{"id":1084,"date":"2009-01-14T23:33:15","date_gmt":"2009-01-14T23:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1084"},"modified":"2009-01-14T23:33:15","modified_gmt":"2009-01-14T23:33:15","slug":"educar-en-la-autenticidad-afectiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1084","title":{"rendered":"EDUCAR EN LA AUTENTICIDAD AFECTIVA"},"content":{"rendered":"<p>Se autoriza el uso de este material citando su procedencia:<br \/>\nD\u00edaz C. (1998). Educar en la autenticidad afectiva. NOUS: Bolet\u00edn de Logoterapia y An\u00e1lisis Existencial. \u00a0(2), 91-122.<\/p>\n<p>\tEDUCAR EN LA AUTENTICIDAD AFECTIVA<\/p>\n<p>\tCarlos DIAZ<\/p>\n<p>\t1. El mundo de los valores<\/p>\n<p>\t\u00a1Cu\u00e1ntas veces se comienza en cuestiones educativas como Sancho el Bravo mientras se es estudiante, se torna Sancho el Fuerte cuando se ganan los primeros sueldos, y se llega a Sancho Panza cuando se ganan las oposiciones! Y \u00a1cu\u00e1ntas mentiras y falsas proyecciones del yo personal al nosotros comunitario poniendo cara de h\u00e9roe mientras se ten\u00eda alma de villano! No habr\u00e1 sociedad nueva sin cambio del coraz\u00f3n, y no habr\u00e1 cambio del coraz\u00f3n mientras no se atienda al conocimiento de la propia identidad, siempre en \u00faltima instancia afectiva. \t<\/p>\n<p>\t1.1. Los valores no son las cosas<\/p>\n<p>\t1.1.1. El valor, cualidad apri\u00f3rica<\/p>\n<p>\tLa persona moral se mueve en el universo del valor. Santo Tom\u00e1s afirmaba que el valor es el bien que todos desean y, en esa medida, aquello que les perfecciona; por eso el bien es buscado en orden a la obtenci\u00f3n de la perfecci\u00f3n debida que, en \u00faltima instancia, s\u00f3lo se plenifica en Dios, fuente de todo valor.<\/p>\n<p>\tPara Kant, por el contrario, el valor no radica en algo exterior al sujeto, sino en la dignidad de sus acciones procedentes de una voluntad aut\u00f3noma y libre.<\/p>\n<p>\tSeg\u00fan Scheler, Kant cometi\u00f3 dos errores. El primer error, al identificar conocimiento a priori con conocimiento formal, dando por supuesto que todo conocimiento (y por ende toda \u00e9tica) material habr\u00eda de ser heter\u00f3nomo y hedonista, es decir, interesado por el \u00e9xito, por los bienes y los fines logrables, que son en \u00faltima instancia emp\u00edricos y relativos, pues conducir\u00edan al mero legalismo del obrar y no a la moralidad del querer, en definitiva al ego\u00edsmo instintivo del ser humano.<\/p>\n<p>\tEl segundo error habr\u00eda consistido en identificar conocimiento asimismo a priori con conocimiento racional, desconsiderando el valor emocional del conocimiento. Reaccionando contra ambos prejuicios Max Scheler dise\u00f1ar\u00e1 una \u00e9tica de los valores material y a priori (Frondizi, 1966).<\/p>\n<p>\tMax Scheler asegura que no hay valores porque haya bienes y fines (santo Tom\u00e1s), ni porque haya normas (Kant), ya que los valores son independientes de las cosas, cualidades a priori: aunque nunca hubiera pensado nadie que la borrachera era mala, ella ser\u00eda un mal de suyo. As\u00ed pues, una \u00e9tica a priori defender\u00e1 la inmutabilidad, inalterabilidad, absolutez e incondicionalidad del valor: s\u00f3lo nuestro conocimiento del valor puede ser relativo, no el valor mismo; por tanto, la irreductibilidad a la subjetividad: &#8220;hay infinito n\u00famero de valores que nadie pudo hasta ahora captar ni sentir&#8221; (Scheler, 1941; p. 39).<\/p>\n<p>\tLos entes son, existen en la realidad, pero los valores valen, y valen aunque nunca se hubieran hecho presentes en el mundo; los valores no son entes, ni tampoco propiedades de las cosas, ni son fuerzas, potencialidades, o disposiciones de las cosas capaces de causar en los sujetos los correspondientes estados, como quer\u00eda Locke. Est\u00e1n, eso s\u00ed, en las cosas fund\u00e1ndolas, pero no se reducen a la condici\u00f3n de cosas, pues la belleza es un valor que existe m\u00e1s all\u00e1 de las cosas bellas, y su presencia seguir\u00eda ah\u00ed, incluso en un mundo completamente feo.<\/p>\n<p>\t1.1.2. La cr\u00edtica inductivista<\/p>\n<p>\tEste punto de partida apri\u00f3rico pudiera ser negado por el inductivista hist\u00f3rico, seg\u00fan el cual no habr\u00eda manera de seguir afirmando el disvalor o valor negativo de la borrachera en una hipot\u00e9tica sociedad en la cual todo el mundo estuviese convencido de lo contrario. Adem\u00e1s, continuar\u00eda el inductivista, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda defenderse la inalterabilidad de cualquier escala esencialista de valores -la que fuese- si las sociedades evolucionan permanentemente, mutando al respecto?. Si incluso Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, como los griegos de su generaci\u00f3n, aceptaron la esclavitud como un valor b\u00e1sico de la democracia, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 asegurar que los actuales valores no ser\u00e1n tenidos por pre-axiol\u00f3gicos por generaciones sucesivas, dada la condici\u00f3n mutante del hombre, animal no fijado todav\u00eda?.<\/p>\n<p>\tAhora bien, \u00bfno hace imposible la cr\u00edtica inductivista la defensa de los valores universales en todo tiempo y lugar?. Mas esto, \u00bfno conllevar\u00eda inevitablemente un relativismo, donde en \u00faltima instancia todo estar\u00eda permitido, un nihilismo que arrasar\u00eda incluso con la posici\u00f3n inductivista?. \u00bfAcaso el relativismo no relativiza la propia afirmaci\u00f3n relativista?. \u00bfNo parece una exigencia inevitable de la raz\u00f3n la existencia de valores inmutables, sean cuales fueren sus respectivos contenidos materiales?.