, si est\u00e1n con el enfermo en<br \/>\nmanifiesta, o mejor, t\u00e1cita relaci\u00f3n existencial de comunicaci\u00f3n y<br \/>\nconfianza, en la que el enfermo les dispensa su confianza, cuando<br \/>\nustedes, en su ser y en su acci\u00f3n, se sienten ?llevados? por la<br \/>\nconfianza del enfermo. Esta confianza es el regalo que el enfermo<br \/>\nhace al m\u00e9dico como condici\u00f3n indispensable de cada acto<br \/>\npsicoterap\u00e9utico, y que ustedes la lograr\u00e1n tanto menos, cuanto m\u00e1s<br \/>\nla busquen, pues est\u00e1, como el regalo de toda comunicaci\u00f3n<br \/>\nverdadera, m\u00e1s all\u00e1 de la intenci\u00f3n del medio y del fin, de la causa y<br \/>\nel efecto?<br \/>\nEsta cita de Binswanger est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la antropolog\u00eda de<br \/>\nla logoterapia. En primer lugar, la relaci\u00f3n existencial, la confianza. Y como bien dice el autor, ?solo puede tener eficacia? o sea lo primero es la confianza. Confiar, con fe&#8230;con fe en el otro. En segundo lugar me<br \/>\nsorprende la idea de que la lograremos menos cuanto m\u00e1s la busquemos.<br \/>\nAqu\u00ed notamos las huellas tambi\u00e9n de la hiperintenci\u00f3n que tanto<br \/>\ncombatimos los logoterapeutas. Hay algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la intenci\u00f3n.<br \/>\nNo podemos controlarlo todo. Debemos entregarnos a la ?sabidur\u00eda del<br \/>\ninconsciente?.<br \/>\n5.4 Sobre la relaci\u00f3n paciente-enfermo<br \/>\n?No siempre corresponde a la ?realidad? cuando se culpa<br \/>\nexclusivamente al enfermo por el fracaso de un tratamiento; antes<br \/>\nbien, los m\u00e9dicos debemos siempre preguntarnos si la culpa de<br \/>\ncuando en cuando no es tambi\u00e9n nuestra. Naturalmente no se trata<br \/>\naqu\u00ed de una culpa debida a fallos t\u00e9cnicos, sino de una culpa mucho<br \/>\nm\u00e1s grave, debida a la incapacidad de despertar o encender en el<br \/>\nenfermo la ?chispa divina?, que s\u00f3lo se puede despertar o encender en<br \/>\nla verdadera comunicaci\u00f3n entre existencia y existencia&#8230;?(ibidem)<br \/>\nMuchas veces nos preguntamos: \u00bfc\u00f3mo apelar al ser espiritual?<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo hacer para encender la chispa divina? La respuesta: la comuni\u00f3n de las existencias. La creaci\u00f3n del co-mundo, ni el mundo del terapeuta, ni el mundo del enfermo. El co-mundo. El di\u00e1logo del logos.<br \/>\n?S\u00f3lo cuando se produce esa condici\u00f3n (la ley individual de ?ser uno<br \/>\ncon otro? de ese m\u00e9dico con ese paciente) puede la psicoterapia<br \/>\nactuar ?curativamente? en el sentido profundo de la palabra. A ello se<br \/>\nune otra cosa m\u00e1s: el m\u00e9dico debe poder retribuir la confianza del<br \/>\nenfermo y ofrecerle, a su vez, el regalo de la confianza humana&#8230;; el<br \/>\nenfermo tiene que saber que \u00e9l, el m\u00e9dico, en todo caso y en todo<br \/>\nrespecto, ?desea su bien?, que no quiere repararlo como un objeto por<br \/>\nmedio de su saber y sus facultades, sino que quiere ayudarle como<br \/>\n?persona? con su confiada atenci\u00f3n? (idem) .