{"id":1072,"date":"2009-01-14T22:57:45","date_gmt":"2009-01-14T22:57:45","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1072"},"modified":"2009-01-14T22:57:45","modified_gmt":"2009-01-14T22:57:45","slug":"consideraciones-sobre-el-valor-de-actitud-en-logoterapia-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1072","title":{"rendered":"CONSIDERACIONES SOBRE EL VALOR DE ACTITUD EN LOGOTERAPIA"},"content":{"rendered":"<p>Se autoriza el uso de este material citando su procedencia:<br \/>\nKroeff, P. (1998). Consideraciones sobre el valor de actitud en logoterapia. NOUS: Bolet\u00edn de Logoterapia y An\u00e1lisis Existencial.\u00a0 (2), 39-45.<\/p>\n<p>\tCONSIDERACIONES SOBRE EL VALOR DE ACTITUD<br \/>\n\tEN LOGOTERAPIA<\/p>\n<p>\tPaulo KROEFF<\/p>\n<p>\tEn la Logoterapia, hay tres sugerencias, tres caminos generales a trav\u00e9s de los cuales una persona puede encontrar el sentido de su vida: realizando valores de creaci\u00f3n, valores de vivencia o valores de actitud. En algunos de sus escritos, Frankl considera los tres valores de igual rango (Frankl, 1970, p.70); en otros (Frankl, 1987; 1990) presenta el valor de actitud, como el m\u00e1s alto de estos tres valores, &#8220;el valor supremo&#8221;. Tal vez, el rango m\u00e1s alto del valor de actitud radique exactamente en la exigencia mayor que este valor nos hace.<\/p>\n<p>\tEn los valores de creaci\u00f3n, nuestro sentido est\u00e1 en las cosas que hacemos para el mundo: con nuestro trabajo, con nuestro actuar. En los valores de vivencia, el sentido se puede encontrar en lo que nos ofrece el mundo; en las experiencias de encuentro con los otros, en la amistad, en el amor, en nuestra contemplaci\u00f3n de la naturaleza, en la apreciaci\u00f3n del arte, entre otras posibilidades. En estas dos clases de valores, la capacidad de elecci\u00f3n es m\u00e1s evidente: nuestra actuaci\u00f3n puede cambiar las experiencias que tenemos; puede repetirlas, si nos agrada; puede eliminarlas, si no nos satisfacen. Hasta cierto punto, podemos seleccionar las experiencias que se nos van a presentar. Tambi\u00e9n, se hace m\u00e1s evidente la posibilidad del placer en las actividades o vivencias.<\/p>\n<p>\tYa en los valores de actitud, a pesar de que la capacidad de elecci\u00f3n se mantiene, pues su desaparici\u00f3n ser\u00eda un contrasentido te\u00f3rico dentro de la logoterapia, hay un cambio direccional en cuanto a la reacci\u00f3n que puede tener la persona. Su reacci\u00f3n ya no puede ser dirigida al exterior: cambiar, seleccionar, eliminar, repetir creaciones o vivencias. Por su propia definici\u00f3n, un valor de actitud se posibilita en el momento que nos ocurre algo que no podemos cambiar, algo que no fue el resultado de nuestra elecci\u00f3n o selecci\u00f3n, es decir, algo que es inevitable de vivenciar: la muerte de alguien, una enfermedad que nos sorprende, la p\u00e9rdida del empleo, el rechazo de una persona amada, un accidente que nos traumatiza. No hay un camino posible de huida de estas experiencias. Es inevitable aceptar lo que la vida nos ha reservado. El cambio direccional es desde el exterior\u00a0 que no podemos cambiar , hac\u00eda nuestro interior, donde la elecci\u00f3n vuelve a ser posible, y esta no es otra que la b\u00fasqueda de un significado para esta vivencia nuestra. Estamos frente a un interrogante que la vida nos hace y al que tenemos que responder.