<\/p>\n<p>\t1.2. Los valores no son los bienes<\/p>\n<p>\tLos valores, cualidades apri\u00f3ricas, tampoco son los bienes: &#8220;el mundo de los bienes, al estar constituido por cosas, puede ser destruido por las fuerzas de la naturaleza o de la historia y, si el valor moral de nuestra voluntad dependiese de los bienes, tal destrucci\u00f3n le afectar\u00eda. Por otra parte, los bienes tienen validez inductiva, emp\u00edrica, y cualquier principio que en ellos se apoye est\u00e1 condenado al relativismo. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda extraerse un principio universal y necesario de una realidad cambiante, inestable?. Si se admitiera la \u00e9tica de bienes, los principios morales tendr\u00edan que ir a la zaga de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica y resultar\u00eda imposible -afirma Scheler- la cr\u00edtica al mundo de los bienes existentes en una \u00e9poca, pues la \u00e9tica se fundar\u00eda justamente en esos bienes&#8221; (Frondizi, 1966; p. 73).<\/p>\n<p>\tEn resumen, el valor no es lo mismo que el bien objetivo: &#8220;el valor es el contenido dado en la experiencia humana cuando el hombre entra en contacto con el bien, con la cosa que es experimentada por \u00e9l como un bien. Esta cosa es llamada por Scheler Sache, contenido en que el conocimiento a\u00fan no ha distinguido el contenido objetivo (Ding) del valor (Wert)&#8221; (Wojtyla, 1980; p.127).<\/p>\n<p>\t1.3. El afecto intencional emocional tiene sus razones que la raz\u00f3n no conoce<\/p>\n<p>\tEn tanto que humanos somos cada uno de nosotros una indisoluble realidad intelectivo\/afectiva, una inteligencia sentiente, una inteligencia emocional; sin embargo unidad no significa indiferenciada amalgama, pues tambi\u00e9n el cuerpo humano forma una unidad, pero es el ojo el que ve y el o\u00eddo el que oye, y no a la inversa. No puede negarse que el coraz\u00f3n tiene su papel en la unidad racio-afectiva de cada persona. Aunque con frecuencia los fil\u00f3sofos dejen para los psic\u00f3logos o para los soci\u00f3logos el \u00e1mbito del coraz\u00f3n y de sus supuestas &#8220;rarezas&#8221;1, sin embargo con ello se equivocan, pues la filosof\u00eda del coraz\u00f3n est\u00e1 en el coraz\u00f3n mismo de la filosof\u00eda, aunque quiz\u00e1 sea llevar demasiado al extremo opuesto afirmar que &#8220;existe un orden del coraz\u00f3n, una l\u00f3gica del coraz\u00f3n, una matem\u00e1tica del coraz\u00f3n, tan rigurosa, tan objetiva e inquebrantable como las proposiciones y consecuencias de la l\u00f3gica deductiva. Lo que la expresi\u00f3n simb\u00f3lica &#8216;coraz\u00f3n&#8217; designa no es, como se imaginan de una parte filisteos y de otra rom\u00e1nticos, la sede de confusos estados, de oscuros e indeterminados arrebatos o intensas fuerzas que empujan al hombre de un lado para otro. No son brutos estados de hecho unidos, sino un conjunto de actos dirigidos, de funciones que poseen en s\u00ed una ley independiente de la organizaci\u00f3n psicof\u00edsica humana, un conjunto que trabaja con precisi\u00f3n y pone ante nuestros ojos una esfera de hechos rigurosamente objetiva, la m\u00e1s fundamental y objetiva entre todas las posibles esferas de hechos, la cual persistir\u00eda aun cuando desapareciera del universo el homo sapiens, al igual que la verdad de la proposici\u00f3n &#8216;dos por dos son cuatro&#8217;; m\u00e1s a\u00fan: es todav\u00eda m\u00e1s independiente del hombre que la validez de esta proposici\u00f3n&#8221; (Scheller, 1996; pp. 55-56).<\/p>\n<p>\tNo puede postularse ninguna \u00e9tica puramente intelectual: &#8220;resulta, por tanto, un error deplorable ver la esfera espiritual y afectiva a la luz del subjetivismo, o creer que el comportamiento fr\u00edo y &#8216;razonable&#8217; o el tipo de afectividad meramente en\u00e9rgica, en el que el coraz\u00f3n juega un papel menor, es m\u00e1s objetiva. Sucede m\u00e1s bien lo contrario, el &#8216;tullido&#8217; afectivamente hablando, al igual que el hombre que carece completamente de una verdadera afectividad, nunca es, en el fondo, verdaderamente objetivo. Al no responder con su coraz\u00f3n a la situaci\u00f3n objetiva en aquellos casos en los que est\u00e1n en juego valores que requieren una respuesta afectiva, no es en absoluto objetivo.<\/p>\n<p>\tYa es hora de liberarnos de la desastrosa equiparaci\u00f3n entre objetividad y neutralidad. Debemos liberarnos de la ilusi\u00f3n de que la objetividad implica una actitud de mera observaci\u00f3n e indagaci\u00f3n. No. La objetividad s\u00f3lo se puede encontrar en aquella actitud que responde adecuadamente al objeto, a su sentido y a su atm\u00f3sfera. Permanecer neutral o no comprometerse cuando el objeto y su valor solicitan una respuesta afectiva o la intervenci\u00f3n de nuestra voluntad supone adoptar una posici\u00f3n particularmente no-objetiva. Cualquier tendencia antiafectiva, por lo tanto, es en realidad un subjetivismo patente porque su respuesta al mundo es incorrecta ya que resulta incapaz de adecuarse a las verdaderas caracter\u00edsticas y significado del mundo. El mundo requiere la afectividad tierna del amor verdadero, de las l\u00e1grimas de alegr\u00eda y gratitud, de sufrimiento, esperanza o &#8216;conmoci\u00f3n&#8217;. Requiere, en una palabra, la voz del coraz\u00f3n&#8221; (Hildebrand, 1997; pp. 101-102).