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Versión Completa: María Guadalupe Narciso Álvarez: testimonios
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María Guadalupe Narciso Álvarez

Región Mazahua del Estado de México

Las prácticas terapéuticas de los pueblos indígenas de México hablan de procesos de transmisión cultural de un bagaje de conocimientos médicos que abarcan los ámbitos supralocales en los que nace y se desarrolla el individuo y reflejan también procesos socioeconómicos y culturales de estas comunidades.

En México se ha dado un sincretismo de diversas formas terapéuticas (de tradición prehispánica, indígena, colonial, española, europea, africana y árabe) que a través del tiempo han generado una oferta de tratamiento a los problemas de salud, que no sólo ha abarcado el aspecto biológico del individuo, sino que además se ha desplegado una intensa actividad en la curación a través del pensamiento sicorreligioso y del ritual curativo. Estas concepciones acerca de la salud-enfermedad han perneado el espíritu de pueblos como el mazahua, con lo que su mezcla ha dado lugar, por determinadas características, a llamar de diversas maneras a los sistemas o subsistemas médicos vigentes (ejemplos: etnomedicina, medicina indígena tradicional, medicina popular, espiritualismo, etcétera). La conceptualización y definición de estas prácticas a veces se entremezcla, según la experiencia misma de las parteras mazahuas, por lo cual consideramos que no es pertinente proponer un límite tajante entre una y otra; es decir, en dónde lo podríamos marcar.

Precisamente, uno de los enfoques en que hemos puesto la atención en el presente estudio ha sido entender cómo se da el proceso de transmisión cultural de conocimientos especializados (como el de partera-hierbera) de un individuo a otro y de generación en generación. Asimismo, cómo es la interacción entre el recurso humano portador de un determinado conocimiento, y las personas a las cuales presta sus servicios para que exista una continuidad a través del tiempo.

Un aspecto importante de estos testimonios es haber contemplado además los de otras personas del ámbito especializado (parteras-hierberas), así como de quienes demandan su atención. Aun sin la necesidad metodológica de “cruzar información”, debido a que se trata de personas ampliamente reconocidas en la organización de médicos indígenas tradicionales, resulta indispensable presentar la evidencia de su pertenencia a un medio cultural más que a una historia particular.

María Guadalupe Narciso Álvarez

Relatos de la historia de vida de la partera-hierbera mazahua

Antepasados

“Mi güelito era carpintero, hacía cajas para muertos, mesas, puertas. Me dijo una vez su nuera: ‘hija, a tu güelito, le faltan tijeras’, cuando estaba trabajando yo en México. Cómprame eso hija, cómprame esto, quiero, pobrecita de ti hija, fuiste a San Juan de los Lagos. Y conque, pos sí, a poco voy a decir a mi güelito que no le voy a comprar; le tengo que comprar, ni modo, le tengo que comprar. Pos si, a mi güelito le compraba todo lo que me pedía, porque tenía miedo, cuando era chiquita, chispaba su huarache y me pegaba.

“En San Pedro el Alto nacieron mi papá y mi güelito Guadalupe Álvarez Cortés. Su esposa de mi güelito… mi güelita, Crescencia Mateo, nació en San Pedro Chico. “Mi mamá se quedó huérfana, fue triste su vida. Mi abuelo le decía a la madrastra de mi mámá: ‘Catarina, ¿ya le diste de comer a mis hijos? —Sí, quién, Lupe, ya les di de comer, sí cierto, ya le di de comer a Ciana, ya le di a Lino, ya le di a Pedro, pásate pa’ca vamos a comer’. Entraba, cerraba la puerta. Ellos, como los perros, estaban en la puerta viendo. Pero un día que supo mi güelito que no le daba de comer a mi mamá ni a sus hermanos, a male Catarina la golpearon; mi güelito la corrió de su casa, porque quería una mujer que cuidara a sus hijos, pero no, a mi mamá le daba una mamila delgada, una a Pedro y otra a Lino. Cuando creció mi mamá, molía nixcomel, pero quedito, porque si hacía ruido esa vieja le iba quitar su masa. La iba a aventar, para dar a los perros.

No la iba a dejar moler. Mi mamá tenía hambre y la madrastra era así. Cuando murió esa señora, hasta le dio gusto a mi mamá.”

Pautas de crianza

“Antes encendíamos petróleo por litro; una vela costaba un centavo, que me daba mi abuelita, y yo iba a comprarla. Me decía ‘vete hija a comprar esos charales, los vamos a cocer con agua y vas a comprar ajo y cebolla’ y luego comía ajo, cebolla, y epazote bien picoso. “Cuando tenía 10 años, me di cuenta dónde vivía, dónde estaban las casas, todas retiradas, no como ahora que están juntas. Podías andar de noche, nadie te espantaba, andaba uno libre. No había luz antes, encendíamos petróleo nomás. El litro lo pagábamos a dos centavos. Una vela costaba un centavo, me daba cuatro mi güelita, con lo que iba yo a comprar. Le hacía su comida a mi güela.