<\/p>\n<p>\t&#8220;Pero, es dif\u00edcil, muy dif\u00edcil&#8221;, dec\u00eda Jos\u00e9 hablando del valor de actitud. Jos\u00e9 (por razones obvias, no es este su verdadero nombre) es un enfermo terminal de c\u00e1ncer. Como ya conoc\u00eda con anterioridad la obra de Frankl, fue posible discutir con \u00e9l los diversos valores para encontrar sentido a la vida. Los valores de creaci\u00f3n ya no le est\u00e1n disponibles: ya no puede trabajar, algo que tuvo una significaci\u00f3n especial en su vida. El trabajo le proporcion\u00f3 liberarse de una relaci\u00f3n demasiado sofocante con sus padres, la cual le marc\u00f3 la vida, haci\u00e9ndole temer relaciones demasiado \u00edntimas, que pudieran reproducir la sensaci\u00f3n de estar atrapado. El trabajo tambi\u00e9n le proporcion\u00f3 oportunidades para conocer otros pa\u00edses, la vivencia de otras culturas. Los valores de vivencia a\u00fan est\u00e1n disponibles, pero bastante reducidos en su amplitud. Ya no puede estar en la monta\u00f1a, una vivencia que llenaba de valor su vida. Su apreciaci\u00f3n por la m\u00fasica, otra vivencia que le encanta, se encuentra disminuida. Ya no puede ir a conciertos, ni siempre se encuentra dispuesto para apreciar la m\u00fasica proporcionada por un compact disc, ya que, o tiene indisposiciones, o tiene dolores, o est\u00e1 atormentado por los pensamientos referentes a la situaci\u00f3n en que se encuentra. Por ahora, no puede salir a la calle, pues no tiene la energ\u00eda que eso supone. A parte de eso, tiene conectadas a su abdomen bolsas para recoger secreciones de su cuerpo y tiene que hacer muchas curas al d\u00eda. Ni los simples placeres de la vida, como beber y comer le quedan: su alimentaci\u00f3n es parenteral y, por ello, gotea constantemente de una bolsa suspendida al lado de su cama. Necesita de los otros para casi todo. Tiene que convivir con una sensaci\u00f3n de impotencia y de falta de control, angustiante para \u00e9l, un hombre muy intelectualizado y con rasgos obsesivos. Tendr\u00eda todas las razones del mundo para no ver sentido en su vida. Su lucha deber\u00e1 ser la de no sucumbir al sin sentido. Su desaf\u00edo ser\u00e1 el propuesto por Camus (1996):<\/p>\n<p>\tEn lo m\u00e1s negro de nuestro nihilismo, he buscado tan s\u00f3lo razones para superar ese nihilismo. Y no por virtud, en absoluto, ni por una rara elevaci\u00f3n del alma, sino por fidelidad instintiva a una luz en la que he nacido y en la que desde hace miles de a\u00f1os los hombres han aprendido a saludar la vida hasta en el sufrimiento (p. 68).<\/p>\n<p>\tPara las personas que no hayan tenido muchas confrontaciones con el destino inevitable, la crisis que tal confrontaci\u00f3n puede provocar deja a la persona solamente tres caminos, seg\u00fan Lukas (1986). El primero, no est\u00e1 disponible a Jos\u00e9 pues no es un creyente. El tercero, la realizaci\u00f3n estable de un sentido, se encuentra bastante amenazado. A Jos\u00e9, le queda la segunda posibilidad: &#8220;la empat\u00eda y la comprensi\u00f3n de las personas que est\u00e1n a su alrededor&#8221; (p. 62).<\/p>\n<p>\tJos\u00e9 reconoce que vivenciar esta enfermedad grave, una situaci\u00f3n limite seg\u00fan Jaspers (1993)1, le ha quitado muchas de las restricciones que ten\u00eda en contra de la experiencia del amor, de la amistad, del encuentro con las personas, que ahora considera como las experiencias que dan sentido a la vida. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de enfermedad, y de la experiencia de la quimioterapia, decidi\u00f3 casarse con la mujer con qui\u00e9n manten\u00eda una relaci\u00f3n desde hace 12 a\u00f1os, sin convivir con ella, ante la perspectiva de una cirug\u00eda con inciertas perspectivas de \u00e9xito2. Quer\u00eda darle la satisfacci\u00f3n de que ella fuera su esposa y de ampararla econ\u00f3micamente, garantiz\u00e1ndole la mayor parte de su herencia, en caso de fallecer. Tambi\u00e9n tiene el consuelo de sus amigos, que le acompa\u00f1an bastante de cerca, turn\u00e1ndose para ayudarle en los muchos cuidados que necesita. As\u00ed, si por un lado la realizaci\u00f3n de valores de vivencia qued\u00f3 reducida en amplitud, no est\u00e1 cerrada la posibilidad de una profundizaci\u00f3n en las relaciones con las personas.<\/p>\n<p>\tVer sentido en el sufrimiento no es una tarea f\u00e1cil. Lo negativo de la enfermedad y de sus consecuencias es tan evidente que raras veces permite ver que tambi\u00e9n esta moneda tiene dos lados. La hermana de otra enferma de c\u00e1ncer, que morir\u00eda pocas semanas despu\u00e9s, dec\u00eda que la enfermedad de su hermana le hab\u00eda cambiado para mejor. Dec\u00eda que estaba m\u00e1s abierta para comprender el dolor de los otros, que era una persona m\u00e1s sensible de lo que era antes de la enfermedad, que muchas veces se hab\u00eda amargado la vida con cosas sin importancia, que ahora percib\u00eda que no hay que dejar el vivir para despu\u00e9s. La gravedad de la crisis por la cual pasaba su familia le ense\u00f1aba a ver lo que era realmente importante en la vida. Pod\u00eda percibir la verdad de lo que dec\u00eda J. P. Richeter, de que solamente apreciamos realmente el sue\u00f1o, la fortuna y la salud cuando estos son interrumpidos. <\/p>\n<p>\tEsta posibilidad de existir lo positivo en el sufrimiento lo expresa Remen (1993), una m\u00e9dica, que tambi\u00e9n padece de una enfermedad grave:<\/p>\n<p>\tSi aceptamos que cada uno de nosotros es potencialmente un transformador de experiencia, puede haber una manera &#8216;sana&#8217; de tener una enfermedad, una manera &#8216;sana&#8217; de enfrentarse con una crisis. Puede haber una manera de utilizar esos eventos comunes en la vida como una indicaci\u00f3n para identificar lo que ya fue superado, para encontrar nuevas y mejores maneras de ser y de realizar. Las tragedias y dificultades de la vida cotidiana pueden ser una manera de saber qui\u00e9nes somos y c\u00f3mo deseamos vivir (p. 102).<\/p>\n<p> \tPero, Jos\u00e9 tiene raz\u00f3n: &#8220;es dif\u00edcil, muy dif\u00edcil&#8221;. Est\u00e1n ah\u00ed todas las limitaciones que el destino le impuso. Est\u00e1 ah\u00ed la presencia cercana y muchas veces cegadora de la muerte. Este poder perturbador de la muerte fue bien expresado en una frase de La Rochefoucauld: &#8220;No nos es dado contemplar inmutables ni al sol ni a la muerte&#8221;. No es f\u00e1cil ver a la muerte y al sufrimiento como lo propone Frankl en la logoterapia. Como presupuestos de la existencia humana, no pueden quitar sentido a la vida. Pueden, en verdad, ofrecer nuevas oportunidades de encontrarlo, en la manera en que afrontamos estos hechos (el valor de actitud). V\u00e9ase en este sentido la declaraci\u00f3n de Frankl a un peri\u00f3dico de Buenos Aires (La Naci\u00f3n, nov\/90):<\/p>\n<p>\t&#8220;Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor, del sufrimiento y de la muerte, podr\u00e9 encontrar el \u00faltimo sentido que la vida puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse&#8221;.<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n es dif\u00edcil para el terapeuta que trabaja con enfermos terminales. Es como si el enfermo le preguntara constantemente: &#8220;\u00bfde qu\u00e9 modo pens\u00e1is llenar el vac\u00edo de mi temor y reducir a claridad el caos de mi confusi\u00f3n?