{"id":1063,"date":"2009-03-23T18:12:03","date_gmt":"2009-03-23T18:12:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1063"},"modified":"2009-03-23T18:12:03","modified_gmt":"2009-03-23T18:12:03","slug":"autores-en-la-psicologia--ken-wilber--psicoterapia-y-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1063","title":{"rendered":"Autores en la Psicologia &#8211; Ken Wilber &#8211; PSICOTERAPIA Y ESPIRITUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Ken Wilber &#8211; PSICOTERAPIA Y ESPIRITUALIDAD<br \/>\nKen Wilber <\/p>\n<p>Ken Wilber <\/p>\n<p>Hola, Edith, adelante. \ufffdTe importar\ufffda perdonarme unos minutos? Acabo de recibir una llamada muy poco frecuente. Vuelvo en seguida. Luego fui al cuarto de ba\ufffdo, me lav\ufffd la cara y me mir\ufffd en el espejo. No recuerdo lo que pas\ufffd por mi mente; pero entonces, como suele ocurrir en circunstancias similares, sencillamente me disoci\ufffd y dej\ufffd fuera de mi consciencia la pesadilla que probablemente estar\ufffda aguard\ufffdndonos en la consulta del m\ufffddico[2]. Mi alma se cubri\ufffd con el manto de la negaci\ufffdn, y arropado en el personaje de profesor -que engalan\ufffd con una sonrisa de pl\ufffdstico- sal\ufffd a reunirme con Edith. <\/p>\n<p>Campbell parece decir al creyente m\ufffdtico: Yo s\ufffd lo que realmente quieres decir. Pero el problema es que eso no es lo que ellos quieren decir. En mi opini\ufffdn, su enfoque es b\ufffdsicamente err\ufffdneo ya desde su comienzo. Ese tipo de mitos es muy corriente entre los ni\ufffdos de seis a once a\ufffdos y corresponde al nivel de desarrollo cognitivo que Piaget denomina per\ufffdodo de las operaciones concretas. Como reconoce incluso el mismo Campbell, las actuaciones espont\ufffdneas de los ni\ufffdos de siete a\ufffdos de hoy en d\ufffda constituyen una muestra muy representativa de casi todos los grandes mitos exot\ufffdricos del mundo entero. Sin embargo, con la aparici\ufffdn de la siguiente estructura de consciencia -el estadio de las operaciones formales o racional- ese mismo ni\ufffdo abandona las representaciones m\ufffdticas, momento a partir del cual el ni\ufffdo -a menos que viva en una sociedad que aliente de un modo u otro las creencias m\ufffdticas- deja de creer en ellas. Pero, en general, la mente racional y reflexiva considera que los mitos no son m\ufffds que eso -mitos-, mitos \ufffdtiles y necesarios hasta llegar a alcanzar un determinado momento evolutivo, pero insostenibles a partir de entonces. <\/p>\n<p>No es cierto que los mitos transmitan el conocimiento evidente que pretenden comunicar y, por consiguiente, no soporten la menor tentativa de verificaci\ufffdn cient\ufffdfica: la mente racional simplemente rechina ante la mera menci\ufffdn de un nacimiento virginal, pongamos por caso&#8230; No hay que ir muy lejos para vislumbrar cu\ufffdl podr\ufffda ser la respuesta de un marido cuya mujer -embarazada- le dijera: Estoy embarazada, pero no te preocupes porque no me he acostado con ning\ufffdn otro hombre. El verdadero padre de mi hijo no es de este planeta. <\/p>\n<p>EZ: (Riendo) Pero tambi\ufffdn hay quienes interpretan los mitos de las religiones esot\ufffdricas de una manera aleg\ufffdrica o metaf\ufffdrica. <\/p>\n<p>KW: Efectivamente. Y \ufffdsos son precisamente los m\ufffdsticos. En otras palabras, los m\ufffdsticos son quienes dan un significado esot\ufffdrico u oculto, a los mitos. Y ese significado no depende de un sistema de creencias, de s\ufffdmbolos o de mitos externos, sino que brota de la experiencia directa interna y contemplativa del alma. En otras palabras, los m\ufffdsticos no son, en modo alguno, creyentes m\ufffdticos, sino fenomen\ufffdlogos contemplativos, m\ufffdsticos contemplativos y cient\ufffdficos contemplativos. Es por ello que, como ha se\ufffdalado Alfred North Whitehead, el misticismo siempre se ha aliado con la ciencia en contra de la Iglesia, porque uno y otro se basan en la evidencia consensual directa. Newton fue un gran cient\ufffdfico y un profundo m\ufffdstico, y no experimentaba conflicto alguno por ello. Pero no parece existir el mismo tipo de compatibilidad entre la ciencia y la creencia m\ufffdstica. <\/p>\n<p>Son precisamente los m\ufffdsticos quienes afirman que la esencia de su religi\ufffdn es b\ufffdsicamente id\ufffdntica en todas las religiones m\ufffdsticas y que recibe muchos nombres cuando, en realidad, es Uno. Pero no encontrar\ufffds un solo creyente m\ufffdtico -un fundamentalista protestante, pongamos por caso- que admita f\ufffdcilmente que el budismo tambi\ufffdn es un camino perfecto de salvaci\ufffdn. Quienes creen en los mitos suelen considerar que est\ufffdn en posesi\ufffdn del \ufffdnico camino, porque su religi\ufffdn se basa en mitos externos, que var\ufffdan de lugar en lugar; y esto es lo que imposibilita que perciban -a diferencia de los m\ufffdsticos- la unidad interna que se oculta detr\ufffds de los s\ufffdmbolos externos. <\/p>\n<p>EZ: S\ufffd, ya veo. \ufffdDe modo que no est\ufffds de acuerdo con Carl G. Jung en que los mitos son arquet\ufffdpicos y, en ese sentido, tienen una importancia m\ufffdstica o trascendente? <\/p>\n<p>&#8212;Tiene que ser c\ufffdncer \ufffdeso era lo \ufffdnico en lo que yo