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Manteniendo una Actitud Positiva: Diez Estrategias
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Manteniendo una Actitud Positiva: Diez Estrategias
Manteniendo una Actitud Positiva: Diez Estrategias

Por Deborah A. Barrett, Ph.D.

Traducido por Norma I. Agrón



“Ten una actitud positiva.”  ¿Cuántas veces hemos oído esto? Aunque nuestras emociones no pueden causar fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica, sin duda afectan nuestros síntomas. Pero, ¿cómo podemos mantener buenos pensamientos cuando nuestros cuerpos se sienten tan mal?  Este reto no es exclusivo a los que padecen de alguna condición crónica, también sucede en cualquier momento que las cosas no nos salen como queremos. Pero en el caso de una enfermedad constante, ver lo positivo es una lucha continua.



Aún así nuestro estado de ánimo no está perfectamente correlacionado con nuestro estado físico. Seguramente todos podemos recordar momentos en que no importa el dolor o la fatiga, fuimos capaces de lidiar y hasta alcanzar estar en buen estado de ánimo. Es posible que el tiempo estuviese perfecto, visitaban buenos amigos, conseguimos algo o ayudamos a alguien, haciéndonos sentir bien con nosotros mismos. En otros momentos, la depresión tomó control aún cuando nuestro estado físico estaba a un nivel manejable. ¿Por qué sucede esto? La contestación a esta pregunta es la clave para encontrar el optimismo.



Para mí, las vicisitudes de la fibromialgia son como nadar en un mar turbulento, a veces parece que hemos caído y las olas continúan acechando nuestras cabezas, y mientras luchamos para volver a flote, volvemos a hundirnos. Pero ese mismo océano muchas veces nos permite encontrar una ola de la que nos dejemos llevar suavemente para llegar a la orilla.



¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos azotados por una ola? ¿Cómo podemos encontrar la fortaleza para dejarnos llevar por la ola y la paciencia para saber que lo lograremos? He aquí diez ejercicios yo uso para mantener la actitud más positiva posible:



1. ¡Espera los tropiezos! Es importante reconocer que a veces nos sentiremos tristes. ¿Quién no, con nuestra condición? Pero si esperamos sentirnos tristes en vez de temer ponernos tristes estos periodos serán más tolerables. En adición, reconocer que tendremos estos momentos nos ayuda a mantenerlos en perspectiva. Seremos capaces de decirnos a nosotros mismos, “Yo estuve deprimida y salí de eso; esta vez también pasará.” Es fácil olvidar que antes de tener nuestra condición, hubo momentos en que nos sentimos deprimidos. Ahora estos periodos están entrelazados con nuestros problemas médicos; pero todos se ponen deprimidos alguna vez. Luego de aceptar que en algún momento estaremos tristes, y hasta sentiremos compasión por nosotros, podemos concentrarnos en modos de acortar estos periodos y hacer que sean menos y más lejanos entre ellos cada vez.



2. Mantén un record de los cambios. El mantener record de los cambios en estado de ánimo ayuda a poner las altas y bajas en perspectiva. Durante los momentos en que se sienta mejor, haga un esfuerzo conciente de capturar el momento. Deje notas en sus paredes recordándole lo bien que se siente. El vivir con una condición crónica crea una personalidad doble, donde su persona optimista y su personalidad cuando tiene la condición alterada no se conocen lo suficiente. Cuando nos sentimos mal es realmente difícil imaginarse que las cosas puedan ser diferentes. Igualmente, durante momentos de mejoría, es sorprendente cuán fácil nos olvidamos cuán malo fue un periodo anterior, haciendo que los momentos alterados subsiguientes no sólo sean intolerables sino chocantes.  Contando y midiendo la duración de los momentos alterados, así como los buenos, los puede poner en perspectiva. Puede ser que a través del tiempo, nuestros momentos alterados ocurran una vez al mes, aunque se sienta que sea más frecuente. Este conocimiento le da el poder, porque nos recordamos a nosotros mismos que una alteración mala ( o exacerbación de los síntomas) es, por ejemplo,  nuestro momento malo del mes, y encontramos maneras de manejarlo hasta que regresemos a nuestra “condición normal”.