<\/p>\n<p>\tEs en el \u00e1mbito del &#8220;coraz\u00f3n&#8221;, met\u00e1fora para expresar el mundo de las pasiones, los sentimientos, los afectos, los amores, etc, en la esfera afectiva, donde se hallan soterrados los m\u00e1s preciados tesoros de la vida individual, los m\u00e1s rec\u00f3nditos anhelos y los m\u00e1s sagrados misterios, all\u00ed donde hasta la misma palabra se hace silencio. En ese mundo afectivo y emocional es tambi\u00e9n donde los valores se viven, intuyen, construyen y argumentan con la m\u00e1s grande intensidad personal. <\/p>\n<p>\tDistinguiendo en esa esfera entre afecto y pasi\u00f3n escribe Max Scheler: &#8220;el afecto es agudo y esencialmente pasivo; la pasi\u00f3n, una potencia permanente y, por su naturaleza, activa y agresiva. El afecto es esencialmente ciego y constituye un estado; la pasi\u00f3n -aunque unilateral y aisladora- ve los valores y es un intenso y constante movimiento de la vida impulsiva en esta especial direcci\u00f3n. No hay nada grande sin gran pasi\u00f3n, y todo lo grande lo es seguramente sin afecto. El afecto es preponderantemente un acontecimiento que pertenece a la esfera del yo corporal; por el contrario, la pasi\u00f3n tiene su punto de partida en el centro vital profundo del &#8216;alma&#8217;. &#8216;Borrad el amor y no quedar\u00e1 pasi\u00f3n ninguna; poned amor, y har\u00e9is que nazcan todas'&#8221; (Scheler, 1996; pp. 76-77).<\/p>\n<p>\t1.4. Car\u00e1cter intencional emocional de la aprehensi\u00f3n de los valores <\/p>\n<p>\tLa independencia y objetividad de los valores no desaparece cuando el sujeto humano los percibe intencionalmente, tendiendo o apuntando hacia algo que no es la pura vivencia ps\u00edquica, de forma que al percibir se percibe algo, al recordar se recuerda algo, etc, pues el objeto se nos da como algo irreductible a la vivencia; y lo mismo sucede en el percibir sentimental que nos revela la presencia del valor: &#8220;el hecho fenomenol\u00f3gico precisamente es que en el percibir sentimental de un valor est\u00e1 dado este mismo valor, junto con el sentir del mismo, y por consiguiente la desaparici\u00f3n del percibir sentimental no suprime el valor en cuanto tal&#8221; (Scheler, 1941; pp. 13).<\/p>\n<p>\tLos valores &#8220;se manifiestan a la experiencia de las personas. En el sistema fenomenol\u00f3gico de Scheler, de las cosas o de nosotros mismos s\u00f3lo podemos afirmar o negar en tanto en cuanto se nos presentan, y en la medida en que se nos presentan en la intuici\u00f3n emocional, su ensidad sin nuestra objetivaci\u00f3n nos resultan ignotas. Para decirlo fenomenol\u00f3gicamente, los valores se nos revelan en el percibir sentimental, en el preferir, amar, odiar&#8221; (Scheler, 1941; p. 108).<\/p>\n<p>\t1.5. Intuici\u00f3n emocional<\/p>\n<p>\tScheler distingue entre el sentimiento intencional (intentionales F\u00fchlen), que es la captaci\u00f3n del valor, y el estado sentimental sensible (Gef\u00fchlzustand), que es la vivencia del estado emocional. La experiencia de lo real se da siempre junto a una carga afectiva en forma de atracci\u00f3n o de repulsi\u00f3n, de amor o de odio en sus extremos, por lo que jam\u00e1s es neutra, raz\u00f3n por la cual los valores se captan por intuici\u00f3n emocional (Wojtyla, 1980b; p. 84).<\/p>\n<p>\tLa persona es golpeada emocionalmente por el valor y se comporta como una caja de resonancia en su propia interioridad existencial; sin embargo, podr\u00edamos reprochar a esta perspectiva, &#8220;falta totalmente el elemento de juicio de donde nace un deber. Por consiguiente, el valor no aparece nunca como fin de una acci\u00f3n dirigida conscientemente a su realizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el valor es simplemente experimentado, pero nunca elaborado, por la conciencia. En cualquier circunstancia el valor superior es -seg\u00fan la perspectiva de Scheler- el que genera la respuesta m\u00e1s intensa en el sujeto a causa de su excelencia intr\u00ednseca. Pero \u00bfpodemos decir que en todos los casos el valor que suscita la respuesta m\u00e1s intensa es tambi\u00e9n aquel que la persona debe elegir a fin de realizar su propia perfecci\u00f3n moral?&#8221; (Buttiglione, 1992, pp. 73-76).<\/p>\n<p>\tLo cierto es que para Scheler la fuente intuitiva y emocional de los valores morales no es la conciencia, sino s\u00f3lo y exclusivamente el amor, acto espont\u00e1neo y, por tanto, no puede ser objeto de mandamiento, la \u00e9tica tiene mucho de emocionalista. El acto de amor descubre el valor, permite que el sujeto experimente en su propia vida nuevos valores ya existentes de suyo en el orden objetivo; lo que hace el amor es ponerlos de manifiesto, convertirlos en contenido de la experiencia intencional del propio sujeto. Afirma Scheler en su obra &#8220;Esencia y formas de la simpat\u00eda&#8221; que el amor, como el odio en direcci\u00f3n contraria, si bien es un acto espont\u00e1neo de naturaleza puramente emocional, no contiene en s\u00ed mismo ninguna aspiraci\u00f3n hacia el valor del objeto al que se dirige, ni siquiera aspira &#8220;al bien&#8221;, no busca en absoluto un bien para s\u00ed, sino que -a diferencia de la aspiraci\u00f3n- tiende fundamentalmente a manifestar los valores de lo amado. Quiz\u00e1 pudiera decirse que no se ama algo porque sea bueno, sino que es bueno porque se ama.<\/p>\n<p>\t1.6. El ethos intencional<\/p>\n<p> \u00a0\tPrecisamente ese mundo axiol\u00f3gico objetivo percibido por el sujeto en su estructura jer\u00e1rquica y dado en la experiencia emocional-cognoscitiva del sujeto mismo recibe en Scheler el nombre de ethos, pas\u00e1ndose del enfoque ontol\u00f3gico a la posici\u00f3n intencional; el sistema de Scheler encuentra el valor \u00e9tico en la persona, pero solamente porque la persona lo percibe de un modo afectivo-intencional, no porque la persona, como sujeto causal de sus actos, sea la causa eficiente de los diversos valores \u00e9ticos contenidos en ellos. &#8220;Tras el acto de la conciencia no se encuentra -seg\u00fan Scheler- el amor de la persona; el amor se halla detr\u00e1s de los actos de la percepci\u00f3n afectivo-emocional. El amor no tiene ninguna relaci\u00f3n con la actividad causal de la persona, con su voluntad ni con sus actos, porque es mera emoci\u00f3n. Este amor puramente emocional es la ra\u00edz m\u00e1s profunda de la vida \u00e9tica de la persona&#8221; (Wojtyla, 1982; pp. 209-210).