No había el mismo dinero antes, yo conocí lo que eran cuatro centavos; pero los ntigüitos estaban chiquitos, pero con eso, llevaba ocho centavos, humm, traía harto, muchas cosas, y en cambio, ahorita todo está caro. “Mi papá nunca tuvo un lápiz, nunca usó un cuaderno, ya que antes no había. Mi padre iba con su compañero a la barranca, buscaba esa laja, con esa laja lo letraba en su mano, lo escribía en su mano, o en sus pies. Ya cuando llegaba de la escuela en la tarde le decía mi güelito, ‘a ver las letras que trais tú, Pedro, ¿fuiste la escuela o no fuiste, fuiste a jugar? Si no quieres estudiar es tu culpa, no mía, pero te estoy dando tu estudio, pero si no quieres es tu culpa. Dime de una vez si vas a la escuela o no vas, para sacarte. Te vas a quedar, hijo, a llevar a los burros, si no tienes burros yo te compro unos puercos para que los cuides.Si no te gusta estudiar, eso es lo que voy hacer’. Mi padre respondía, ‘no papá, yo sí, mira aquí está mi mano, mira todo esto; mira, aquí están mis brazos, aquí vienen mis pies; mira, aquí están las letras, lo que me mandan, papá. Yo sí te obedezco, papá, porque tú ya eres anciano, porque ya mi mamá es la segunda, porque tu esposa ya se murió, la primera. Yo sí te entiendo, papá, yo sí te quiero’.

“Yo vivía en el ejido. Cuando llegaba a la casa iba a traer miel para venderla. Hacía mi lucha para encontrar con qué comer, con qué dar a mi hija, con qué ayudar en algo a mi papá. Entonces, cuando todavía no dejaba mi maleta que cargaba, mi mamá me decía: ‘apúrate, déjala allí, ¿qué no piensas dar de comer a tu tío?’ Tenía coraje mi madre, porque mi tía nomás garraba su niño y se sentaba en el fogón en donde molía mi mamá. Mi tío no hacía caso, no le daba nada, entonces mi mamá tenía coraje y se desquitaba conmigo.

Mi tío sí me llevaba al doctor y nos mandaba con su esposa a Toluca. Mi papá, Gregorio Narciso, tenía algo, nosotros no sufrimos, mi papá decía: ‘hijo, hija, ustedes no sufren, te falta ropita, pero para comer no te falta, tienen todo’. Porque mi papá raspaba, tenía maguey, pero la demás gente no, y sufría mucho. Los niños lloraban de necesidad, me acuerdo. El difunto güelito decía a mi mamá: ‘vete a cortar un nopal que voy a comer, tengo hambre, no me lleno, siento que me muero de hambre’, así decía.”

Aprendizaje

“Mi guelito cuando era viejito ya no podía caminar, le dolían mucho sus pies. Me decía que le agarrara tantito hierba de burro (Dalea scanes pavaifolia), que le tallara; luego le echara alcohol con cebolla, que le untara y con eso se le quitaba. Si no, me decía: ‘vete a quitar esa penca que está allí, hija, vete a guisar en el comal, échale sal, échale tantito carbonato, alcohol, hija. Úntamelo aquí, aquí te enseño, acá arribita, aquí en mi espalda, más abajo, de este lado, aquí, mira; úntame acá abajo, mira, apriétamelo como lo haces, duro, ansina. Cuando me haces así, sí puedo caminar. Quién sabe tu abuelita, creo que ésa, como que no te quiere, ¿verdad?, pero si no te quiere, cuando vayamos para allá le voy a dar sus golpes para que te cargue’. Yo decía, ‘sí, güelito, yo puedo caminar’. ‘No, tu de noche ya no puedes caminar porque estás chiquita’.

“Me decía que le agarrara tantita hierba mora (Solanum cf. nigrum) tallada, luego le chara alcohol con cebolla tapada. Me mandaba a cortar una penca de sábila (Aloe saponaria L.) para asarla en el comal, que le echara sal, carbonato y se la pusiera en la espalda.”

Condiciones de vida

“Yo no los quiero porque son malos los hombres. Es verdad lo que te digo. No tengo marido, duré nomás un año con él. Tenía dos meses de casada y me pegaba mucho; ya cuando ajusté un año, no quería yo caminar, ya no quería comer, ya la ropa que traía no me quedaba bien. “Los corajes, se junta todo eso, de bilis, del estómago, del dolor de estómago, de la cabeza, de los ascos, de lo que les da a veces a las mujeres que son débiles, o no están fuertes de espíritu. Hasta cuando ve que llega su marido tiembla; pero es puro coraje. Pues cómo no le va a tener miedo, hasta la garra con palo, le pega, o la trata de matar.

“Me acuerdo cuando trabajaba, cuando me fui pa’ México, cuando abandoné a mi marido. Yo no sabía hablar. No sabía hacia dónde iba garrar carro pa’ llegar allí a México, ni dónde iba a bajar. Nomás me dijo el señor, el que era delegado de mi casa: ‘no hija, no puedo detenerte, cada rato tu marido te pega mucho. Ése no te dio la vida para que te esté pegando. Vete, cuando veas que la gente se baja en Tacuba, bájate, y pregunta por trabajo. Vas a ver, sí lo vas a encontrar’. Así lo hice y pregunté por trabajo.

La primera casa que visité, allí me quedé. Duré trabajando en ese lugar ocho años. La patrona me quería mucho, me trataba como hija, no como sirvienta. Tenía dos hijos jóvenes. Uno me trataba como su hermana, no como sirvienta. “Me querían mucho. Cuando estaba enferma mi patrona me llevaba al doctor y hasta lloraba por mí. Cuando mi papá fue a recogerme, no lo dejó mi patrón, y le dijo: ‘si se muere Lupe aquí la voy a sepultar’, y me quedé hasta que me compuse. Ahí me curó una señora, una viejita que conocí, se llamaba doña Mari. Tenía varios años enferma cuando fui a hacerme una limpia; me dijo: ‘no Lupe, tienes ocho días nomás, porque te vas a morir hija ¿Cómo le vamos a hacer ahorita? Te vamos a curar tres veces. Te voy a dar una limpia tres veces y te tomas esta medicina. Aquí vas a estar conmigo, vas a vivir, tienes que quedarte; todavía no te vas a morir’. Ella me curó. Hace años que murió. Así me dio vida nuevamente.”