pensaba en ese momento-. \ufffdQu\ufffd otra cosa podr\ufffda ser? El doctor ya nos lo explicar\ufffd. El doctor ya nos lo explicar\ufffd. El doctor&#8230; ya puede irse al diablo! Maldita sea! Maldita sea! Maldita sea! \ufffdD\ufffdnde est\ufffdn los mecanismos de represi\ufffdn y negaci\ufffdn cuando m\ufffds los necesito? <\/p>\n<p>Pero, en cierto modo, era de eso, de negaci\ufffdn y de represi\ufffdn, de lo que hab\ufffda venido a hablar Edith. Nuestro tema fundamental era la relaci\ufffdn existente entre la psicolog\ufffda y la espiritualidad. E \ufffdbamos a hacerlo siguiendo mi propio modelo general, una s\ufffdntesis que pretende relacionar los dos intentos m\ufffds importantes de comprender al ser humano. <\/p>\n<p>Para Treya y para m\ufffd, \ufffdsa no era una simple preocupaci\ufffdn acad\ufffdmica. Los dos est\ufffdbamos profundamente implicados en nuestra propia terapia -con Seymour y con otros- y ambos hab\ufffdamos meditado durante mucho tiempo. \ufffdC\ufffdmo relacion\ufffdbamos las dos cosas entre s\ufffd? Este era el tema fundamental de conversaci\ufffdn constante entre Treya, yo y nuestros amigos. Creo que uno de los principales motivos por los que acept\ufffd la entrevista de Edith fue precisamente porque ese tema era, tanto te\ufffdrica como pr\ufffdcticamente, de capital importancia en mi vida. <\/p>\n<p>Cuando record\ufffd nuevamente la pregunta de Edith, me di cuenta que hab\ufffdamos llegado a un punto clave: Carl Gustav Jung. <\/p>\n<p>Esperaba que ese tema saliera a relucir. Por aquel entonces, al igual que ahora, la encumbrada figura de Carl Jung -del que Campbell no es sino un seguidor m\ufffds- domina totalmente el campo de la psicolog\ufffda de la religi\ufffdn. Cuando abord\ufffd este campo por primera vez, cre\ufffda firmemente, como todo el mundo, en los conceptos fundamentales y en los esfuerzos pioneros que Jung realiz\ufffd en esta \ufffdrea. Pero con el transcurrir de los a\ufffdos acab\ufffd llegando a la conclusi\ufffdn de que Jung cometi\ufffd varios errores profundos, y que esos errores -intensificados por lo profuso e incuestionado de su difusi\ufffdn- constitu\ufffdan el principal escollo en el terreno de la psicolog\ufffda transpersonal: no era posible entablar una conversaci\ufffdn sobre psicolog\ufffda y religi\ufffdn sin antes aclarar este dif\ufffdcil y espinoso tema. As\ufffd es que, durante la siguiente media hora, Edith y yo nos dedicamos a intentar aclararlo. \ufffdAcaso estaba yo en desacuerdo con Jung en que los mitos eran arquet\ufffdpicos, y por consiguiente, m\ufffdsticos?<\/p>\n<p>KW: Jung descubri\ufffd que los hombres y mujeres modernos pueden producir de manera espont\ufffdnea -en los sue\ufffdos, la imaginaci\ufffdn activa, las asociaciones libres, etc\ufffdtera- casi todos los temas fundamentales de las religiones m\ufffdticas del mundo. Este hallazgo le condujo a deducir que las formas m\ufffdticas b\ufffdsicas -a las que denomin\ufffd arquetipos- son comunes a todas las personas, las hereda todo el mundo y se transmiten gracias a lo que \ufffdl denomina inconsciente colectivo. Y luego afirm\ufffd aquello de que -y aqu\ufffd le cito literalmente- el misticismo es la experiencia de los arquetipos. <\/p>\n<p>Pero, en mi opini\ufffdn, este punto de vista incurre en varios errores cruciales. En primer lugar, es evidente que la mente, incluso la mente moderna, puede llegar a producir, de manera espont\ufffdnea, formas m\ufffdticas esencialmente similares a las que podemos encontrar en las religiones m\ufffdticas. Como ya he dicho, los estadios preformales del desarrollo mental -en especial el pensamiento preoperacional y el pensamiento operacional concreto- son naturalmente mit\ufffdgenos. Todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo atraviesan esos estadios del desarrollo durante la infancia, lo que les permite acceder de manera espont\ufffdnea a la estructura del pensamiento m\ufffdtico, especialmente en los sue\ufffdos, en donde los niveles primitivos del psiquismo pueden aflorar con m\ufffds facilidad. <\/p>\n<p>Pero eso no tiene absolutamente nada de m\ufffdstico. Seg\ufffdn Jung, los arquetipos son formas m\ufffdticas b\ufffdsicas vac\ufffdas de contenido, mientras que el misticismo, por su parte, es consciencia carente de forma. No parece existir, por tanto, ning\ufffdn punto de contacto entre ambas estructuras. <\/p>\n<p>En segundo lugar, Jung tom\ufffd prestado el t\ufffdrmino arquetipo de grandes m\ufffdsticos como Plat\ufffdn y San Agust\ufffdn. Pero la forma en que lo utiliza no es la misma en la que lo utilizaron ellos ni tampoco en la que lo han utilizado los grandes m\ufffdsticos del mundo entero. Para los m\ufffdsticos -Shankara, Plat\ufffdn, San Agust\ufffdn, Eckhart y Garab Dorje, por ejemplo-, los arquetipos son las primeras formas sutiles que aparecen cuando el mundo brota del Esp\ufffdritu carente de forma, del Esp\ufffdritu no manifestado. <\/p>\n<p>Para ellos, los arquetipos son los modelos en los que se basan todos los dem\ufffds modelos manifestados. EI t\ufffdrmino arquetipo, procede del griego arche typon, que significa modelo original. En este sentido, los arquetipos son formas sutiles, formas trascendentales, las primeras formas manifestadas, ya