3. Prepare reserva de distracciones divertidas.  Todos necesitamos mantener una lista de las cosas que nos dan alegría. Una de las crueldades de nuestra condición es que cuando más necesitamos distracciones, estamos menos equipados para buscarlas. Por esta razón es importante que hagamos una lista de nuestras actividades favoritas cuando nos sentimos optimistas, para usarlas cuando más las necesitemos. Personas con fibromialgia frecuentemente describen como aún su peor dolor puede pasar a segundo plano cuando están realizando una actividad que les agrada.  Esta no es una respuesta sicológica sino también fisiológica: ya que nuestro cerebro puede procesar pocas señales a la vez. Cuando estamos viendo una película bonita, hablando con un buen amigo al teléfono, o escuchando nuestra música favorita en lo que estamos acostados sobre un “pad” caliente o en la bañera, podemos engañar a los receptores de dolor a que ¡nos dejen en paz! Mientras tanto nuestro estado de ánimo mejorado tiene un impacto en nuestro sentido de bienestar. La risa es buena medicina; mientras que permanecer concentrados en nuestros problemas tiende a aumentarlos.



4. Déle forma a su perspectiva.  ¿Está el vaso mitad vacío ó mitad lleno? La perspectiva determina, literalmente, cómo vemos el mundo. Tener una condición crónica crea una construcción ambigua de la realidad. ¿Soy yo, por ejemplo, un incapacitado exitoso o un profesional derrotado? En la cultura americana se le pone mucho énfasis a la independencia, individualismo, y realización. A través de este lente, desarrollar una condición que nos hace sentir más dependiente y menos productivo es fácilmente visto como una decepción. Y mientras envejecemos, se hace más posible que nosotros, o alguien cercano a nosotros, experimente problemas debilitantes. Las personas están forzadas a adaptarse rápidamente a nuevas condiciones adoptando una perspectiva que acomode cambios. Nuestra perspectiva toma forma por las comparaciones que hacemos y las expectativas que ellas crean. Considere, por ejemplo, el inmigrante que ha estado practicando medicina en su país de origen, pero viene a EE.UU. alejándose de un régimen político represivo. Aquí trabaja como conserje; después de años en la escuela de medicina, ha perdido una ocupación de prestigio y de provecho. Aún así es agradecido por la oportunidad de trabajar y despierta cada día con esperanza, quizás, de un mejor futuro para sus hijos. Aún así, sus dificultades son notables. ¿Qué mantiene su buen ánimo y lo hace agradecido en vez de decepcionado? Su perspectiva.



5. Cree un “nuevo yo”. Si nos aferramos al “viejo yo” que éramos, encontrarle el valor al “nuevo yo” se torna más difícil. (Hasta podríamos exagerar en lo bien que estaba ese “viejo yo”, “no necesitaba dormir tanto, nunca me sentía mal, podía hacer de todo”.) Esto no quiere decir que descartemos  nuestra concepción de lo que éramos; al contrario, necesitamos una manera de integrar ambos. En otras palabras, debemos buscar en nuestros nuevos cuerpos nuevas maneras de disfrutar y hacer las cosas que hacíamos antes. Considera todos los aspectos de ti que te gustan, y lo que más quieres realizar; luego, paso a paso, busca maneras de conseguir alcanzar las más que puedas. Al mismo tiempo, reconoce que nuestras expectativas deben variar para que podamos alcanzar lo que queremos.



6. No olvide las cosas buenas. Mientras que los síntomas físicos de la fibromialgia pueden sentirse como abarcadores, existen otras partes de nuestra vida – nuestras relaciones sociales, pasiones, familia – que también existen. Enfocándose en los aspectos positivos de nuestra vida, nos hacemos más conscientes de cuántos son: los amigos que permanecen con nosotros, las cosas que aún disfrutamos, y los logros que hemos sido capaces de alcanzar, aunque sean pequeños, en circunstancias muy diferentes. Porque cada tarea ahora representa un reto, debemos celebrar todo lo que logremos. Como nos han dicho muchas veces, si acortamos la lista y hacemos las cosas con calma todo lo que hagamos eventualmente es algo por lo que podemos estar orgullosos.