&#8221;; utilizando una frase de Cervantes (1996, p. 9), que expresa bien el estado en que a veces se encuentran estos enfermos. En situaciones como estas, Lukas (1989) nos recuerda la necesidad de ayudar al paciente a ver m\u00e1s all\u00e1 de su enfermedad, de centrarse en lo que a\u00fan ofrece posibilidades para la realizaci\u00f3n de valores, en vez de en las posibilidades perdidas o en las que tendr\u00e1 que renunciar. O sea, centrarse en el &#8220;espacio libre a\u00fan preservado&#8221;, como ella lo llama. En esta misma direcci\u00f3n van las palabras de Frankl (1976), que vienen a continuaci\u00f3n: <\/p>\n<p>\t&#8230;toda psicoterapia debe tener, tambi\u00e9n, un lado o una fase positiva: tiene que llevar al enfermo a ver todo lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de su enfermedad, o sea, concienciarlo de la responsabilidad que precisa tener para aceptar la forma concreta de su existencia personal (p. 152). <\/p>\n<p>\tMuchas veces Frankl hizo hincapi\u00e9 en la necesidad de que el terapeuta sea creativo, de individualizar sus intervenciones con el paciente, de adaptarlas a la situaci\u00f3n que \u00e9l vive. Tal vez en ninguna otra situaci\u00f3n esto tenga tanta importancia como cuando se trabaja con pacientes terminales. Las necesidades son muchas. La ambivalencia y la confusi\u00f3n muchas veces dificultan al propio paciente una visi\u00f3n clara de la situaci\u00f3n que vive. Y el tiempo es apremiante. Hay que concretar las metas terap\u00e9uticas\u00a0 a partir de la teor\u00eda\u00a0 en estrategias asequibles. \u00bfC\u00f3mo sacar, por ejemplo, a Jos\u00e9 de su preguntarse por c\u00f3mo estar\u00e1 en dos o tres meses (tal vez muerto), un preguntarse que le paraliza, que le coloca en un esperar angustioso, para lanzarlo en un proyecto de vivir lo mejor posible cada uno de los d\u00edas que le queden?. La logoterapia siempre ha estimulado el volcarse hac\u00eda el futuro, hacia la meta a realizar, como un catalizador para la realizaci\u00f3n presente. Eso se mantiene, pero ahora hay que reducir este futuro a cada d\u00eda. Una posibilidad intentada fue la de proponer a este hombre acostumbrado a desarrollar proyectos, que desarrollara uno que tuviera como objetivo planear, en el d\u00eda anterior, como disfrutar lo mejor posible el d\u00eda de ma\u00f1ana, y solicitar a las personas con quien convive sugerencias para incluir en su proyecto. Es un intento de involucrarlo en el proyecto de volver a vivir su vida\u00a0 tarea de todos nosotros\u00a0 en vez de esperar simplemente que la muerte llegue.<\/p>\n<p>\tOtra posibilidad es apelar a la auto transcendencia, para evitar el peligro del cual nos alertaba Kierkegaard (1993): &#8220;Nada es m\u00e1s peligroso ni m\u00e1s paralizador para un hombre que el aislamiento profundo dentro de s\u00ed mismo&#8221; (p.39). Jos\u00e9 hab\u00eda manifestado la preocupaci\u00f3n por la fragilidad de su ahora esposa, imaginando que no podr\u00eda soportar conocer su real estado de salud. Estimulado a hablarle de eso, ella le ha sorprendido (y se ha sorprendido a s\u00ed misma) con su capacidad de afrontamiento (o, en t\u00e9rminos de la logoterapia, su capacidad de movilizar &#8220;la fuerza desafiadora del esp\u00edritu&#8221;). Entonces le propusimos dedicarse m\u00e1s a ella, que es intelectualmente menos brillante que \u00e9l, ayud\u00e1ndola a continuar desarrollando su fuerza interior para convivir con el sufrimiento del ahora y el vivir despu\u00e9s con la ausencia de su esposo. Puede que haya mucho que hacer en esta etapa final, como dec\u00eda Solzhenitsin3, el Nobel de literatura: &#8220;Cuanto m\u00e1s cerca est\u00e1 el fin tantas m\u00e1s cosas hay que hacer&#8221;.