se trate de manifestaciones f\ufffdsicas, biol\ufffdgicas, mentales, etc\ufffdtera, etc\ufffdtera. Y en la mayor parte de las formas de misticismo, esos arquetipos son pautas de radiaci\ufffdn, puntos de luz, iluminaciones audibles, formas y luminosidades de colores radiantes, luces irisadas, sonidos y vibraciones, a partir de los cuales se manifiesta y condensa, por as\ufffd decirlo, el mundo material. <\/p>\n<p>Pero Jung utiliza el t\ufffdrmino refiri\ufffdndose a ciertas estructuras m\ufffdticas b\ufffdsicas que son comunes a todos los seres humanos, como el tramposo, la sombra, el Sabio, el ego, la m\ufffdscara, la Gran Madre, el \ufffdnima, el \ufffdnimus y otros. Para Jung, pues, los arquetipos no son tanto trascendentales como existenciales, simples facetas de la experiencia comunes a la condici\ufffdn humana cotidiana. Coincido con \ufffdl en que esas formas m\ufffdticas constituyen un legado colectivo, y tambi\ufffdn estoy plenamente de acuerdo en que es muy importante llevarse bien con esos arquetipos m\ufffdticos. <\/p>\n<p>Si, por ejemplo, tengo un problema psicol\ufffdgico con mi madre, si tengo lo que se llama un complejo materno, es importante que me d\ufffd cuenta de que gran parte de la carga emocional no s\ufffdlo proviene de mi propia madre biol\ufffdgica sino tambi\ufffdn de la Gran Madre, una poderosa imagen del inconsciente colectivo que es, por as\ufffd decirlo, la quintaesencia de todas las madres del mundo. Es decir, el psiquismo parece llevar integrado en s\ufffd mismo la imagen de la Gran Madre, del mismo modo que tambi\ufffdn parece estar equipado con las formas rudimentarias del lenguaje, la percepci\ufffdn y diversas pautas instintivas. De este modo, si se reactiva la imagen de la Gran Madre, no s\ufffdlo tendr\ufffd que hab\ufffdrmelas con mi propia madre biol\ufffdgica, sino tambi\ufffdn deber\ufffd afrontar miles de a\ufffdos de experiencia materna. As\ufffd pues, la imagen de la Gran Madre conlleva una carga que hace que tenga un impacto muy superior al de mi propia madre biol\ufffdgica. Llegar a entrar en contacto con la Gran Madre a trav\ufffds del estudio de los mitos de todo el mundo, constituye una buena forma de hacer frente a esa forma m\ufffdtica, de volverla consciente y as\ufffd poder diferenciarse de ella. Estoy totalmente de acuerdo con Jung sobre este punto. Pero, en cualquier caso, esas formas m\ufffdticas no tienen nada que ver con el misticismo, con la aut\ufffdntica consciencia trascendental. <\/p>\n<p>Lo explicar\ufffd de una manera m\ufffds sencilla. El gran error de Jung, en mi opini\ufffdn, consisti\ufffd en confundir lo colectivo con lo transpersonal (con lo m\ufffdstico). El hecho de que mi mente herede ciertas formas colectivas no significa que esas formas sean m\ufffdsticas o transpersonales. Todos heredamos colectivamente diez dedos en los pies, por ejemplo, pero el hecho de experimentar los diez dedos de mis pies no supone en modo alguno estar viviendo una experiencia m\ufffdstica! Los arquetipos de Jung no tienen pr\ufffdcticamente nada que ver con la consciencia aut\ufffdnticamente espiritual, trascendental, m\ufffdstica y transpersonal; son formas heredadas colectivamente que compendian algunos de los encuentros m\ufffds fundamentales, cotidianos y existenciales de la condici\ufffdn humana: la vida, la muerte, el nacimiento, la madre, el padre, la sombra, el ego, etc\ufffdtera. Pero en esto no hay nada m\ufffdstico. Colectivo s\ufffd, pero transpersonal no. <\/p>\n<p>Hay elementos colectivos prepersonales, elementos colectivos personales y elementos colectivos transpersonales; y Jung no los diferencia con la claridad necesaria. Es ese descuido, en mi opini\ufffdn, lo que desvirt\ufffda toda su comprensi\ufffdn del proceso espiritual. <\/p>\n<p>As\ufffd que estoy de acuerdo con \ufffdl en que es muy importante entenderse con las formas tanto del inconsciente m\ufffdtico personal como del inconsciente colectivo. Pero ninguno de ellos est\ufffd relacionado con el verdadero misticismo, que consiste en encontrar, en primer lugar, la luz m\ufffds all\ufffd de la forma, y en segundo, la ausencia de forma m\ufffds all\ufffd de toda luz.<\/p>\n<p>\ufffdQu\ufffd era lo que hac\ufffda que Edith resultara tan agradable? Supuse que tendr\ufffda unos cincuenta a\ufffdos; su rostro era radiante y despejado, por momentos casi transparente y, sin embargo, suscitaba una impresi\ufffdn de firmeza, fortaleza y seguridad, de manera que su sola presencia despertaba confianza y parec\ufffda decir que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por un amigo y que lo har\ufffda encantada. Sonre\ufffda la mayor parte del tiempo, pero su sonrisa no era forzada ni tampoco parec\ufffda ocultar o negar el dolor; era una sonrisa que armonizaba perfectamente con todo su cuerpo. Parec\ufffda una persona muy fuerte pero sumamente vulnerable, alguien que segu\ufffda sonriendo a\ufffdn en medio de la aflicci\ufffdn. <\/p>\n<p>Mientras mi mente segu\ufffda encubriendo el posible futuro, me qued\ufffd impresionado -a decir verdad, por primera vez- ante la extra\ufffda aura que parec\ufffda haberse tejido a mi alrededor a causa de mi negativa a conceder entrevistas o aparecer en p\ufffdblico durante los \ufffdltimos quince a\ufffdos. Por mi parte, se trataba de una decisi\ufffdn muy sencilla, pero parec\ufffda haber generado mucho ruido e incluso hab\ufffda llegado a suscitar ciertas dudas sobre mi propia existencia. En los primeros quince minutos, estuvimos charlando de mi invisibilidad y, cuando su art\ufffdculo fue publicado en Die Zeit, comenzaba del siguiente modo: <\/p>\n<p>Es un ermita\ufffdo -me hab\ufffdan dicho de Ken Wilber- nadie puede entrevistarle, lo cual no hizo sino avivar a\ufffdn m\ufffds mi curiosidad. S\ufffdlo le conoc\ufffda por sus libros, en los que, por cierto, exhib\ufffda un conocimiento enciclop\ufffddico, una mente abierta a paradigmas muy diversos, un estilo preciso y lleno de poderosas im\ufffdgenes, una extraordinaria capacidad de s\ufffdntesis y una claridad de pensamiento muy poco habitual. <\/p>\n<p>Le escrib\ufffd pero no obtuve respuesta. Luego vol\ufffd a un congreso de la International Transpersonal Association en Jap\ufffdn. Seg\ufffdn el programa, Wilber iba a ser uno de los exponentes. Jap\ufffdn estaba precioso en primavera y el encuentro con las tradiciones religiosas y culturales niponas fue inolvidable. Sin embargo, Ken Wilber no se present\ufffd; aunque, y pese a todo, se hallaba, de alg\ufffdn modo, presente, porque sobre \ufffdl se proyectaban muchas expectativas. Ser invisible no es una mala estrategia de relaciones p\ufffdblicas, sobre todo si te llamas Ken Wilber. <\/p>\n<p>Pregunt\ufffd qui\ufffdn le conoc\ufffda. El presidente de la Asociaci\ufffdn, Cecil Burney, me respondi\ufffd: Somos amigos. Es una persona muy sociable y nada pretenciosa. \ufffdC\ufffdmo se las ha arreglado -le pregunt\ufffd- si naci\ufffd en 1949 y s\ufffdlo tiene 37 a\ufffdos, para escribir diez libros en tan poco tiempo? Trabaja duro y es un genio, fue su lac\ufffdnica respuesta. <\/p>\n<p>Con la ayuda de amigos y de sus editores alemanes intent\ufffd nuevamente conseguir otra entrevista. Estaba en San Francisco y todav\ufffda no ten\ufffda su consentimiento. Y entonces, de repente, va y me dice por tel\ufffdfono: Claro, venga a verme. Nos reunimos en su casa. La sala de estar est\ufffd amoblada con una mesa y sillas de jard\ufffdn y, a trav\ufffds de una puerta entornada, distingo un colch\ufffdn en el suelo. Ken Wilber, descalzo, con la camisa desabrochada -es un caluroso d\ufffda de verano- me ofrece un vaso de jugo y me comenta, sonriendo: Existo. <\/p>\n<p>-Ya lo ves, Edith, existo- le dije, sent\ufffdndome. Todo el asunto me resultaba muy divertido y pens\ufffd en la frase de Garry Trudeau: Intento cultivar un estilo de vida que no requiera de mi presencia. \ufffdQu\ufffd puedo hacer por ti, Edith? -pregunt\ufffd. <\/p>\n<p>-\ufffdPor qu\ufffd no concedes entrevistas? <\/p>\n<p>Y entonces le expuse mis razones, fundamentalmente porque lo \ufffdnico que quiero hacer es escribir y las entrevistas me distraen demasiado. Edith escuchaba atentamente mientras sonre\ufffda, y yo pod\ufffda sentir perfectamente su amorosa presencia. Hab\ufffda algo muy maternal en su actitud, en la dulzura de su voz y, por alguna raz\ufffdn, eso me hac\ufffda a\ufffdn m\ufffds dif\ufffdcil olvidar el pavor soterrado que, cada tanto, intentaba salir a la superficie. <\/p>\n<p>Hablamos durante horas y tocamos muchos temas. Edith parec\ufffda conocer a fondo la cuesti\ufffdn. Cuando luego abord\ufffd el tema fundamental de la entrevista, puso en marcha su grabadora.<br \/>\nEZ: Rolf, yo y nuestros lectores estamos especialmente interesados por la interfase existente entre la psicoterapia y la religi\ufffdn. <\/p>\n<p>KW: \ufffdY qu\ufffd entiendes por religi\ufffdn? \ufffdEl fundamentalismo, el misticismo, la religi\ufffdn exot\ufffdrica o la religi\ufffdn esot\ufffdrica? <\/p>\n<p>EZ: Muy bien. Podr\ufffdamos empezar por ah\ufffd. Creo que en tu libro Un Dios Sociable presentas once definiciones diferentes, once formas distintas de utilizar la palabra religi\ufffdn. <\/p>\n<p>KW: Lo que quiero decir es que no podemos hablar de ciencia y religi\ufffdn, de psicoterapia y religi\ufffdn, o de filosof\ufffda y religi\ufffdn mientras no nos pongamos de acuerdo en lo que entendemos por religi\ufffdn. Para esta entrevista creo que, por lo menos, deber\ufffdamos distinguir entre las llamadas religiones exot\ufffdricas y las religiones esot\ufffdricas. La religi\ufffdn exot\ufffdrica o externa es una religi\ufffdn m\ufffdtica, una religi\ufffdn terriblemente concreta y literal, que cree, por ejemplo, que Mois\ufffds separ\ufffd las aguas del Mar Rojo, que Cristo naci\ufffd de una virgen, que el mundo se cre\ufffd en seis d\ufffdas, que una vez llovi\ufffd literalmente man\ufffd del cielo, etc\ufffdtera. Las religiones exot\ufffdricas del mundo entero se afirman en este tipo de creencias. Los hind\ufffdes, por ejemplo, creen que la tierra descansa sobre la espalda de un elefante y que \ufffdste, a su vez, se apoya sobre una tortuga que reposa sobre una serpiente. Pero cuando les preguntamos: \ufffdY en qu\ufffd se apoya la serpiente?, te contestan: Hablemos de otra cosa. Si les hici\ufffdramos caso tendr\ufffdamos que creer que Lao Ts\ufffd ten\ufffda novecientos a\ufffdos cuando naci\ufffd, que Krishna hizo el amor a diez mil pastorcillas, que