Práctica Médica, Causas de demanda de atención

Los motivos más frecuentes que llevan a las personas de San Pedro el Alto, y otras comunidades a solicitar los servicios de la “tía Lupe”, como suelen llamarle, son: “espanto, dolor de estómago, tos, gripa, empachos, partos, mal de ojo, abotigados, vómito, anginas, limpia buena (aire), cuando no pueden tener hijos, caída de la mollera y cuando hay riesgo de aborto.”

Enfermedades de los niños

En este apartado hemos optado por presentar, de la práctica médica de doña Lupe, las enfermedades y los llamados “síndromes de filiación cultural” (señalados con cursivas). Para ello, en una primera parte de cada problema de salud, aparece el relato textual (con un leve “retoque”) de la hierbera-partera; y, enseguida, en algunos de ellos, una breve sistematización (algunas causas, síntomas y tratamientos). En algunos casos las palabras íntegras de doña Lupe aparecen entre comillas y en otros la redacción es de la coautoría.

Abotigado con aire

“Cuando los niños están abotigados, les soplo alcohol en el pechito, después en el corazón, el pulmoncito y luego la espalda. Luego, le pongo alcohol en todo el cuerpo; con toda la medicina que tengo, lo baño, lo sobo con la pomada; ya con eso el niño se calma y queda bien, y pos se lo devuelvo sano a su mamá. Se lo lleva cargando y bien dormido. Se despierta a las tres y media de la tarde, o si no todo el día se duerme. Cuando se despierta, su mamá le da pecho y come bien. Entonces ella se queda contenta y dice: ‘mi niño ya está bien’. “Los niños que tienen deposición, vómito y lloran mucho están abotigados. Entonces, le digo a la mamá: ‘qué le hiciste’, ‘nada, no le hice nada… nomás llegué y lo acosté, y ahorita pos no puede dormir, por más que lo cargo, no quiere tomar su chichi, llora mucho’. Dije, voy a ir a San Pedro con la tía, ella me lo va a curar, porque si lo llevo con el doctor no me lo cura. Yo le creo al doctor, pero no le tengo fe. Porque vale más una hierbita (con la) que lo baña la tía y con eso ya se le quita el vómito, la deposición.

Lo curo, le coso hierba maestra (Artemisia artemisiae folia, L.), hierba pegajosa (Desmodium axillare, Swartz Dic), y le doy una cucharada de aceite de cocina. Se toma calientito y se le quita ese dolorcito de estómago. Cuando se duerme le digo a la mamá que lo cargue para que no despierte, porque si lo despierta nomás lo va a espantar. Entonces, la mamá pregunta: ‘¿qué le voy a hacer tía?’. Pos lo mismo, esa hierba que viste que cocí dásela a tomar; le vas a dar baños de alcohol, échale tantito Altamira (Ambrosía cumanensis, H.B.K.) con hierbabuena (Gnaphalium luebmannii, Sch), y con poleo (Menta pulegium) o tantito ruda (Ruta Chaleponsis, L.), pa’ que se le quite ese aire que le da; todo se toma calientito.”

Abotigado con aire (sistematización)

Algunos de los síntomas son: “deposición, vómito, lloran mucho”, no comen, les duele el estómago. Tratamiento: se les sopla alcohol en el pecho, en el corazón, pulmones y espalda; darles baño “con alcohol y con toda la medicina que tengo…”, les unta pomada y les soba. Baños de alcohol, altamiza, hierbabuena, poleo y ruda. Té de hierba maestra y hierba pegajosa cocidas y con ello tomar “una cucharada de aceite”, caliente.

Atención al recién nacido

En una de las ocasiones en las que se reunieron a platicar la historiadora, la protagonista y doña Cirila Reyes, partera- hierbera de mayor edad (quien hablaba de la atención a la parturienta y al bebé), doña Lupe describió su manera de atender a un recién nacido: “Les hago un lavado a los niños, le echo toronjil blanco (Agastache mexicana), azul Chenopodium foetidium, L.), que es difícil de encontrar, hierbabuena, alcanfor (Petunias parviflora), poleo, rosa de castilla (Rosa cientifolia, L.), altamiza, hierbabuena de la casa, del monte; epazote de perro (Chenopodium botrys, L.) y hierbamora (Solanum cf. Nigrum). Es lo que le echo para bañarlo con esa medicina y ya el niño se contenta con su mamá. Si no se compone y me lo trai de vuelta, con dos o tres veces lo curo; cuando lo lleva al doctor, no lo cura, y cuando viene conmigo, me dice la mamá: ‘no, tía Lupe, tú estas acostumbrada a curar a los niños. A mis niños siempre que les llevo al doctor o a otro lado a limpiar, no se componen, hasta que te los traigo’. Esa enrizquini la muelo bien, la revuelvo con otzbegui y lo muelo también con siempreviva (Dudleya Lanceolata Nutt). Le pongo en la cabecita, los piecitos, o el pulmoncito, o el pecho, y con eso lo curo. Pero si al niño le da vómito y se desmaya mucho… y le da mucho cólico, entonces no se lo voy a poner en sus pies, nomás en su espaldita, su pechito y su cabecita; porque ese es bien fresco… que sí cura.”