<\/p>\n<p>\t1.7. El seguimiento<\/p>\n<p>\tEl punto de partida es la individualizaci\u00f3n del valor en la experiencia personal, captado en el seguimiento (Gefolgschaft) de los valores de un maestro mod\u00e9lico y amado, o de una comunidad afectiva donde el magisterio se ejerza sobre la base de los ejemplos concretos. El amor del disc\u00edpulo-seguidor se dirige al ideal que hay en la persona del maestro-modelo (no a la persona misma en concreto) como a su propio objeto. El camino es \u00e9ste: reconocimiento del valor en el maestro, identificaci\u00f3n con ese valor, y acci\u00f3n moral. El mundo de valores ideales que el maestro experimenta se hace coparticipaci\u00f3n de experiencia por parte del disc\u00edpulo, quien en cierto modo experimenta un crecimiento hacia ellos (Hineinwachsen). Nada contribuye tanto a la bondad moral de la persona como la percepci\u00f3n inmediata o intuici\u00f3n emocional de la otra persona en su bondad moral, ni m\u00e1s ni menos que en una relaci\u00f3n de buen ejemplo. <\/p>\n<p>\tScheler desarrolla pormenorizadamente la problem\u00e1tica de la ejemplaridad, as\u00ed como toda la tipolog\u00eda de los modelos personales, en la obra &#8220;Vorbilder und F\u00fchrer&#8221;. La persona deviene disc\u00edpula y seguidora del maestro amado en la medida en que experimenta como amable aquel mundo de valores que el maestro le descubre, no en tanto que tal maestro concreto y real, sino en tanto que ideal intencional, como portador de unos valores que el alumno asume como constitutivos de su propio cometido moral (Wojtyla, 1982; pp. 211-212). Es ah\u00ed donde funciona la empat\u00eda (Einf\u00fchlung), la atracci\u00f3n o repulsi\u00f3n morales que permiten salir a la persona del subjetivismo axiol\u00f3gico; es en la relaci\u00f3n interpersonal (Mitf\u00fchlung) en donde los sujetos se hacen conscientes de los valores y contravalores.<\/p>\n<p>\tHenos, en definitiva, ante el amor benevolentiae, amor desinteresado que no s\u00f3lo dice &#8220;yo te deseo como un bien&#8221;, sino sobre todo &#8220;yo deseo tu bien, yo deseo lo que es un bien para ti&#8221;. Ninguna reciprocidad puede surgir sino de esa benevolencia.<\/p>\n<p>\tScheler elabora una tipolog\u00eda especial de los modelos magisteriales de seguimiento, de acuerdo con la escala axiol\u00f3gica de la vida emocional de cada uno, y no -como en el tomismo- seg\u00fan la cercan\u00eda al Bien supremo objetivo. El tomismo estima que Scheler destruye la verdad del bien para hipertrofiar la vivencia del valor. <\/p>\n<p>\tSea como fuere, la escala es la siguiente:<br \/>\n\t&#8211; Santo<br \/>\n\t\tEs la forma m\u00e1s alta de unidad de los valores espirituales, y en particular del valor del Dios personal; pero, aunque el hombre es para Scheler un ser teom\u00f3rfico, no se trata de una verdadera relaci\u00f3n con Dios como Realidad existente positivamente definida, sino de una experiencia de la idea de Dios construida sobre el valor de lo divino, que es la \u00faltima y suma cualidad de la jerarqu\u00eda axiol\u00f3gica; mediante el bien moral de sus propios actos entra el hombre en relaci\u00f3n no con alguna abstracta &#8220;alt\u00edsima perfecci\u00f3n \u00e9tica&#8221;, sino con el valor sumo de Dios.<br \/>\n\t&#8211; Genio<br \/>\n\t&#8211; H\u00e9roe<br \/>\n\t&#8211; Organizador (der f\u00fchrende Geist)<br \/>\n\t&#8211; Entendido epic\u00fareo (K\u00fcnstler des Genusses)<\/p>\n<p>\tEl papel de la conciencia se reduce a recopilar en s\u00ed los valores morales que en cierto sentido, aunque negativo, est\u00e1n contenidos en las normas generales transmitidas por la tradici\u00f3n y apoyadas en la autoridad, as\u00ed como los dem\u00e1s valores morales que, en la experiencia espec\u00edfica de la persona, deben su aparici\u00f3n a la vitalidad de la esfera personal. Scheler define la conciencia con el nombre de economizaci\u00f3n de la actitud moral (\u00d6konomisierung der sittlichen Einsicht) por ser ante todo negativa y expresarse principalmente en las prohibiciones. De todos modos, &#8220;Scheler opina que a la conciencia se le atribuye, por regla general, una importancia excesiva, a lo que han contribuido las ideas metaf\u00edsico-religiosas&#8221; (Wojtyla, 1982; p. 35). <\/p>\n<p>\t1.8. Ense\u00f1anza del constructivismo axiol\u00f3gico<\/p>\n<p>\tEl maestro nos ense\u00f1a a pasar del nivel preconvencional, donde la instancia para juzgar los valores es el ego\u00edsmo, al nivel convencional, en que se tienen por valiosas las normas de la comunidad particular en que uno se inserta, y desde ah\u00ed al nivel posconvencional, en el que hemos aprendido a distinguir entre las normas de nuestra comunidad concreta y los principios universales, que tienen en cuenta a toda la humanidad, y son los que legitiman a todas las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>\tSin merma del reconocimiento de su objetividad, los valores van siendo descubiertos y construidos por el sujeto, y en la internalizaci\u00f3n de normas se da una progresi\u00f3n que va desde el &#8220;mam\u00e1 est\u00e1 enojada conmigo ahora&#8221;, pasando por el &#8220;mam\u00e1 se enoja conmigo cada vez que derramo la sopa&#8221;, y el &#8220;todos se oponen a que derrame la sopa&#8221;, para que finalmente brille la norma &#8220;no se debe derramar la sopa&#8221;. <\/p>\n<p>\tEl lenguaje se densifica y complejiza en la socializaci\u00f3n secundaria, a partir del mundo b\u00e1sico de la socializaci\u00f3n primaria. Mientras que en \u00e9sta las limitaciones biol\u00f3gicas son muy acentuadas en las secuencias del aprendizaje, que s\u00f3lo se da con una intensa pero pobre identificaci\u00f3n emocional, en la secundaria se llega a percibir al otro como funcionario institucional dentro de un contexto espec\u00edfico, de