7. “Puede ser peor.” Según las comparaciones definen nuestro punto de vista, es beneficioso encontrar comparaciones que nos provean una mayor apreciación de lo que nos pasa. OK, el “come, porque hay niños que se mueren de hambre” no funcionó para ti cuando eras un niño. Pero trata de pensar de esta manera: Muchas cosas terribles suceden en el mundo. La probabilidad es que algo nos suceda a nosotros. No por algo que hayamos hecho, pero porque así son las cosas. Toma sólo un momento ver en las noticias para recordarnos de los horrores que suceden a diario. Así que esto es lo que nos ha ocurrido a nosotros. También nos cogieron. Vamos a examinar lo que tenemos: (a) Sabemos que nuestra condición no es terminal, así que no necesitamos comenzar a contemplar nuestra mortalidad. (b) Aunque nos sintamos tan mal a veces, nuestra condición no es progresiva. Ya hemos experimentado lo peor, y para nuestro beneficio ya lo hemos superado. © Aunque sólo algunos alcanzan remisión permanente, muchos mejoran significativamente. Según entendamos cómo nuestras acciones y emociones influencian nuestro bienestar en general, podemos encontrar maneras de participar en más y más actividades.



8. ¡Mantenga la esperanza viva! Hay tanto espacio para la esperanza. Ha sido sólo desde los 90’s que nuestra condición ha adquirido su legitimidad de la comunidad médica. Estamos en una mejor posición que las generaciones antes de nosotros que sufrieron sin ser validados. Sabemos mucho más de los roles del ejercicio, medicamentos, estiramiento, cogerlo suave y meditación para darnos alivio y un sentido de control. Además, según las investigaciones médicas aumenten, es cuestión de tiempo para que terapias mejores (y quizás una cura) aparezcan.



9. ¡Apóyate en mí! Un factor importante y sencillo que predice cómo lidiemos con nuestra condición es la red de apoyo que hayamos creado. Ciertamente apreciamos cuando recibimos ayuda cuando nos sentimos terribles. Asegúrate que sigues siendo amigo de aquellos que aprecias. Todavía tenemos mucho que dar. Durante los buenos momentos escríbeles a los amigos y déjales saber que los aprecias. Ayúdales a los familiares y amigos a encontrar maneras de seguir relacionándose contigo. Invítalos a tu casa, para evitar viajes (y no te importe como luce tu casa, vienen a verte a ti y no tus habilidades de limpieza). Trata de mantenerte abierto con los miembros de tu familia, y a la vez sírveles de apoyo en sus necesidades. Ponte en su lugar con frecuencia – ¡puede ser difícil tener a alguien a quien amas enfermo! También asegúrate de buscar ayuda fuera de tu círculo inmediato para no consumir a tus amigos y familiares. Existen grupos de apoyo, que se reúnen en persona o virtualmente por computadoras.



10. Satisfágase siempre que pueda. Tenemos mucho tiempo para enfocarnos en nuestros pensamientos. Muchas personas no tienen el lujo de tener tiempo de relajarse y pensar. OK, no pedimos este tiempo. Estos momentos los demanda nuestro cuerpo. De todos modos tenemos control de cómo usamos este tiempo extra. En vez de enfocarnos en lo que no podemos hacer, dale a tus fantasías completa libertad. Convierte este tiempo de descanso en momentos de satisfacción. En nuestro ambiente mental podemos practicar pasos de baile que sabíamos ( ¡habrá momentos en que puedas bailar!). Podemos usar el tiempo para pensar en los problemas que enfrentemos y en cómo vamos a usar el tiempo cuando nos sintamos mejor, o podemos analizar una película que vimos recientemente, podemos orar, o mentalmente escribir una carta a amigos. Este artículo que ahora lees es producto de una inspiración a mitad de la noche, cuando estaba en la cama sin poder dormir. Luego de seguir unos pasos para sentirme más cómoda, decidí pensar en lo próximo que escribiría. ¡Pensé que si me dormía, fantástico! Pero si no, ya tenía pensado mi próximo artículo. Fue en ese momento cuando, satisfecha, me fui a la ciudad de los sueños.



            Deborah A. Barrett tiene un doctorado en sociología de  Stanford University. Desde entonces a trabajado como colega postdoctoral en North Carolina  University de Chapel Hill, Emory University, y  Duke University. Puede visitar su página http://www.paintracking.com
06-06-2009 11:57 PM
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