Abotigado en recién nacido (3 meses)

“Le reviso su estómago por si está abotigado. Si es así, le digo, mamá (a la mujer), dónde te fuiste a aliviar, con ese doctor o con quién?, ‘no, nomás en la casa’, y ¿quién te ayudó, vio la partera? ‘Una viejita que ya no puede’. Lo que le pasa al bebé creo que es su suciedad, no le limpiaron la boquita. Vale más limpiar la boquita, los ojitos, por eso los niños se enferman y les agarra el cólico.”

Abotigado en recién nacido (3 meses), Sistematización

Algunas causas son: la partera que atendió al niño no le limpió bien la boca, por lo que ingirió desechos placentarios. Algunos síntomas: cólicos.

Caída de mollera (o “molleja”)

“Los niños que me traen porque se les cai la molleja, pos yo les hago tantita pomada para la garganta con la que voy a sobarlo tantito… y con eso ya se le quitó. Entonces, le digo a la mamá, le revuelves bien ese vaporub que te punté con la pomada. No le pasa nada con él, no se va a inflamar. “Los niños que me traen así, es porque no pueden mamar o bien abren mucho la boquita para mamar. ‘Pos no mama, aunque quiera (mamar) no puede porque tiene inflamada la garganta… y luego la mollera se le cai’. Por eso no puede comer el niño. Yo le unto en la boquita esa pomada para quitarle el dolor y la inflamación que tiene en la garganta, entonces, la revuelvo con mi dedo y así también se le quita. Luego el niño se duerme y cuando se despierte ya come bien.

“Para las pomadas que hago no junto hierba sucia, porque a los niños que voy a curar les puede hacer mal. Junto hierba limpia. Cuando no hay porque es tiempo de secas, voy a Ixtlahuaca y la compro.”

Tos

“A los niños que tienen tos les coso (cuezo) gigante (Nicotiana glauca, Graham), flor de durazno, flor de capulín (Xylosma cf. Panamensis, Turcz), moco de maguey, moco de nopales (Oputina, sp.) y se los doy a tomar en té calientito. Le echo azúcar y ya con eso que tome queda bien, porque se le calentó el estomaguito, la gargantita y ya no tose mucho. Por los granitos que tiene, le meto el dedo y le tallo con la pomada para quitarle la comezón que tiene.”

Tos (sistematización)

Algunos síntomas: tos y granitos en la garganta. Tratamiento: té de gigante, flor de durazno, flor de capulín, moco de maguey, moco de nopales y azúcar. Se talla la pomada en la garganta.

Anginas

“A los niños que tienen anginas les apachurro tantito su manita, sus piecitos y sus oídos. Les tallo su garganta y con eso se les quitan. “Sé que tiene anginas porque le reviso todo cuando el niño llora: la gargantita… le garro su manita, le toco… el niño no se deja… su ombliguito, sus pies, y lo sobo con la pomada. Con eso se le quita, le unto harta pomada… lo jalo hasta atrás.”

Enfermedades de personas adultas, Histérico

“Cuando dice la esposa: ‘ya tenemos los hijos grandes, ya se van a la escuela, ya los demás ya se casaron, todavía estamos muchachos’. Dicen los señores: ‘que te lleven al doctor, a poco no te va a curar ese pa’ que vas a tener un bebé. Ay, yo quisiera que encargaras lo más rápido un bebé, si no te curan allí, te llevo a una limpia, a ver cómo te curas’. Así me llega (la mujer): ‘Cúrame tía, cúrame tía Lupe’, ¿pero a usted qué cosa voy a curar?, ‘es que mi señor todavía quiere un bebé, dice, y ya curé mucho, me fui a ese que cura, pero no cura como usted, sólo usted cura más mejor… me fui a Atlacomulco y no me curaron’. Cuando viene le sobo la cabeza, las manos, los pies. ‘Pos lo que pasa es que tienes histérico’ (doña Lupe a su paciente). El histérico ya se le regó en todo su cuerpo, ya se le fue y de allí, pos no puede tener. Ya cuando lo junto, le digo: agárrate aquí, mira, apriétale como garro mi mano. ¿Qué sientes?, me dice, ‘ya panza (estómago), ya panza buena’. Ahora agárrate fuerte, tú, señor, garra ese rebozo, acomódalo bien que ya le eché hierba. Ayúdame, yo te enseño cómo vas a hacer, yo lo garro de este lado, es fácil para que se cure. Ese rebozo estíralo bien y ora mételo, ora esa punta gárralo, ahora espérate, acomódalo así, mira, jálalo bien, la hierba… comódala así pa’ que no se caí, ora, ayúdame a jalar, usted va a decir si ya está bien (sujeto) tu rebozo o falta poquito, jala otro poquito, allí va, ora sí, ya está bien. ¿No trajeron un trapo para hacer un monito (muñeco) arriba de la hierba?