tal modo que el mundo de los padres ya no es todo el mundo. Mucha gente, sin embargo, queda presa de la socializaci\u00f3n primaria, y su escala de valores es muy infantil, ya sea porque los padres contin\u00faan siendo la norma, ya sea porque las autoridades for\u00e1neas (acad\u00e9micas, pol\u00edticas, laborales, etc) asumen el rol paterno, o porque el l\u00edder del grupo impide la autonom\u00eda del desarrollo (N\u00e9doncelle) no sobrepas\u00e1ndose los primeros estadios freudianos o kolbertianos: es el infantilismo axiol\u00f3gico. Como se\u00f1alan Berger y Luckmann en &#8220;La construcci\u00f3n social de la realidad&#8221;, el ni\u00f1o vive bien o mal en el mundo definido por sus padres, pero puede dar la espalda con alegr\u00eda al mundo de la aritm\u00e9tica no bien abandona el aula, porque al ni\u00f1o le resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil &#8220;esconderse&#8221; de su maestro que de su madre, pudiendo decirse que el desarrollo de esta capacidad de ocultarse constituye un aspecto importante para poder madurar como adulto. Mientras tanto, los maestros tratan de hacer &#8220;familiares&#8221;, hogare\u00f1os e interesantes, naturales, los contenidos cada vez m\u00e1s formalizados, tratando de conservar el v\u00ednculo entre lo primario y lo secundario.<\/p>\n<p>\tEn todo caso, ya sea para pasar de la socializaci\u00f3n primaria a la secundaria, ya para mantenerse en \u00e9sta, el veh\u00edculo m\u00e1s importante es el di\u00e1logo, a fin de estimular la estructura de plausibilidad ajena y de lograr la suspensi\u00f3n de dudas y la disipaci\u00f3n de miedos absurdos. Mientras permanece dentro de las estructuras de plausibilidad, el individuo no se siente en rid\u00edculo cada vez que una duda sobre lo real le asalta, aunque un exceso de plausibilidad o de homogeneidad en general puede generar tambi\u00e9n una socializaci\u00f3n deficiente.<\/p>\n<p>\tSocializar es construir legitimaciones, reglas de juego, e instituciones valorativas que servir\u00e1n para ir descubriendo mejor los valores mismos, en el tr\u00e1nsito del yo al nosotros, y del nosotros al ideal, pues, como se\u00f1ala Emile Durkheim, es moral todo cuanto es fuente de solidaridad, todo cuanto lleva al hombre a contar con otro hombre; la moral es tanto m\u00e1s s\u00f3lida cuanto m\u00e1s numerosos y fuertes son esos lazos. <\/p>\n<p>\tUn primer nivel de legitimaci\u00f3n se produce con la transmisi\u00f3n de vocabulario; el segundo nivel contiene proposiciones te\u00f3ricas en forma rudimentaria (proverbios, m\u00e1ximas, etc); el tercero las transmite mediante proposiciones formalizadas; el cuarto y \u00faltimo nivel es el de los universos simb\u00f3licos, pues cada vez que alguien se desv\u00eda de los s\u00edmbolos y de los valores \u00e9stos le devuelven a la norma conculcada y a los comportamientos institucionalizados: s\u00f3lo despu\u00e9s de que un universo simb\u00f3lico se objetiva como teor\u00eda surge la posibilidad de reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre la naturaleza y problem\u00e1tica de ese universo. <\/p>\n<p>\tLa socializaci\u00f3n culmina con el intento de construcci\u00f3n de la ciudad axiol\u00f3gicamente armoniosa, pero a su vez tampoco resulta f\u00e1cil lograr sujetos colectivos capaces de llevar adelante esa construcci\u00f3n; de peor a mejor podr\u00edan ser clasificados as\u00ed, seg\u00fan Max Scheler:<\/p>\n<p>\t&#8211; Colectivos por mero contagio sentimental \t \u00a0(Gef\u00fchlsansteckungen).<br \/>\n\t&#8211; Colectivos de vitalidad \t \u00a0\t \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 (Lebensgemeinschaften).<br \/>\n\t&#8211; Comunidades contractuales (Gemeinschaften).<br \/>\n\t&#8211; Comunidades de personas (Gesamtpersonen, \t \u00a0Liebesgemeinschaften).<\/p>\n<p>\t1.9. Dimensi\u00f3n noem\u00e1tica del valor: criterios axiol\u00f3gicos<\/p>\n<p>\tToda intenci\u00f3n no\u00e9tica tiene su correlato noem\u00e1tico, pues no es el sujeto quien fabrica o crea los valores, tan s\u00f3lo los descubre, y adem\u00e1s los descubre en su jerarqu\u00eda axiol\u00f3gica objetiva. Existe, en efecto, una jerarqu\u00eda axiol\u00f3gica a priori, siendo cinco los criterios para determinarla, seg\u00fan Scheler:<\/p>\n<p>\t&#8211; Criterio de la duraci\u00f3n del valor<br \/>\n\tSe prefieren los valores duraderos a los pasajeros y tornadizos.<\/p>\n<p>\t&#8211; Criterio de la divisibilidad<br \/>\n\tSe prefieren los valores indivisibles: un trozo de pan vale el doble que la mitad de otro, pero la mitad de una estatua no se corresponde con la mitad de su valor total. Los bienes materiales son separables y divisibles y de hecho separan y dividen a las personas, mientras que los espirituales las unen.<\/p>\n<p>\t&#8211; Criterio de fundamentaci\u00f3n<br \/>\n\tSe prefieren los valores fundantes a los fundados por los fundantes.<\/p>\n<p>\t&#8211; Criterio de profundidad en la satisfacci\u00f3n<br \/>\n\tLos valores superiores satisfacen m\u00e1s profundamente; sin embargo, la jerarqu\u00eda del valor no consiste en la profundidad de la satisfacci\u00f3n que produce. Obviamente, satisfacci\u00f3n no significa necesariamente placer, si bien \u00e9ste puede ser una consecuencia de la satisfacci\u00f3n. Axiol\u00f3gicamente hablando, s\u00f3lo cuando nos sentimos satisfechos en los planos profundos de nuestra vida gozamos las ingenuas alegr\u00edas superficiales; quiz\u00e1 no siempre a la inversa, a pesar de las apariencias.