Brahma brot\ufffd de una grieta en un huevo c\ufffdsmico, etc\ufffdtera. As\ufffd son las religiones exot\ufffdricas: un conjunto de sistemas de creencias que intentan explicar los misterios del mundo en t\ufffdrminos m\ufffdticos, m\ufffds que en t\ufffdrminos de experiencia directa o de evidencia. <\/p>\n<p>EZ: De modo que la religi\ufffdn exot\ufffdrica o externa es, fundamentalmente, una cuesti\ufffdn de creencias, no de evidencia. <\/p>\n<p>KW: As\ufffd es, y si crees en todos esos mitos te salvar\ufffds; y, si no crees en ellos, te ir\ufffds al Infierno. Desde ese punto de vista no hay alternativa posible. Este tipo de religi\ufffdn fundamentalista se encuentra en todos los rincones del mundo. Yo no discuto nada de eso; lo \ufffdnico que afirmo es que ese tipo de religi\ufffdn, la religi\ufffdn exot\ufffdrica, no tiene nada que ver con la religi\ufffdn m\ufffdstica, esot\ufffdrica o la experimentable. Ese es el tipo de religi\ufffdn o espiritualidad que verdaderamente me interesa. <\/p>\n<p>EZ: \ufffdQu\ufffd significa esot\ufffdrico? <\/p>\n<p>KW: Interno u oculto. Una religi\ufffdn no es esot\ufffdrica o m\ufffdstica porque sea oculta, secreta o algo por el estilo, sino porque es una cuesti\ufffdn de experiencia directa y de consciencia personal. La religi\ufffdn esot\ufffdrica no te pide que tengas fe en nada o que te sometas d\ufffdcilmente a alg\ufffdn dogma. La religi\ufffdn esot\ufffdrica, por el contrario, consiste en un conjunto de experimentos personales que llevas a cabo cient\ufffdficamente en el laboratorio de tu propia consciencia. Como toda ciencia que se precie, la religi\ufffdn esot\ufffdrica no se basa en las creencias o los deseos sino en una experiencia directa validada y verificada p\ufffdblicamente por un grupo de iguales que tambi\ufffdn han llevado a cabo el mismo experimento. Ese experimento es la meditaci\ufffdn. <\/p>\n<p>EZ: Pero la meditaci\ufffdn es privada. <\/p>\n<p>KW: No, no lo es. No es m\ufffds privada que digamos, por ejemplo, las matem\ufffdticas. No existe la menor evidencia sensorial o emp\ufffdrica de que el cuadrado de -1 sea igual a uno. La veracidad o falsedad de este tipo de afirmaciones descansa exclusivamente en su conformidad o inadecuaci\ufffdn a ciertas reglas de l\ufffdgica interna. As\ufffd pues, en el mundo externo no es posible encontrar ning\ufffdn n\ufffdmero negativo; eso s\ufffdlo existe en nuestra propia mente. Pero que s\ufffdlo exista en nuestra mente no significa que sea falso, no implica que sea un conocimiento privado y que no pueda ser validado p\ufffdblicamente. Su veracidad, por el contrario, es validada por una comunidad de matem\ufffdticos experimentados, personas que conocen la forma de realizar el experimento l\ufffdgico necesario para decidir su verdad o su falsedad. Exactamente del mismo modo, el conocimiento meditativo es un conocimiento interno. Pero, al igual que ocurre con las matem\ufffdticas, se trata de un conocimiento que puede ser validado p\ufffdblicamente por una comunidad de meditadores experimentados que conocen la l\ufffdgica interna de la experiencia contemplativa. <\/p>\n<p>La veracidad del teorema de Pit\ufffdgoras, por ejemplo, no se determina por sufragio universal, sino que son los matem\ufffdticos experimentados quienes deciden al respecto. De manera similar, las distintas tradiciones espirituales afirman, por ejemplo, que la experiencia \ufffdntima del Ser es una con la experiencia del mundo externo. Pero, en cualquiera de los casos, se trata de una verdad que puede ser verificada experimental y vivencialmente por cualquiera que lleve a cabo el experimento adecuado. Y, tras unos seis mil a\ufffdos de experimentaci\ufffdn, es perfectamente l\ufffdcito extraer ciertas conclusiones y postular determinados teoremas espirituales, por as\ufffd decirlo. Esos teoremas espirituales constituyen el n\ufffdcleo mismo de las tradiciones de la sabidur\ufffda perenne. <\/p>\n<p>EZ: Pero, \ufffdpor qu\ufffd se les considera ocultas? <\/p>\n<p>KW: Porque hasta que no lleves a cabo el experimento no sabr\ufffds lo que ocurre y, por consiguiente, no estar\ufffds autorizado para votar, del mismo modo que si no aprendes matem\ufffdticas no te permiten dictaminar sobre la veracidad o falsedad del teorema de Pit\ufffdgoras, lo cual no quiere decir que no puedas tener opiniones al respecto. Pero al misticismo no le interesan las opiniones, sino el conocimiento. La religi\ufffdn esot\ufffdrica, el misticismo, permanece oculta a toda mente que no lleve a cabo el experimento adecuado. Eso es todo lo que significa el t\ufffdrmino esot\ufffdrico. <\/p>\n<p>EZ: Pero las religiones son muy diferentes entre s\ufffd. <\/p>\n<p>KW: Las religiones exot\ufffdricas difieren enormemente entre s\ufffd, pero las religiones esot\ufffdricas de todo el mundo son pr\ufffdcticamente id\ufffdnticas. Como ya hemos visto, el misticismo o esoterismo es, en un sentido amplio del t\ufffdrmino, cient\ufffdfico, y al igual que no existe una qu\ufffdmica alemana diferente de la qu\ufffdmica americana, tampoco existe una ciencia m\ufffdstica hind\ufffd diferente de la musulmana. M\ufffds bien al contrario, ambas est\ufffdn fundamentalmente de acuerdo en la naturaleza del alma, la naturaleza del