<\/p>\n<p>5.5 Encuentro entre Binswanger y Freud ( II )<br \/>\n?Era una ma\u00f1ana de septiembre del a\u00f1o 1927. Abandonado el<br \/>\nCongreso de Neur\u00f3logos y Psiquiatras alemanes que se celebraba en<br \/>\nViena, me apresur\u00e9 a llegar lleno de impaciencia a Semmering, donde se encontraba Freud, para pagar al fin la inolvidable visita que me hizo en una \u00e9poca muy cr\u00edtica. El di\u00e1logo pronto vino a parar, a lo que hac\u00eda veinte a\u00f1os nos hab\u00eda reunido y, pese a claras diferencias de opini\u00f3n, nos hab\u00eda mantenido personalmente unidos: a la obra de su vida, a sus ?grandes pensamientos?. Enlazando un caso cl\u00ednico concreto del que ambos nos hab\u00edamos ocupado mucho, le lanc\u00e9 la pregunta de c\u00f3mo hay que entender que este enfermo no pudiese dar ya precisamente este paso decisivo, \u00faltimo de la comprensi\u00f3n psicoanal\u00edtica que el m\u00e9dico tiene que exigir de \u00e9l, sino que permanece en su miseria pese a todos los esfuerzos anteriores y progresos t\u00e9cnicos. Como aportaci\u00f3n para resolver esta pregunta cre\u00ed tener que hacer referencia al hecho de que este fracaso de nuestro paciente hab\u00eda que entenderlo s\u00f3lo a partir de algo que, de un modo general, no pod\u00edamos designar de otro modo que como una ?falta de espiritualidad?, es decir, como una incapacidad para elevarse a un plano de ?comunicaci\u00f3n espiritual? con el m\u00e9dico, a partir de la cual tuviera que abr\u00edrsele la mirada&#8230; y hacer posible la autosuperaci\u00f3n. Apenas daba cr\u00e9dito a mis o\u00eddos cuando escuch\u00e9 la respuesta: ?S\u00ed, todo es esp\u00edritu.?, cuando yo estaba tambi\u00e9n inclinado a suponer que por esp\u00edritu entend\u00edamos en este caso algo as\u00ed como inteligencia; Freud prosigui\u00f3: ?La humanidad ha sabido<br \/>\nque tiene esp\u00edritu; yo ten\u00eda que mostrarle que tambi\u00e9n hay instintos. Pero los hombres siempre est\u00e1n descontentos, no pueden esperar, quieren siempre algo total y acabado; pero empezamos en cualquier sitio y avanzamos s\u00f3lo lentamente?.<br \/>\n&#8230; Animado por la concesi\u00f3n di un paso m\u00e1s, diciendo que yo ten\u00eda que<br \/>\nreconocer en el hombre algo as\u00ed como una teor\u00eda religiosa b\u00e1sica&#8230; Pero hab\u00eda tensado demasiado el arco de la concordancia. ?La religi\u00f3n se origina, replic\u00f3 Freud, de la necesidad de ayuda y de la angustia del ni\u00f1o y de la humanidad joven, aqu\u00ed no hay nada que agitar?&#8230;Sus \u00faltimas palabras fueron: ?Desgraciadamente, no puedo satisfacer sus necesidades religiosas?<\/p>\n<p>Creo que esta cita, tantas veces mencionada por el propio Frankl, es<br \/>\npoco conocida. Sin embargo nos revela a dos hombres cient\u00edficos y la<br \/>\ngrandeza de una amistad que se supo conservar pese a las diferencias<br \/>\nte\u00f3ricas. Este pasaje de la vida de Freud y Binswanger revela en forma<br \/>\nmagnifica el campo de acci\u00f3n de cada cient\u00edfico. Freud por un lado,<br \/>\nintentando hacerle ver el resultado de ?sus grandes pensamientos?; y<br \/>\nBinswanger por otro, con cierta humildad, tensando demasiado la<br \/>\nposibilidad de estar de acuerdo. Pero qu\u00e9 entusiasmante es esa voluntad de querer hacerle ver al Prof. Freud otra dimensi\u00f3n diferente a la cual \u00e9l no pudo llegar.<\/p>\n<p>En otro orden de cosas, y culminando estas citas, dejamos para el final un esbozo de los 5 puntos acerca del An\u00e1lisis Existencial y la Psicoterapia, que Binswanger plantea en un cap\u00edtulo del libro Art\u00edculos y Conferencias Escogidas, dedicado a la psicoterapia:<br \/>\n1. Investigar la historia vital del individuo.