<\/p>\n<p>\t&#8211; Criterio de referencialidad<br \/>\n\tLos valores est\u00e1n entrelazados, guardan una armon\u00eda interactiva y sin\u00e9rgica. Un valor es tanto m\u00e1s alto cuanto menos necesita referirse a otros; el valor m\u00e1s alto de todos es el absoluto, y todas las dem\u00e1s conexiones de esencias se basan sobre \u00e9sta. \u00a0<\/p>\n<p>\t1.10. Dimensi\u00f3n noem\u00e1tica del valor: tabla de valores<\/p>\n<p>\tLa aplicaci\u00f3n de los cinco criterios se\u00f1alados deja al descubierto una ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica, o tabla de valores, que es la siguiente, de m\u00e1s bajo a m\u00e1s alto:<\/p>\n<p>\ta. Valores de lo agradable\/desagradable, a los que corresponden los estados afectivos del placer y dolor sensible.<\/p>\n<p>\tb. Valores vitales, como la salud, la enfermedad, la vejez, la muerte, el agotamiento.<\/p>\n<p>\tc. Valores espirituales, que deben preferirse a los dos escalones anteriores; captamos estos valores por una percepci\u00f3n sentimental en actos tales como el preferir, amar, que no deben confundirse con los correspondientes actos vitales sin\u00f3nimos. Dentro de ellos pueden distinguirse jer\u00e1rquicamente:<\/p>\n<p>\tc1. Valores de lo bello (y de lo feo)<\/p>\n<p>\tc2. Valores de lo justo y de lo injusto (que no hay que confundir con lo recto y lo no recto, los cuales se refieren a un orden establecido por la ley, siendo independientes de la idea de Estado y de cualquier legislaci\u00f3n positiva).<\/p>\n<p>\t\t\u00bfCabe realizar los valores morales como tales? A diferencia de Ortega y Gasset, Scheler asegura que el bien mismo no puede ser objeto del querer; la bondad de la persona no puede ser el fin de la acci\u00f3n. Para \u00e9l el valor moral no puede ser nunca el fin de la acci\u00f3n; de manifestarse, lo hace con ocasi\u00f3n de la acci\u00f3n. La experiencia del valor del bien se manifiesta con ocasi\u00f3n de (auf dem R\u00fccken) haber realizado el valor superior entre aquellos que se presentaban. Querer realizar el bien por el bien ser\u00eda, por otra parte, una manifestaci\u00f3n de fariseismo.<\/p>\n<p>\tc3. Valores de &#8216;conocimiento puro de la verdad&#8217;. Los valores del conocimiento son &#8216;valores de referencia&#8217; a los valores de la verdad misma, pues &#8216;la verdad no pertenece al universo de los valores&#8217;.<\/p>\n<p>\td. Valores de lo santo (y lo profano). Los valores religiosos son irreductibles a los espirituales y tienen la peculiaridad de revel\u00e1rsenos en objetos que nos son dados como absolutos. El valor de lo divino constituir\u00eda la as\u00edntoma suprema de todos los valores de santidad. Como los valores en general son independientes de sus configuraciones hist\u00f3ricas, Scheler no se circunscribe a ninguna de las manifestaciones religiosas concretas. <\/p>\n<p>\tCabe preguntarse, en todo caso, si esa tabla misma de valores no deber\u00eda ser tomada tambi\u00e9n como una tabla de valores hist\u00f3rica, mudable, y por ende no apri\u00f3rica.<\/p>\n<p>\t1.11. Criterios prudenciales en la captaci\u00f3n de valores<\/p>\n<p>\tEl valor no s\u00f3lo plantea conflictos intra-extramorales entre un valor positivo y otro negativo, sino tambi\u00e9n entre dos positivos, amor y justicia por ejemplo, y entonces hay que saber elegir entre los valores que coliden o interfieren. Hans Reiner, buscando conservar a la vez la fuerza y la altura de los valores (los m\u00e1s altos no deber\u00edan ser los m\u00e1s d\u00e9biles), propone algunos criterios prudenciales en la actuaci\u00f3n axiol\u00f3gica:<\/p>\n<p>\ta. Urgencia temporal<br \/>\n\tCabe postergar o sublimar, pero no negar los valores m\u00e1s altos en favor de los m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p>\tb. Cantidad<br \/>\n\tEn caso de igualdad, ser\u00e1 preferible lo que realice m\u00e1s cantidad de valor.<\/p>\n<p>\tc. Probabilidad de \u00e9xito<br \/>\n\tEn el sentido anterior.<\/p>\n<p>\td. Seguridad<br \/>\n\tLo seguro es mejor que lo probable.<\/p>\n<p>\tPor su parte Wilhelm Stern en la misma l\u00ednea (\u00abWertphilosophie\u00bb) aduce estos otros criterios:<\/p>\n<p>\ta. Plenitud<br \/>\n\tHumanidad es m\u00e1s que pueblo, pueblo m\u00e1s que familia, familia m\u00e1s que individuo.<\/p>\n<p>\tb. Proximidad al yo<br \/>\n\tFamilia es m\u00e1s que pueblo, pueblo m\u00e1s que humanidad, etc.<\/p>\n<p>\tc. Urgencia<br \/>\n\tEn caso de duda hay que tener prioridad con el d\u00e9bil, el ni\u00f1o, el anciano, etc.<\/p>\n<p>\td. Resonancia<br \/>\n\tEl que m\u00e1s pueda, m\u00e1s debe cooperar.<\/p>\n<p>\t1.12. Los valores y el progreso <\/p>\n<p>\tSe puede progresar en la captaci\u00f3n de los valores. Manuel Garc\u00eda Morente (1980, pp. 51 ss) ha se\u00f1alado el siguiente criterio al respecto:<\/p>\n<p>\t&#8211; Realizaci\u00f3n de valores:<br \/>\na. Todo descubrimiento o invenci\u00f3n de un valor constituye un progreso.<br \/>\nb. Toda instituci\u00f3n destinada a realizar un valor constituye un progreso, por imperfectamente que desempe\u00f1e su cometido.<br \/>\nc. Toda transformaci\u00f3n de una cosa en un bien es progreso.<br \/>\nd. Toda mejor\u00eda de un valor ya realizado es progreso, ya sea por depuraci\u00f3n, intensificaci\u00f3n, etc.<br \/>\ne. Todo aumento de bienes en cantidad constituye progreso.<br \/>\nf. Toda disminuci\u00f3n de males en cantidad constituye progreso.<br \/>\ng. Todo aumento de males significa retroceso.<br \/>\nh. La conversi\u00f3n de un bien-medio en un bien-fin no es progreso, y puede ser detenci\u00f3n o retroceso.<\/p>\n<p>\t&#8211; Estimaci\u00f3n de valores<br \/>\na. Todo aumento en la humana capacidad para estimar valores es progreso.<br \/>\nb. Toda rectificaci\u00f3n de aberraciones estimativas es progreso, tanto en la denuncia de estimaciones falsas en s\u00ed mismas como en el restablecimiento de la aut\u00e9ntica jerarqu\u00eda axiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>\t&#8211; Juicio sobre el progreso universal<br \/>\na. El fomento y desarrollo de un valor inferior con detrimento de otro superior es retroceso, pero el descubrimiento de dicho acontecer y su rectificaci\u00f3n constituyen progreso.