‘No, no trajimos nada’, dicen. Bueno, ahorita voy a buscar. Le encuentro un trapito, ya con ese le amarramos. ‘Llegas y te acuestas , ya no vas a levantar nada pesado, te cuidas como cuando tenemos bebé, no te vas a mover. Te acuestas y recoges los pies, no vayas a estirarlos, porque si los estiras, entonces tu histérico se va a regar de vuelta; haces como te digo, bajas tu rebozo para acomodar las hierbas. Llévate unas rebanadas de esa cebolla grande y échalas en el ombligo, de allí, le rocías tantito alcohol y vas a ver, esa cebolla va a apestar mucho. Quién sabe si tu señor va a querer acostarse contigo. Luego, el señor dice: ‘no, yo tía, me acuesto aparte’, ‘no, pos si mi señor quiere hijo, pos tiene que sufrir’. ¿Dónde va a estar ella acostada? Se acuestan juntos. Cuando viene de vuelta (la paciente) dice: ‘con dos veces que me fajaste tía, luego, luego ya encargué… tía’, así dicen.”

Histérico (sistematización)

Algunos síntomas: no se puede tener hijos. Diagnóstico: es necesario sobar los pies, la cabeza, las manos para saber si el histérico esta pegado en todo el cuerpo. Tratamiento: sobada en todo el cuerpo, dirigiendo los movimientos hacia el estómago para juntar el histérico. Se le pide a la paciente apriete con su mano su estómago, mientras tanto, doña Lupe y el marido de la paciente, le amarran un rebozo alrededor apretándole el estómago. En el rebozo, del lado que coincide con el ombligo, debe llevar una mezcla de hierbas que se conoce como “monito” o “muñeco”.

Recomendaciones: no levantar objetos pesados, tener los pies flexionados al momento de acostarse; no soltarse el rebozo, al cual posteriormente se le deben poner rebanadas de cebolla grande en el ombligo y echarle alcohol.

Cuando no pueden tener hijos las mujeres, Esterilidad

“La señora que viene a que la cure, viene porque le dura un mes su regla. Sangra mucho, a la vez dice que hace (sangra) negro. Le hago lavado y la fajo con la hierba. Le doy medicina que toma. Le echo ese panocha negra… de los ratones. Con eso, ya se le baja bien. Entonces, con dos veces, ya va a tener su bebé, ya encarga su bebé.”

Riesgo de perder al bebé. Riesgo de aborto

Como suele hacerlo doña Lupe, para explicar su experiencia médica, prosigue su relato e imagina que la misma mujer, a quien resolvió el problema de infertilidad, le consulta acerca de un posible desprendimiento del feto. Doña Lupe habla como si ella misma fuese la paciente que ha llegado a consultarle: “Me duele mucho, me da el retorcijón como cuando ya nos vamos a aliviar y siento… como que ya quiero aliviar… le digo que no tiene nada… lo que tienes es aire, eso es lo que ya te va a bajar tu bebé. Pero no, vente pa’ ca, te voy a bañar con esa medicina y te voy a poner tantita pomada; El bebé ya está frío, es el bebé el que está enfermo. Cuando sentimos dolor nosotras, un dolor que sentimos mucho, porque creemos que estamos enfermas, no es cierto, nosotras no estamos enfermas, el bebé sí; tiene mucho frío, tiene aire, por eso siente que ya se va, pero todavía no, todavía le falta. Si quieres te hago un lavado con hierbas, le digo, puras frías para que se quite ese aire que tienes adentro. ‘Pero eso va a ser calientito, pa’ que se caliente’, me dice y ya así le hago ese lavado. Ya le digo ora vente acuéstate. Me dices cuando ya se te calmó el dolor y te paras. Se acuesta media hora o una hora, luego me dice, ‘ya me voy a parar tía, ya estoy bien, ya no me duele nada, ni porque dejé mis animales y no haya quién los cuide. Ya nos vamos, ya me voy a ir con mi marido, ya estoy bien’, así dicen.”

Riesgo de perder al bebé. Riesgo de aborto, (sistematización)

Algunas causas: que el feto tenga frío y aire. Algunos síntomas: le duele el estómago a la señora, siente como que ya quiere parir. Tratamiento: se le baña con medicina y se le pone pomada. Se hace un lavado con hierbas frías.

Ojo. Ronchas

Así visualiza doña Lupe el ojo entre adultos: “El joven allí está con su amigo, le dice: ‘no chavo, yo te gano’, ‘no, tú no me vas a ganar’, ‘acuérdame, dice, yo te voy a ganar’, ‘no, esa va a ser mía, voy primero yo… ‘cómo crees… si somos amigos, me vas a hacer así, ¿me vas a quitar la que me gustó?’, ‘pero también me gusta a mí, mejor busca tu otra, mejor deja ésa’, ‘bueno, está bien, ¿chocamos o no chocamos?, sí, chocamos pa’ qué pelear, amigo, quedamos’, ‘está bien, órale, pero yo cuando encuentre lo mío también me vas a acompañar’. ‘Como no se casó conmigo, pos ora el ojo que le eche tiene que enfermar. Lo que usa ella, a eso le voy a echar algo, para que le salga algo en su cara, como paño, para que nadie la vaya a querer, porque va a quedar bien fea. Pero si ella me va a querer, yo no lo voy a hacer’, así dicen.

“Esas ronchas que tienes, ese paño que tiene tu cara, le echas esa pomada que yo preparo. Vas a sentir fresca tu cara, tus ojos. Así se te quita eso. Puede comprar eso que usamos para los labios, para que no se le partan, y lo tallas en toda la cara, como crema, nomás el de los líos.”