<br \/>\n2. Indicar al enfermo y hacerle experimentar la sacudida existencial. El psicoterapeuta deber\u00e1 ser como un gu\u00eda de monta\u00f1a conocedor del terreno en que se halla, que trata de llegar al valle acompa\u00f1ado del turista que no se atreve ni a ir hacia delante ni hacia atr\u00e1s.<br \/>\n3. Estar\u00e1 con el paciente siempre en el mismo plano, el plano de la comunidad de la existencia. No har\u00e1 del enfermo un objeto sino que ver\u00e1 en el enfermo una pareja existencial. Encuentro es un estar uno con otro en el presente propio, es decir, en un presente tal que se sazona totalmente a partir del pasado y que tambi\u00e9n lleva en s\u00ed, la posibilidad de futuro.<br \/>\n4. Se entienden los sue\u00f1os como un modo especial de ser-en-el-mundo, como un modo especial de existir.<br \/>\n5. El An\u00e1lisis Existencial no puede prescindir en modo alguno de los m\u00e9todos psicoterap\u00e9uticos garantizados; pero que \u00e9l en cuanto tal s\u00f3lo puede ser eficaz terap\u00e9uticamente en cuanto logra abrir al pr\u00f3jimo enfermo la comprensi\u00f3n de la estructura de la existencia humana y le permite volver a encontrar el camino que, sac\u00e1ndolo de su modo de\u00a0 existencia y mundo neur\u00f3tico y psic\u00f3ticamente exagerados, lo lleve a la libertad de poder disponer de sus posibilidades de existencia m\u00e1s propias. El analista existencial en cuanto psicoterapeuta, en la lucha por la libertad del interlocutor existencial, tiene que arriesgar la seguridad de su propia existencia (458).<br \/>\n6. Rollo May<br \/>\nLuego de conocer a Binswanger, abordaremos los aportes que Rollo<br \/>\nMay plantea respecto al tema, introduci\u00e9ndonos brevemente en su obra a trav\u00e9s de algunos pasajes del libro El dilema existencial del hombre<br \/>\nmoderno (Se recomienda leer del mismo autor Existencia, libro<br \/>\nimprescindible en toda bibliograf\u00eda existencial).<br \/>\n6.1 Sobre la relaci\u00f3n entre la transferencia y el encuentro<br \/>\n? La transferencia puede ser una defensa c\u00f3moda y siempre \u00fatil para<br \/>\nel terapeuta, este puede refugiarse tras ella para protegerse de la<br \/>\nansiedad del encuentro directo?. ?La transferencia debe entenderse<br \/>\ncomo la distorsi\u00f3n del encuentro? (1978, 162).<br \/>\nRollo May es claro y preciso. Una cosa es analizar la transferencia y<br \/>\notra cosa es abrirse al encuentro. Son dos actitudes diferentes y<br \/>\nantag\u00f3nicas puesto que nos llevaran a objetivos diferentes.<br \/>\nAsimismo, plantea cuatro niveles del encuentro:<br \/>\n1. Personas: me alegro de ver al otro<br \/>\n2. Amistad: confiamos en escucharnos y comprendernos<br \/>\n3. Estima o \u00e1gape: mitwelt, encuentro en el ser-con, trascendencia de uno mismo<br \/>\n4. Er\u00f3tico: sentimientos er\u00f3ticos, atracci\u00f3n por el otro.<br \/>\n?Un encuentro genuino con la otra persona conmueve siempre la<br \/>\nrelaci\u00f3n con nuestro propio mundo, nuestra confortable seguridad<br \/>\ntemporaria de un momento antes es puesta en cuesti\u00f3n, estamos<br \/>\nabiertos, lo intentamos por un instante \u00bfnos arriesgamos, nos<br \/>\naventuraremos a enriquecernos mediante esta nueva relaci\u00f3n?<br \/>\n\u00bfo nos aseguraremos, parapet\u00e1ndonos detr\u00e1s de una valla, nos<br \/>\nresistiremos a la otra persona y perderemos los matices de sus<br \/>\npercepciones, de sus sentimientos, de sus intenciones??<br \/>\nOtra vez el tema de las actitudes: \u00bfMe defiendo del otro? \u00bfDe ese<br \/>\notro que viene a mi ayuda a mi encuentro? O \u00bfme abro a su dolor, a su<br \/>\nmundo, a su b\u00fasqueda de sentido?