<br \/>\nb. Fomentar y desarrollar un valor superior con detrimento de uno inferior puede significar retroceso, planteando siempre la cuesti\u00f3n t\u00e9cnica de c\u00f3mo lograr el paralelo desarrollo en ambos valores conflictivos.<br \/>\nc. El progreso universal resulta de los progresos particulares teniendo en cuenta su intr\u00ednseca jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>\tA la sociolog\u00eda del saber le corresponde seg\u00fan Max Scheler el estudio de la relaci\u00f3n entre las disposiciones habituales o \u00abinclinaciones inconscientes\u00bb condicionadas por la clase social, que tiende a presentar el mundo y el progreso de los valores a su imagen seg\u00fan el modo siguiente (Scheler, 1960):<\/p>\n<p>1) La clase social inferior atribuye el m\u00e1ximo valor a los tiempos venideros, la superior a los pasados.<br \/>\n2) Aqu\u00e9lla prefiere la visi\u00f3n din\u00e1mica, \u00e9sta la est\u00e1tica.<br \/>\n3) Aqu\u00e9lla el mecanicismo, \u00e9sta el teleologismo.<br \/>\n4) Aqu\u00e9lla el realismo, \u00e9sta el idealismo.<br \/>\n5) Aqu\u00e9lla el materialismo, \u00e9sta el espiritualismo.<br \/>\n6) Aqu\u00e9lla el pragmatismo, \u00e9sta el intelectualismo.<br \/>\n7) Aqu\u00e9lla el optimismo del futuro y el pesimismo del pasado, \u00e9sta el sinal\u00e9ptico o coincidente.<br \/>\n8) Aqu\u00e9lla la conexi\u00f3n con el medio ambiente, \u00e9sta las condiciones naturales.<\/p>\n<p>\t2. El riesgo de hacer depender los valores de una mera captaci\u00f3n emocional<\/p>\n<p>\t2.1. No tanto optimismo<br \/>\n \u00a0<br \/>\n\tCreemos sin embargo que Scheler cuestiona demasiado el valor cognoscitivo de la esfera racional, y que enfatiza demasiado el valor cognoscitivo de la esfera emocional, pues, como no existe indefectibilidad en las emociones, excesivamente desvinculadas por Scheler de la inteligencia y de la voluntad moral, resulta que algo tan importante como la captaci\u00f3n de los valores pende de un hilo propenso al descontrol y al arbitrarismo, lo cual se manifiesta muy particularmente entre los:<br \/>\n&#8211; ciegos o idiotas morales;<br \/>\n&#8211; durmientes axiol\u00f3gicos (que tienen valores, pero durmientes, cuya cultura axiol\u00f3gica y cuya militancia son igualmente durmientes);<br \/>\n&#8211; c\u00ednicos morales (&#8220;c\u00ednico es el que conoce el precio de todas las cosas y el valor de ninguna&#8221;, dijo Wilde);<br \/>\n&#8211; necios axiol\u00f3gicos (&#8220;todo necio confunde valor y precio&#8221;, afirm\u00f3 Machado);<br \/>\n&#8211; o, simplemente, gente con gustos morales que merecen palos.<\/p>\n<p>\tAs\u00ed pues, no puede hacerse depender la captaci\u00f3n de los valores de la mera intuici\u00f3n emocional, tan necesaria como insuficiente en este caso.\t <\/p>\n<p>\t2.2. A la voluntad lo que es de la voluntad, al sentimiento lo que es del sentimiento<\/p>\n<p>\tA diferencia de la esfera volitiva, la afectiva no nos resulta directamente accesible. La alegr\u00eda o la tristeza, en efecto, no se pueden producir libremente del mismo modo que producimos un acto de voluntad o una promesa, y tampoco se pueden gobernar como gobernamos los movimientos de nuestros brazos, porque el sentimiento tiene sus razones que la voluntad no conoce; por tanto, &#8220;es f\u00e1cil darse cuenta de cu\u00e1n err\u00f3neo resulta desacreditar el acto de compasi\u00f3n sentida o de amor, y reemplazarlos por actos de la voluntad, s\u00f3lo porque en algunos casos la compasi\u00f3n o el amor son insinceros o insuficientes. Ciertamente, la voluntad y las acciones constituyen un test para la profundidad y la sinceridad de las respuestas afectivas en todas las circunstancias en las que se requiere una acci\u00f3n. Pero esto no significa que una respuesta afectiva de compasi\u00f3n sincera y genuina no tenga valor. Al contrario, esta respuesta posee y da un valor tan propio que nunca puede ser sustituido por acciones que no fluyan de estas respuestas afectivas. <\/p>\n<p>\tAs\u00ed pues, &#8220;en la esfera moral es la voluntad quien posee la \u00faltima palabra; aqu\u00ed lo que cuenta por encima de todo es nuestro centro espiritual libre. El verdadero yo lo encontramos primariamente en la voluntad. Sin embargo, en muchos otros terrenos es el coraz\u00f3n, m\u00e1s que la voluntad o el intelecto, el que constituye la parte m\u00e1s \u00edntima de la persona, su n\u00facleo, el yo real&#8221; (Hildebrand, 1997; p. 133). Ser\u00eda ciertamente err\u00f3neo desacreditar la voluntad y las acciones porque son imperfectas sin la contribuci\u00f3n del coraz\u00f3n, pero es igualmente incorrecto desacreditar las respuestas afectivas en cuanto tales simplemente por la imperfecci\u00f3n de una respuesta afectiva a la que le falta potencialidad para expresarse en acciones.<\/p>\n<p>\tEn verdad, el intelecto, la voluntad y el coraz\u00f3n deber\u00edan cooperar entre s\u00ed, pero respetando el papel y el \u00e1rea espec\u00edfica de cada uno. El problema surge cuando el coraz\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de su dominio y usurpa papeles que no le competen, desacredita a la afectividad y causa una general desconfianza sobre s\u00ed mismo, incluso en su terreno propio. Si, por ejemplo, un hombre que quiere comprobar un hecho no consulta a su intelecto, sino que se limita a afirmar que su coraz\u00f3n le dice lo que ha ocurrido, abre la puerta a todo tipo de ilusiones; ha obligado a su coraz\u00f3n a realizar un servicio que nunca puede prestar y ha permitido que su uso inadecuado sofoque al intelecto. <\/p>\n<p>\tEn estos casos, en vez de permitir a su intelecto que decida si una determinada acci\u00f3n es moralmente incorrecta, se remite a su mero sentimiento de &#8216;sentirse culpable&#8217; o de &#8216;sentirse inocente&#8217;, suponiendo que esta experiencia afectiva sentimental es un criterio un\u00edvoco para determinar un hecho objetivo. Pero semejante suposici\u00f3n es claramente err\u00f3nea.