Esp\ufffdritu y la naturaleza de su identidad suprema, por nombrar tan s\ufffdlo algunas de sus m\ufffdltiples coincidencias. Eso es lo que los eruditos denominan la unidad trascendente de las religiones del mundo -es decir, el n\ufffdcleo esot\ufffdrico que las unifica-. Obviamente, sus estructuras superficiales var\ufffdan enormemente, pero sus estructuras profundas, en cambio, son pr\ufffdcticamente id\ufffdnticas y reflejan la unanimidad del esp\ufffdritu humano y sus leyes reveladas fenomenol\ufffdgicamente. <\/p>\n<p>EZ: Lo que dices es muy importante pero no pareces creer -a diferencia de Joseph Campbell- que las religiones m\ufffdticas transmitan ning\ufffdn conocimiento espiritual v\ufffdlido. <\/p>\n<p>KW: Eres muy libre de interpretar los mitos de las religiones exot\ufffdricas como m\ufffds te plazca. Puedes, como hace Campbell, interpretar los mitos como alegor\ufffdas o met\ufffdforas de verdades trascendentes. Puedes, por ejemplo, interpretar que el nacimiento virginal de Cristo significa que obraba espont\ufffdneamente desde su verdadero Yo (con may\ufffdscula), lo cual es precisamente lo que yo opino. Pero el problema es que quienes creen en los mitos no suelen admitirlo as\ufffd. Ellos creen, por ejemplo, que Mar\ufffda era realmente virgen cuando concibi\ufffd a Jes\ufffds. Los creyentes m\ufffdticos no interpretan aleg\ufffdricamente los mitos, sino que lo hacen de una manera literal y concreta. En su tentativa de salvar los mitos, Joseph Campbell viola el mismo tejido de las creencias m\ufffdticas, lo cual constituye un error inaceptable.<\/p>\n<p>Campbell parece decir al creyente m\ufffdtico: Yo s\ufffd lo que realmente quieres decir. Pero el problema es que eso no es lo que ellos quieren decir. En mi opini\ufffdn, su enfoque es b\ufffdsicamente err\ufffdneo ya desde su comienzo. Ese tipo de mitos es muy corriente entre los ni\ufffdos de seis a once a\ufffdos y corresponde al nivel de desarrollo cognitivo que Piaget denomina per\ufffdodo de las operaciones concretas. Como reconoce incluso el mismo Campbell, las actuaciones espont\ufffdneas de los ni\ufffdos de siete a\ufffdos de hoy en d\ufffda constituyen una muestra muy representativa de casi todos los grandes mitos exot\ufffdricos del mundo entero. Sin embargo, con la aparici\ufffdn de la siguiente estructura de consciencia -el estadio de las operaciones formales o racional- ese mismo ni\ufffdo abandona las representaciones m\ufffdticas, momento a partir del cual el ni\ufffdo -a menos que viva en una sociedad que aliente de un modo u otro las creencias m\ufffdticas- deja de creer en ellas. Pero, en general, la mente racional y reflexiva considera que los mitos no son m\ufffds que eso -mitos-, mitos \ufffdtiles y necesarios hasta llegar a alcanzar un determinado momento evolutivo, pero insostenibles a partir de entonces. <\/p>\n<p>No es cierto que los mitos transmitan el conocimiento evidente que pretenden comunicar y, por consiguiente, no soporten la menor tentativa de verificaci\ufffdn cient\ufffdfica: la mente racional simplemente rechina ante la mera menci\ufffdn de un nacimiento virginal, pongamos por caso&#8230; No hay que ir muy lejos para vislumbrar cu\ufffdl podr\ufffda ser la respuesta de un marido cuya mujer -embarazada- le dijera: Estoy embarazada, pero no te preocupes porque no me he acostado con ning\ufffdn otro hombre. El verdadero padre de mi hijo no es de este planeta. <\/p>\n<p>EZ: (Riendo) Pero tambi\ufffdn hay quienes interpretan los mitos de las religiones esot\ufffdricas de una manera aleg\ufffdrica o metaf\ufffdrica. <\/p>\n<p>KW: Efectivamente. Y \ufffdsos son precisamente los m\ufffdsticos. En otras palabras, los m\ufffdsticos son quienes dan un significado esot\ufffdrico u oculto, a los mitos. Y ese significado no depende de un sistema de creencias, de s\ufffdmbolos o de mitos externos, sino que brota de la experiencia directa interna y contemplativa del alma. En otras palabras, los m\ufffdsticos no son, en modo alguno, creyentes m\ufffdticos, sino fenomen\ufffdlogos contemplativos, m\ufffdsticos contemplativos y cient\ufffdficos contemplativos. Es por ello que, como ha se\ufffdalado Alfred North Whitehead, el misticismo siempre se ha aliado con la ciencia en contra de la Iglesia, porque uno y otro se basan en la evidencia consensual directa. Newton fue un gran cient\ufffdfico y un profundo m\ufffdstico, y no experimentaba conflicto alguno por ello. Pero no parece existir el mismo tipo de compatibilidad entre la ciencia y la creencia m\ufffdstica. <\/p>\n<p>Son precisamente los m\ufffdsticos quienes afirman que la esencia de su religi\ufffdn es b\ufffdsicamente id\ufffdntica en todas las religiones m\ufffdsticas y que recibe muchos nombres cuando, en realidad, es Uno. Pero no encontrar\ufffds un solo creyente m\ufffdtico -un fundamentalista protestante, pongamos por caso- que admita f\ufffdcilmente que el budismo tambi\ufffdn es un camino perfecto de salvaci\ufffdn. Quienes creen en los mitos suelen considerar que est\ufffdn en posesi\ufffdn del \ufffdnico camino, porque su religi\ufffdn se basa en mitos externos, que var\ufffdan de lugar en lugar; y esto es lo que imposibilita que perciban -a diferencia de los m\ufffdsticos- la unidad interna