<br \/>\n6.2 Sobre la t\u00e9cnica<br \/>\n?Uno de los mayores peligros en Am\u00e9rica es la tendencia a creer que<br \/>\nla t\u00e9cnica en s\u00ed cambia a la gente, que cualquiera puede cambiar con<br \/>\ns\u00f3lo encontrar el m\u00e9todo adecuado. A menudo esta fe sirve como<br \/>\nsustituto del coraje interno para enfrentar la propia existencia, tanto<br \/>\nen sus posibilidades tr\u00e1gicas como en las placenteras. Hacer es a<br \/>\nmenudo m\u00e1s f\u00e1cil, y puede aminorar la ansiedad m\u00e1s r\u00e1pidamente que<br \/>\nser? (1978, 180).<br \/>\nCreemos que este peligro del cual Rollo May intenta advertirnos ya ha<br \/>\nhecho mella en nuestra sociedad, en nuestros psic\u00f3logos y nuestros<br \/>\npacientes. La creencia de que la t\u00e9cnica cambia a la gente contin\u00faa<br \/>\ncreciendo a pasos agigantados conjuntamente con el progreso, la<br \/>\nglobalizaci\u00f3n y el avance del mundo cient\u00edfico. Sin embargo, pese a estos<br \/>\navances los grandes temas del ser humano, la muerte, la soledad, la<br \/>\nlibertad, la responsabilidad y la falta de sentido siguen cuestionando y<br \/>\nmotivando al ser humano.<br \/>\n6.3 Sobre los fines de la terapia<br \/>\n?El \u00e9nfasis existencial cambia los fines de la terapia. No estamos ya<br \/>\nm\u00e1s seducidos por la idea ubicua de la adaptaci\u00f3n, que en nuestra<br \/>\nsociedad puede ser a menudo s\u00f3lo un nombre para el conformismo y<br \/>\nla p\u00e9rdida real de la propia existencia. El objetivo es m\u00e1s bien el<br \/>\nenfrentamiento total de la propia existencia aunque luego se est\u00e9<br \/>\nmenos adaptado a la sociedad, y aunque implique mayor ansiedad<\/p>\n<p>consciente, es decir, ansiedad existencial normal, que antes? (1978,<br \/>\n184).<br \/>\nEl encuentro implica confrontaci\u00f3n. O como dicen algunos autores,<br \/>\nhay veces que el encuentro conlleva varios ?encontronazos?. Esto quiere<br \/>\ndecir que no estamos dispuestos a dejarnos llevar por la ?comodidad? o la<br \/>\n?pereza? de la persona. Cambiar muchas veces implica crisis de identidad,<br \/>\ncrisis de sentido. Estas crisis llevan a que la persona se aferre a su<br \/>\n?neurosis? con tal de no correr el riesgo de cambiar.<br \/>\n?Nuestra tarea no es la de ?curar? a la gente&#8230;Nuestra tarea es hacer<br \/>\nde amigo, gu\u00eda e int\u00e9rprete de la persona, en su viaje a trav\u00e9s de los<br \/>\ninfiernos y purgatorios privados&#8230; El terapeuta debe ser un amigo<br \/>\nhumilde, una figura que inspire confianza? (May, 1992).<\/p>\n<p>El parto<br \/>\nTres dias de parto y el hijo no sal\u00eda:<br \/>\n&#8211;Ta trancado. El negrito ta trancado- dijo el hombre.<br \/>\nEl ven\u00eda de un rancho perdido en los campos.<br \/>\nY el m\u00e9dico fue.<br \/>\nMalet\u00edn en mano, bajo el sol del mediod\u00eda, el m\u00e9dico anduvo hacia la lejan\u00eda, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino, y lleg\u00f3 y vio.<br \/>\nDespu\u00e9s se lo cont\u00f3 a Gloria Galvan:<br \/>\n&#8211;?La mujer estaba en las \u00faltimas, pero todav\u00eda jadeaba y sudaba y ten\u00eda los ojos muy abiertos. A mi me faltaba experiencia en cosas as\u00ed. Yo temblaba, estaba sin un criterio. Y en eso, cuando corr\u00ed la cobija, vi un brazo chiquito asomando entre las piernas abiertas de la mujer.?\u00a0 El m\u00e9dico se dio cuenta de que el hombre hab\u00eda estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de carne seca, y el m\u00e9dico pens\u00f3: No hay nada que hacer.