Ojo. Ronchas o paño (sistematización)

Algunas causas: cuando una persona no es correspondida por otra, ocasiona que el ofendido le eche ojo. Cuando una persona le pone a otra algo en sus cosas que usa. Algunos síntomas: comezón, aparición de paño y ronchas en la cara. Tratamiento: aplicar pomada preparada por doña Lupe en la cara, también se puede usar pomada para labios partidos o resecos y untarla en el rostro.

Aire. Ardor de estómago y cuerpo

“Cuando a las señoras les arde mucho el estómago, sienten como cuando comemos salsa bien picosa. Sienten que quieren tomar un pedazo de hielo para que se refresque el estómago, su cara, la cabeza, las manos y los pies.” Doña Lupe platica como si estuviera con un paciente, para mostrar de qué manera les habla y los atiende. “Te da asco esa medicina que apesta como perfume, pero con esa se te va a quitar ese dolor que tienes en tu estómago. Te va a quitar lo que te arde, todo lo que tienes en tu cuerpo, tus pies; en tres minutos se te va a quitar. Te voy a bañar con alcohol, con toda esa medicina y la pomada que te voy a untar en tu estómago, pa’ que se te quite ese aire. Al rato o mañana ya vas a tener hambre.”

Aire. Ardor de estómago y cuerpo (sistematización)

Algunos síntomas: ardor de estómago y cuerpo. No puede comer. Tratamiento: baño de alcohol y medicina de herbolaria preparada por doña Lupe. Untar pomada en el estómago.

Quemaduras en las manos

“Algo roban, o tal vez algo que hacen. Muchas personas los queman o no sé lo que hacen. Creo que les queman las manos, porque las traen chamuscadas. Ellos lo niegan, pero pienso que a lo mejor sí hacen eso. Hasta les digo ¿por qué roba, qué no puede trabajar? No es bueno eso. Te baño con esa medicina, vas a ver. Vas a ver, no te va a durar tres días. Ya se te quitó todo eso que tienes. Yo lo baño con alcohol con hierbas y loción Siete Machos. Le digo que se eche también pomada, la que hacemos. Se lo echa, es fresco, lleva muchas hierbas y con ese se lo quita rápido, ‘pero ya te pones a trabajar cuando vayas a México’.”

Quemaduras en las manos (sistematización)

Algunas causas: Es posible que se trate de un castigo por robar algo. Algunos síntomas: manos como quemadas y siente ardor. Tratamiento: baño de alcohol con hierbas o loción Siete Machos (durante tres días); aplicación de pomada. Recomendaciones: ponerse a trabajar y ya no robar.
Alcoholismo

“Los señores que toman mucho alcohol, que ya tienen el cólico, cuando vienen muy abotagados ya no los recibo. Le voy a sobar, le echo su medicina: la pomada, le unto fuerte ese fomento, ese carbonato, tantita sal. Entonces, ya de ahí los baño con toda la medicina. Les digo, ‘a ver acuéstate un rato, a ver cómo vas a sentir. Se baja tu estómago si vas al baño. A lo mejor ahorita vas a obrar. Te pongo tantito tlacuache, comadreja. Con el zorrillo te lo vas a tomar y luego le voy a dar a tu señora que lo lleve y te lo haga como yo le diga. Le vas a dar harto diario, que tome un vaso diario. Vas a ver, se le va a bajar eso que tiene, porque ahorita está medio alto, pero ya va a quedar esa sangre bien’.”

Alcoholismo (sistematización)

Algunos síntomas: cólico, vienen muy abotagados. Tratamiento: se le unta y soba con medicina, pomada, carbonato y sal. Se le baña con toda la medicina. Se lleva para preparar y tomar un poco de tlacuache, comadreja y zorrillo.

Alcoholismo. Hinchazón del cuerpo

“Las señoras que vienen hinchadas de la cara, de los pies, de las manos, ya no pueden caminar. Los pies ya están muy grandotes, pesan como un kilo. Le digo, a ver si se compone, pero creo que ya no tiene remedio, pero voy a intentarlo. Voy a moler hierba: toronjil (Agastache mexicana), altamisa (Ambrosia cumanensis), ceniza, pirul (Shinus molle, L.), ruda (Ruta chaleponsis, L.), hierbabuena (Gnaphalium luebmannii, Sch), ajo, cebolla morada (Allium cepa, L.), y té con cigarro. Te voy a echar en tus pies. Vas a ver si no va a bajar, ya mañana te vas a poder parar y vas a caminar, que hasta gusto te va a dar. Pero ya no vas a poder tomar, ¿queres morir, ya no quieres vivir?, entonces a tus hijos quién (los) mantiene. Ya ves, el bebé que trae la señora, está chiquito, dice que tiene tres años que no los bautiza, pues pobrecitos. Usted no va a salvar a los niños que no están bautizados, no está bien lo que haces. Fíjate a dónde andas y piensa cómo vas a hablar, cómo vas a estar, cómo vas a vivir y mantener a tus hijos. Cómo vas a tener, pobrecita tú señora, vas a sufrir. No es bueno lo que haces. Sí te compones, te voy a curar. Pero ya te dije, si vas a seguir tomando, no te voy a recibir porque a mí me da coraje que no entienden lo que les digo.”

Hinchazón del cuerpo (sistematización)

Algunas causas: el tomar “bebida”. Algunos síntomas: cuerpo hinchado, no puede caminar. Tratamiento: se muele toronjil, altamisa, ceniza, pirul, ruda, hierbabuena, ajo, cebolla morada y cigarro. Se aplica en los pies. Algunas recomendaciones: ya no tomar bebida, cumplir con las obligaciones que tiene con su familia (mantenerlos, bautizar a sus hijos).