que se oculta detr\ufffds de los s\ufffdmbolos externos. <\/p>\n<p>EZ: S\ufffd, ya veo. \ufffdDe modo que no est\ufffds de acuerdo con Carl G. Jung en que los mitos son arquet\ufffdpicos y, en ese sentido, tienen una importancia m\ufffdstica o trascendente? <\/p>\n<p>&#8212;Tiene que ser c\ufffdncer \ufffdeso era lo \ufffdnico en lo que yo pensaba en ese momento-. \ufffdQu\ufffd otra cosa podr\ufffda ser? El doctor ya nos lo explicar\ufffd. El doctor ya nos lo explicar\ufffd. El doctor&#8230; ya puede irse al diablo! Maldita sea! Maldita sea! Maldita sea! \ufffdD\ufffdnde est\ufffdn los mecanismos de represi\ufffdn y negaci\ufffdn cuando m\ufffds los necesito? <\/p>\n<p>Pero, en cierto modo, era de eso, de negaci\ufffdn y de represi\ufffdn, de lo que hab\ufffda venido a hablar Edith. Nuestro tema fundamental era la relaci\ufffdn existente entre la psicolog\ufffda y la espiritualidad. E \ufffdbamos a hacerlo siguiendo mi propio modelo general, una s\ufffdntesis que pretende relacionar los dos intentos m\ufffds importantes de comprender al ser humano. <\/p>\n<p>Para Treya y para m\ufffd, \ufffdsa no era una simple preocupaci\ufffdn acad\ufffdmica. Los dos est\ufffdbamos profundamente implicados en nuestra propia terapia -con Seymour y con otros- y ambos hab\ufffdamos meditado durante mucho tiempo. \ufffdC\ufffdmo relacion\ufffdbamos las dos cosas entre s\ufffd? Este era el tema fundamental de conversaci\ufffdn constante entre Treya, yo y nuestros amigos. Creo que uno de los principales motivos por los que acept\ufffd la entrevista de Edith fue precisamente porque ese tema era, tanto te\ufffdrica como pr\ufffdcticamente, de capital importancia en mi vida. <\/p>\n<p>Cuando record\ufffd nuevamente la pregunta de Edith, me di cuenta que hab\ufffdamos llegado a un punto clave: Carl Gustav Jung. <\/p>\n<p>Esperaba que ese tema saliera a relucir. Por aquel entonces, al igual que ahora, la encumbrada figura de Carl Jung -del que Campbell no es sino un seguidor m\ufffds- domina totalmente el campo de la psicolog\ufffda de la religi\ufffdn. Cuando abord\ufffd este campo por primera vez, cre\ufffda firmemente, como todo el mundo, en los conceptos fundamentales y en los esfuerzos pioneros que Jung realiz\ufffd en esta \ufffdrea. Pero con el transcurrir de los a\ufffdos acab\ufffd llegando a la conclusi\ufffdn de que Jung cometi\ufffd varios errores profundos, y que esos errores -intensificados por lo profuso e incuestionado de su difusi\ufffdn- constitu\ufffdan el principal escollo en el terreno de la psicolog\ufffda transpersonal: no era posible entablar una conversaci\ufffdn sobre psicolog\ufffda y religi\ufffdn sin antes aclarar este dif\ufffdcil y espinoso tema. As\ufffd es que, durante la siguiente media hora, Edith y yo nos dedicamos a intentar aclararlo. \ufffdAcaso estaba yo en desacuerdo con Jung en que los mitos eran arquet\ufffdpicos, y por consiguiente, m\ufffdsticos?<\/p>\n<p>EZ: Pero tropezar con el material arquet\ufffdpico del psiquismo puede constituir una experiencia muy poderosa y, en ocasiones, hasta muy sobrecogedora. <\/p>\n<p>KW: S\ufffd, porque los arquetipos son colectivos y su poder trasciende, con mucho, al individuo: cuentan con el poder de millones de a\ufffdos de evoluci\ufffdn a sus espaldas. pero colectivo no significa transpersonal. El poder de los verdaderos arquetipos, los arquetipos transpersonales, se deriva directamente del hecho de que son las primeras formas del Esp\ufffdritu atemporal. El poder de los arquetipos jungianos, por su parte, se deriva del hecho de ser las formas m\ufffds antiguas de la historia temporal.<br \/>\nComo constat\ufffd el mismo Jung, es necesario alejarse de los arquetipos y diferenciarse de ellos para liberarse de su poder, un proceso al que denomin\ufffd proceso de individuaci\ufffdn. Y una vez m\ufffds, estoy completamente de acuerdo con \ufffdl a este respecto. Hay que diferenciarse de los arquetipos jungianos. <\/p>\n<p>Pero, en \ufffdltima instancia, para que la identidad de la persona se transforme en esa forma transpersonal, uno debe acercarse a los verdaderos arquetipos, los arquetipos transpersonales. Y \ufffdsa es una diferencia enorme. El \ufffdnico arquetipo jungiano aut\ufffdnticamente transpersonal es el Self, pero hasta la misma exposici\ufffdn de Jung a este respecto me parece sumamente fr\ufffdgil porque, a mi juicio, no enfatiza lo suficiente su car\ufffdcter no dual. As\ufffd pues&#8230; <\/p>\n<p>EZ: Creo que no ser\ufffd necesario insistir m\ufffds sobre este punto. Est\ufffd muy claro. Podr\ufffdamos volver a nuestro tema original. Quisiera preguntar&#8230; <\/p>\n<p>Su entusiasmo era contagioso. Su sonrisa luc\ufffda resplandeciente de una pregunta a la siguiente y parec\ufffda no cansarse nunca. Y fue su entusiasmo, m\ufffds que nada, lo que me ayud\ufffd a apartar la mente de ese terror soterrado y su amenazadora cercan\ufffda. Le serv\ufffd un poco m\ufffds de jugo. <\/p>\n<p>EZ: Quisiera preguntarte por la relaci\ufffdn que existe entre la religi\ufffdn esot\ufffdrica y la psicoterapia. En otras palabras, tanto la meditaci\ufffdn como la psicoterapia pretenden transformar a la consciencia y curar el alma, pero \ufffdcu\ufffdl es la relaci\ufffdn que existe entre la