<\/p>\n<p>\tHay, desde luego, situaciones en las que podemos decir: &#8216;siento que esto no es correcto&#8217;, aunque somos incapaces de demostrarlo l\u00f3gicamente&#8221; (Hildebrand, 1997; pp.105-107).<\/p>\n<p>\tS\u00ed, el coraz\u00f3n debe estar donde tiene que estar, y no se puede utilizar la mente para sustituirlo, ni a la inversa. <\/p>\n<p>\t2.3. Sentimiento s\u00ed, sentimentalismo no<\/p>\n<p>\tAs\u00ed las cosas, la persona con un coraz\u00f3n alerta vive abierta al correlato axiol\u00f3gico noem\u00e1tico, es decir, se alegra o entristece seg\u00fan los motivos objetivos que se dan frente a \u00e9l para sentirse feliz o desgraciado; el juicio verdadero es una s\u00edntesis de subjetividad y objetividad, o mejor, la objetividad est\u00e1 mediada por la subjetividad, pero no creada por ella. En este sentido su subjetividad no se borra, pero s\u00ed debe desaparecer su subjetivismo, por cuanto que \u00e9ste -en su ismo- desenfoca y desvirt\u00faa la genuinidad de la vivencia. No se trata, insistamos, de prescindir del sujeto para ponderar las respuestas sentimentales s\u00f3lo en funci\u00f3n de los est\u00edmulos y condicionamientos objetivos, al modo de los robots, no, pero tampoco de elevar el subjetivismo de ni\u00f1o mal criado a la condici\u00f3n de medida de todas las cosas. <\/p>\n<p>\tLa pregunta fundamental de un coraz\u00f3n bien informado no es \u00bfme siento feliz?, sino \u00bfla situaci\u00f3n objetiva es tal que resulta razonable ser feliz?. Es entonces cuando de la afirmaci\u00f3n &#8220;eso es verdaderamente un bien&#8221; se sigue la otra afirmaci\u00f3n &#8220;eso debe ser realizado&#8221;. <\/p>\n<p>\tAunque la conciencia no sea legisladora por s\u00ed misma, el hecho de estar en la verdad va unido al de tener la experiencia de la verdad en su propia vida y no simplemente al de conformar su propio comportamiento a la norma: la norma debe ser obedecida de manera personalista, la conciencia debe aceptar la norma como verdadera, de manera que \u00e9sta se individualice insert\u00e1ndose en el proceso por el cual se realiza esta persona \u00fanica e irrepetible. El orden normativo objetivo y la conciencia individual se encuentran en la verdad que los funda y los justifica. <\/p>\n<p>\t&#8220;Cuando el valor es reconocido por la conciencia y se convierte, a trav\u00e9s de ella, en experiencia del sujeto, nace la obligaci\u00f3n. Con el concepto de obligaci\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligado el de vocaci\u00f3n o llamada. La obligaci\u00f3n nos introduce en la responsabilidad, pues se es responsable no tanto de lo que se hace como de la fidelidad o infidelidad a lo que se tiene obligaci\u00f3n de hacer. La persona es responsable de la realizaci\u00f3n de los valores y al mismo tiempo de la realizaci\u00f3n de ella misma como valor. La persona es tambi\u00e9n responsable ante ella misma de la realizaci\u00f3n de su propio valor, porque existe una responsabilidad de la persona hacia s\u00ed misma. En suma, la persona es el sujeto que es responsable, pero tambi\u00e9n el objeto de la responsabilidad y el sujeto ante el cual se es responsable&#8221; (Buttiglione, 1992; pp. 180-182).<\/p>\n<p>\tLa persona es responsable de la realizaci\u00f3n de los valores, pero al propio tiempo de la realizaci\u00f3n de s\u00ed misma como valor. La realizaci\u00f3n de la persona como tal -testigo de la experiencia de la libertad, de la responsabilidad y de la lealtad hacia la verdad- es la felicidad, que puede ir o no acompa\u00f1ada de placer. <\/p>\n<p>\t3. Algunas perversiones del afecto<\/p>\n<p>\t3.1. Algunas perversiones hipertr\u00f3ficas del afecto<\/p>\n<p>\tCom\u00fan a todas las perversiones del afecto es la perversi\u00f3n hist\u00e9rica, que gira exclusivamente en torno a s\u00ed misma, llevada por su anhelo de ser el muerto en el entierro, el novio en la boda, o el ni\u00f1o en el bautizo, el caso es estar indefectiblemente en primera l\u00ednea, hacerse el interesante para los dem\u00e1s y para uno mismo; se trata de un ardiente deseo de ocupar el centro del escenario, de impresionar, de atraer la atenci\u00f3n, lo que lleva a mentir e incluso a terminar crey\u00e9ndose las propias falsedades. Tambi\u00e9n suele manifestarse en un desordenado deseo de ser amado, o en un amor sentimentalmente pervertido.<\/p>\n<p>\tCon frecuencia, a estas gentes mezquinamente egoc\u00e9ntricas cualquier nimiedad concerniente a su propio yo, cualquier broma o juicio ajeno, por verdadero o justo que fuere, les desquicia. Consecuentemente, tienden a interpretar todo de manera desfavorable, como si todo fuera contra ellos, o de manera adorable, como si todos hubiesen de caer rendidos de admiraci\u00f3n ante ellos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se autoriza el uso de este material citando su procedencia: D\u00edaz C. (1998). Educar en la autenticidad afectiva. NOUS: Bolet\u00edn de Logoterapia y An\u00e1lisis Existencial. \u00a0(2), 91-122. EDUCAR EN LA AUTENTICIDAD AFECTIVA Carlos DIAZ 1. El mundo de los valores \u00a1Cu\u00e1ntas veces se comienza en cuestiones educativas como Sancho el Bravo mientras se es estudiante,<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; EDUCAR EN LA AUTENTICIDAD AFECTIVA<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1084\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-1084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logoterapia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1084"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1084\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}