Relajado (en mujeres)

“Las mujeres cuando está relajado (es porque) trabajamos duro. Se va al monte y uno trae un tercio grande. Son leños grandes, no son chicos, va hasta arriba y llega hasta abajo. Ya no puede caminar, pero allí viene, y ya con eso pues aflojamos la cintura y todo. Por eso se dice que ya se está relajada, así se baja la matriz. Así, ya no se puede curar… pero sí se cura rápido; cuando dura unos cinco, ocho, nueve años, ya no se puede curar. Aunque lo haga, aunque lo marra ya no se puede componer.” El relajado tiene como una de sus causas principales las condiciones de vida. Doña Lupe nos cuenta cómo son: “Ya vete a hacer la faena. Si no está tu señor tienes que llevar tu pico, llevar tu pala. Tienes que llegar cinco metros hasta adentro, seis metros ya no te alcanza si vas a echar la tierra pa’ otro lado. Si no, te dicen: ‘órale, vámonos, ya llegó carro, vamos a acarrear cemento, órale, cárguele ese tubo pa’ drenaje’. Son grandotes y por eso enfermamos, porque trabajamos duro como los hombres. Los hombres no trabajan, trabajan más las mujeres. Aquí en San Pedro laboran puras mujeres, los hombres no, nomás las están viendo. Allá en Santa Ana fuimos a traer esa agua que tomamos. Allá tengo uno de mis padrinos, su yerno dice: ‘yo le digo a tu prima, ¡ah, por qué fui tonto!, ¿por qué no me casé en San Pedro el Alto?, ¡mira!, ¡mira!, ¡mira!, puras mujeres; ¿por qué no me casé en San Pedro? Mira, todas son trabajadoras en San Pedro el Alto, aquí en Santa Ana son pendejas’ […].”

Aire. Dolor de cabeza

“Cuando alguien sale le duele mucho la cabeza. Claro, porque está calientito donde está y luego corre mucho aire. Entonces, te da como entre tres, cuatro o cinco minutos, o media hora, te sientes como que te desmayas, como que algo te tocó la cabeza, como que ya te empinaste desmayada y dolor de cabeza. Pos eso es lo que sentimos cuando estamos calientes y salimos así. Te bañas, tantitos cigarros Faros, te echo esa hierba en la cabeza, porque antes no había mejoralitos. No había nada, más que la hierba, así que te bañabas con eso. Cuando ya te sientes mejor, te acuestas, y cuando te sentiste algo regular, te dormiste: ‘ahorita ya estoy bien, ya me voy a levantar’. También a los niños cuando los saca la mamá y están acostados calientes.”

Aire. Dolor de cabeza (sistematización)

Causas: cuando alguien sale de un lugar donde está caliente y le da aire. Algunos síntomas: se siente desmayada, como que algo le toca en la cabeza. Tratamiento: bañar la cabeza con hierba y cigarros Faros.

Calentura

“Cuando tiene harto calentura le baño su pecho a su mamá. Ya se le refresca su estomaguito, su pulmoncito; ya tiemblan así los niños, nomás bien desmayados, se ha caído la cabecita. Viendo la mamá como está, se espanta. Pos ya cuando están en la casa con Faros lo bañan. Se le calma, ya calientito toma té del monte, gigante (Nicotiana glauca, Graham), y se le quita. La gente grande igualmente siente que no se aguanta la calentura, muchas veces dice, ‘véame qué me va a hacer, tantito, siento que no me aguanto esta calentura, me está dando fuerte resfriado’. Le baño con tantita hierba fresca, ya con eso le quita el dolor que tiene el señor o el niño. Al otro día se baña con algo ya fresco. Cuando le hierven a los niños rosa de castilla (Rosa centifoloa, L.), se baña y ya se le calmó.”

Dolor de huesos

“Te duele mucho, parece que ya se desbarató todo, que ya no sientes nada. Se le doblan los pies, la cabeza, los brazos. Ya no quieren que ni le toquen porque le duele. Yo lo acuesto, le tiendo el petate. Primero sobado bien caliente, cuando ya siento bien caliente la carne, como que parece que ya se quema nomás; entonces ya le garro la pomada, el vaporub y el iodex. Le junto allí, lo voy a revolver bien, y ahí con eso, le sobo recio. Lo aderezo atrás; le pongo su mano atrás, lo muevo y le echo en su estómago y también en su pecho. Lo pongo al lado, así ya lo garro la cabeza, lo enderezo. Le digo, a ver acuéstate y cobíjalo. Mira, tápalo, se calienta. Verás que cuando se levante, ya va a estar bien.”

Frío

“Se llama Nancia Sánchez Mendoza, mi ahijada. Cuando se aliviaba (daba a luz), no se guardaba, la regañaba su marido, se enojaba. Se paraba cuando tenía tres días de aliviada, iba a agarrar agua, lavaba o agarraba cubetas pesadas. Su marido le dijo, ‘si te quieres morir, muérete; ya no te voy a curar, te vas a largar’, y le pegó nomás. El sábado que la vieron ya se estaba muriendo, mi ahijada ya nomás estaba dando vueltas pa’ca y pa’lla, ya iba a perder con la muerte, pero me la trajeron. Estuve atenta, así ya la estoy viendo, parece que se está componiendo, pero la voy a bañar con puras hierbas porque lo que tiene es puro frío, no tiene otra cosa.”