meditaci\ufffdn y la psicoterapia? En tu libro Transformations of Consciousness abordas el tema con mucho detalle. Tal vez podr\ufffdas resumir esa exposici\ufffdn. <\/p>\n<p>KW: Muy bien. Creo que lo m\ufffds f\ufffdcil ser\ufffd remitirnos al esquema que aparece en esta obra. En t\ufffdrminos generales, la idea global es muy sencilla: el crecimiento y el desarrollo se dan a trav\ufffds de una serie de estadios o niveles, desde el menos desarrollado e integrado hasta el m\ufffds desarrollado y m\ufffds integrado. Y aunque probablemente existan multitud de niveles y subniveles de crecimiento diferentes, en ese libro he seleccionado nueve de los m\ufffds importantes que aparecen en la primera columna de la figura estructuras b\ufffdsicas de la consciencia. <\/p>\n<p>Pues bien, a medida que el self se va desarrollando a trav\ufffds de cada uno de esos estadios, las cosas pueden ir relativamente bien o relativamente mal. En el primer caso, el self se desarrolla normalmente y alcanza el siguiente estadio de un modo relativamente sano. Pero si las cosas, en cambio, se desarrollan de manera inadecuada, pueden aparecer diversas patolog\ufffdas, y el tipo de patolog\ufffda, el tipo de neurosis, depender\ufffd precisamente de la etapa o nivel en que tenga lugar el problema. <\/p>\n<p>En otras palabras, en cada uno de los estadios o niveles de desarrollo, el self debe enfrentarse a diferentes tareas, y su manera de gestionarlas determina si las supera de manera adecuada o inadecuada. En cada una de las etapas de desarrollo, el self comienza identific\ufffdndose con esa etapa y debe realizar las tareas propias de ese estadio, ya se trate de aprender el control de los esf\ufffdnteres o de aprender a hablar. Pero para que el desarrollo prosiga, el Ser debe terminar renunciando a esa etapa y desidentificarse de ella para dar paso a una etapa nueva y superior; en otras palabras, tiene que diferenciarse del estadio inferior, identificarse con el superior y, por \ufffdltimo, integrar lo superior con lo inferior. <\/p>\n<p>Esta tarea de diferenciaci\ufffdn y posterior integraci\ufffdn se denomina fulcro, un punto de inflexi\ufffdn, un momento clave del proceso de desarrollo. En la segunda columna, titulada fulcros correspondientes, tenemos los nueve grandes fulcros, los momentos decisivos correspondientes a los nueve grandes niveles o etapas de desarrollo de la consciencia. De este modo, cuando algo funciona mal en un determinado fulcro, el sujeto termina desarrollando una patolog\ufffda concreta caracter\ufffdstica. Esas nueve grandes patolog\ufffdas se presentan en la tercera columna de nuestra figura, patolog\ufffdas caracter\ufffdsticas. En ella encuentras cosas tales como psicosis, neurosis, crisis existenciales, etc\ufffdtera. <\/p>\n<p>Finalmente, a lo largo de los a\ufffdos, se han desarrollado diversas modalidades terap\ufffduticas para tratar las diversas patolog\ufffdas: en la cuarta columna -modalidades de tratamiento- he detallado los m\ufffds apropiados para cada problema concreto. Esa es, precisamente, la relaci\ufffdn que existe entre la psicoterapia y la meditaci\ufffdn. <\/p>\n<p>EZ: Esta sencilla figura condensa una enorme cantidad de informaci\ufffdn. Me gustar\ufffda ahora considerar cada punto con m\ufffds detenimiento. Empecemos con una breve explicaci\ufffdn de las estructuras b\ufffdsicas de la consciencia. <\/p>\n<p>KW: Las estructuras b\ufffdsicas constituyen los ladrillos fundamentales de la consciencia: las sensaciones, las im\ufffdgenes, los impulsos, los conceptos, etc\ufffdtera. He se\ufffdalado nueve grandes estructuras b\ufffdsicas que constituyen una versi\ufffdn ampliada de lo que la filosof\ufffda perenne denomina la Gran Cadena del Ser: materia, cuerpo, mente, alma y esp\ufffdritu. En orden ascendente, los nueve niveles son los siguientes: <\/p>\n<p>Primer nivel: las estructuras f\ufffdsico-sensoriales. Incluyen los componentes materiales del cuerpo m\ufffds la sensaci\ufffdn y la percepci\ufffdn. Es lo que Piaget llam\ufffd inteligencia sensoriomotora; lo que Aurobindo denomin\ufffd lo sensoriof\ufffdsico; lo que el Vedanta denomina annamaya-kosha, etc\ufffdtera. <\/p>\n<p>Segundo nivel: lo emocional-fant\ufffdsmico. Se trata del nivel emocional y sexual, del nivel de los instintos, de la libido, del impulso vital, de la bioenerg\ufffda y del prana m\ufffds el nivel de las im\ufffdgenes, las primeras formas mentales. Las im\ufffdgenes -lo que Arieti denomina nivel fant\ufffdsmico- empieza a aflorar en el ni\ufffdo en torno a los siete meses aproximadamente. <\/p>\n<p>Tercer nivel: la mente representacional. Es lo que Piaget denominara pensamiento preoperacional. Est\ufffd basada en los s\ufffdmbolos, que aparecen entre los dos y los cuatro a\ufffdos de edad y en los conceptos, que aparecen entre los cuatro y los siete a\ufffdos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ken Wilber &#8211; PSICOTERAPIA Y ESPIRITUALIDAD Ken Wilber Ken Wilber Hola, Edith, adelante. \ufffdTe importar\ufffda perdonarme unos minutos? Acabo de recibir una llamada muy poco frecuente. Vuelvo en seguida. Luego fui al cuarto de ba\ufffdo, me lav\ufffd la cara y me mir\ufffd en el espejo. 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