<\/p>\n<p>\tPara terminar, que Frankl (1991) diga las \u00faltimas palabras:<\/p>\n<p>\t&#8230;que el sufrimiento sea realmente lo que le da al hombre la oportunidad de crecer y de transformarse, nadie lo ha descrito mejor que el pintor y escultor israel\u00ed Yehuda Bacon, quien de ni\u00f1o fue llevado a Auschwitz. Se le pregunt\u00f3 despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n qu\u00e9 sentido tendr\u00edan aquellos a\u00f1os que pas\u00f3 en Auschwitz y escribi\u00f3: De ni\u00f1o pensaba, ya le contar\u00e9 al mundo lo que en Auschwitz vi, con la esperanza de que el mundo cambiar\u00eda; pero el mundo no cambi\u00f3, el mundo no quer\u00eda escuchar hablar de Auschwitz. S\u00f3lo mucho despu\u00e9s comprend\u00ed realmente cu\u00e1l es el sentido del dolor: el dolor realmente tiene sentido cuando t\u00fa mismo te conviertes en otro hombre (p. 231).<\/p>\n<p>\t\tPaulo KROEFF es psic\u00f3logo. Profesor del Instituto de Psicolog\u00eda de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Rua Ramiro Barcelos 2600\u00a0  1\u00ba andar. 90035 003 Porto Alegre\u00a0  RS\u00a0  Brasil.<br \/>\n\tDirecci\u00f3n en Espa\u00f1a: Sector Foresta 17, 4\u00ba C. 28760 Tres Cantos\u00a0  Madrid. Tlfo.:(91)804 3507. E mail: ib309492@public.ibercaja.es<\/p>\n<p>\tNOTAS<\/p>\n<p>1 &#8220;&#8230;no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones limite&#8221; (p. 17).<\/p>\n<p>2 Ante el fracaso de esta cirug\u00eda, tuvo que pasar por una segunda, despu\u00e9s de la cual fue trasladado a su casa, siendo considerado un paciente terminal.<\/p>\n<p>3 Alexandr Solzhenitsin, citado por su mujer, en el art\u00edculo &#8220;Ultimas p\u00e1ginas de Solzhenitsin\u00a0  Su esposa cuenta el esfuerzo literario del premio Nobel bajo la amenaza de la muerte&#8221;, El Pa\u00eds\u00a0  Domingo. Madrid, 10 de agosto de 1997, p. 12.<\/p>\n<p>\tBIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>&#8211; Camus, A. (1996). El verano. Madrid: Alianza Editorial.<br \/>\n&#8211; Cervantes Saavedra, M. (1996). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alba Libros.<br \/>\n&#8211; Frankl, V. E. (1970). The will to meaning. New York: Plume Book.<br \/>\n&#8211; Frankl, V. E. (1976). Psicoterapia\u00a0  Uma casu\u00edstica para m\u00e9dicos. S\u00e2o Paulo: E.P.U.<br \/>\n&#8211; Frankl, V. E. (1987). Em busca de sentido\u00a0  Um psic\u00f3logo no campo de concentra\u00e7\u00e2o. Porto Alegre\/S\u00e2o Leopoldo: Sionodal\/Sulina.<br \/>\n&#8211; Frankl, V. E. (1990). Ante el vac\u00edo existencial. Barcelona: Herder.<br \/>\n&#8211; Frankl, V. E. (1991). La voluntad de sentido. Barcelona: Herder.<br \/>\n&#8211; Jaspers, K. (1993). La Filosofia desde el punto de vista de la existencia. Madrid: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n&#8211; Kierkegaard, S. (1993). Diario \u00edntimo. Barcelona: Editorial Planeta.<br \/>\n&#8211; Lukas,E. (1986). Meaning in suffering. Berkeley, Institute of Logotherapy Press.<br \/>\n&#8211; Lukas, E. (1989). A for\u00e7a desafiadora do esp\u00edrito. S\u00e2o Paulo: Edi\u00e7\u00f4es Loyola.<br \/>\n&#8211; Remen, R. N. (1993). O paciente como ser humano. S\u00e2o Paulo: Summus Editorial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se autoriza el uso de este material citando su procedencia: Kroeff, P. (1998). Consideraciones sobre el valor de actitud en logoterapia. NOUS: Bolet\u00edn de Logoterapia y An\u00e1lisis Existencial.\u00a0 (2), 39-45. 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