<br \/>\nY sin embargo, qui\u00e9n sabe por qu\u00e9, lo acarici\u00f3. Roz\u00f3 con el dedo \u00edndice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, s\u00fabitamente la manito se cerr\u00f3 y le apret\u00f3 el dedo con alma y vida.\u00a0 Entonces el m\u00e9dico pidi\u00f3 que le hirvieran agua y se arremang\u00f3 la camisa.<br \/>\nEduardo Galeano<br \/>\n(El libro de los abrazos)<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<br \/>\nBinswanger, Ludwig. Art\u00edculos y conferencias escogidas. Ed. Gredos,<br \/>\nBarcelona.<br \/>\nEspinosa, Nolberto. La concepci\u00f3n de la conciencia en la logoterapia<br \/>\nde V. Frankl. Ed San Pablo, Bs As, 1994.<br \/>\nFrankl, Viktor. La psicoterapia y la dignidad de la existencia. Ed.<br \/>\nAlmagesto, Bs As, 1991.<br \/>\nFrankl, Viktor: El hombre doliente. Ed Herder, Barcelona, 1994.<br \/>\nFrankl, Viktor: La voluntad de sentido. Ed Herder, Barcelona, 1994.<br \/>\nFrankl, Viktor: Psicoanalisis y Existencialismo. FCE, M\u00e9xico, 1997.<br \/>\nGaleano, Eduardo. El libro de los Abrazos. Ed. del Chanchito,<br \/>\nMontevideo, 1989.<br \/>\nMay, Rollo. Amor y Voluntad. Ed. Gedisa, Barcelona, 1984.<br \/>\nMay, Rollo. El dilema existencial del hombre moderno. Ed Paid\u00f3s,<br \/>\nBarcelona, 1978.<br \/>\nMay, Rollo. La necesidad del mito. Ed Paid\u00f3s, Barcelona, 1992.<br \/>\nYalom, Irvin. El verdugo del amor. Ed Emec\u00e9, Bs As, 1998.<br \/>\nYalom, Irvin. Psicoterapia existencial. Ed Herder, Barcelona, 1984.<br \/>\nYalom, Irvin. El don de la terapia. Ed. Emec\u00e9, Bs As, 2002-<\/p>\n<p>Curriculum abreviado del autor:<br \/>\n Psic\u00f3logo Cl\u00ednico, egresado de Universidad Cat\u00f3lica, Montevideo, Uruguay<br \/>\nEx.Docente investigador de la Facultad de Psicolog\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica de<br \/>\nlas Materias: An\u00e1lisis Existencial, Psicopatolog\u00eda Existencial y Fundamentos de<br \/>\nTerapia Existencial.<br \/>\nEgresado de la Fundaci\u00f3n Argentina de Logoterapia ?V\u00edktor E. Frankl?<br \/>\nMiembro fundador de la Sociedad de Logoterapia del Uruguay<br \/>\nDirector del CELAE, Centro de Logoterapia y An\u00e1lisis Existencial<br \/>\nHa dictado cursos y conferencias sobre Logoterapia en Uruguay, Argentina,<br \/>\nParaguay y M\u00e9xico.<br \/>\nEjerce como Psic\u00f3logo y Logoterapeuta en el plano educacional, cl\u00ednico y<br \/>\norganizacional en el \u00e1mbito privado y universitario.<br \/>\nEgresado del Posgrado en Psicolog\u00eda Cl\u00ednica, Universidad Cat\u00f3lica.<br \/>\nCasado, dos hijas.<\/p>\n<p>E-Mail: alejandro@logoterapia.com.uy<br \/>\nAv.Ramon Anador 3809<br \/>\nMontevideo \/ URUGUAY<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LO QUE CURA ES EL V\u00cdNCULO Thursday, October 11, 2007 Alejandro de Barbieri En la memoria del Prof. Viktor Frankl en el a\u00f1o de su 100\u00ba nacimiento. Gracias por su obra y por su constante b\u00fasqueda de sentido, su trabajo y su vida han inspirado y sostenido mi b\u00fasqueda y vivencia del sentido. RESUMEN Lo<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; LO QUE CURA ES EL V\u00cdNCULO<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1088\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-1088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logoterapia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1088"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1088\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}