Descompostura de la cintura. Causas

“Las señoras se descomponen de la cintura porque como trabajan en el campo y cargan pesado, les hace daño.” Doña Lupe comenta cómo atiende a una mujer con descompostura de cintura: “La acuesto con los pies hacia arriba, la cabeza para abajo, pero boca arriba. Le pongo una ventosa, la fajo y así se alivia. Cuando se curan, algunas personas van a la villita, o San Juan de los Lagos a pagar su promesa. Una persona cuando está enferma y tiene fe, se va a curar, sí se alivia.”

Recursos terapeúticos, Tintura, forma de preparación

“De alcohol sirvo un frasco de cuatro litros, lo dejo ya que se coció bien, que se puso como jarabe; en alcohol dura como ocho o quince días y se cocen las hierbas. Se pone amarilla la hierba, entonces le cambio el alcohol, le saco eso, le echo otro, lo dejo otros ocho días. Lo vacío en otro frasco y ya no le echo hierbas.”

Té de anís

“Se pide en la farmacia, en tres onzas de las mamilas, y se ponen dos cucharadas de miel de colmena. Sirve para las flemas de la garganta y para tos con síntomas de pulmonía.”

Herbolaria, época de cosecha

Paloma (Andiathum trapeziforme): “Hay durante todo el año, se utiliza en las pomadas.” Epazote morado (Chenopodium glaucum, L): “Donde hay agua, hay todo el año.” Epazote verde (Chenopodium foetidum, L.): “Cuando hay agua, hay todo el año.” Cola de caballo (Equisetum fluviatile, L.): “Hay todo el año, sirve para las pomadas y para el vómito.” Espina blanca (Eryngium pectinatum): “Hay todo el año; en alcohol sirve para el dolor de huesos.” Epazote de perro (Chenopodium botrys, L): “Sólo en tiempos de agua. Se le pone a las pomadas.” Maestra amargosa: “Hay todo el año.”

Cultura médica

Ritual curativo. Limpia
Limpia. Los niños

Ojo. Aire

“Pos los niños que tienen ojo, me los tráin. Ya los veo, los niños desmayaditos, pálidos, negritos; traen los ojos bien hondos. Ya no tiene vida, bien desmayado el niño, ya nomás se le cái la cabecita. Lo baño, lo limpio con alumbre, chilaca (un tipo de chile), chile pasilla, pirul (Shinus molle, L.). Le baño con alcohol al que le echo muchas hierbas para aire. Y se duerme el niño, ya… se va. Pero lo que hice para esa limpia (el manojo de hierbas) lo quemo. Porque, tal vez, si lo tiro pasa un niño y levanta el aire; los niños que andan así en la calle se enferman. El niño también se enferma porque una persona que lo encuentra, le dice a la mamá: ‘Ay, tu niño está bien bonito… me gusta este niño rebién bonito… préstame tantito tu niño, le voy a dar un besito… ¡pero cómo me gustó ese niño!’ Y lo garra, lo acaricia, ‘adiós bebecito, estás guapito’, así le dice. Entonces, la señora trae un mal ojo y lo echa al niño, por eso se enferma su espíritu, porque lo acaricia; así se enferman los niños.

“Sí, las señoras, las que tienen sangre pesada, morena, tienen fuerte espíritu, por eso a los niños los hacen así… les están echando ojo, porque el niño luego luego recibe ese aire que (las señoras) tienen. El bebé llora nomás, llora mucho… la mamá llega y le dice el papá, ‘¿qué le hiciste al niño que está llore y llore?’ ‘Quién sabe, nomás encontré a esa señora que lo besó y luego le dijo que estaba bonito, lo agarró y se fue’. ’¿Y por qué no le dijiste que le echara tantito de su saliva en la frente para que no llore mucho el niño?’ La señora pos trae fuerte aire, por eso le hace mal al espíritu del niño, por eso se enferma. Los niños cuando lloran necesitan que se les eche aquí en la frente, acá en el cerebro, la boquita, el pechito, el estomaguito, las manitas y los pies. Pero entre la misma familia le echan, no de otra persona… pos es la misma saliva la que cura a los niños.”

Ojo. Aire (sistematización)

Algunas causas: pasar cerca de un objeto que haya servido para realizar una limpia. Que una persona con espíritu fuerte empiece a ver a un niño, lo toque, le diga que está bonito y lo bese. Que una persona que tiene aire fuerte, lo pase al espíritu del niño. Algunos síntomas: desmayo del cuerpo, palidez, ojos hundidos, llanto. Tratamiento: limpia con alumbre, chilaca, chile pasilla, pirul. Baño con alcohol y con hierbas. La persona que le echó ojo al niño le debe poner de su saliva en la frente, el cerebro. “Entre la misma familia le echan saliva en la frente, la boca, el pecho, el estómago, las manos y los pies.”

Aire. Cambio de temperatura

“Los niños se enferman porque las mamás no los tapan cuando los sacan del hospital; tienen con qué taparlos y los sacan nomás así, porque en el hospital están calientitos. Allí le garra aire. Ya le da un dolor, retorcijón de estómago; entonces se suda mucho. Pero cuando se baña con esa hierba, ese toronjil rojo, morado (Cedronella pallida, L.), blanco (Agastache mexicana), con canela (Cinamomum sp.), y ya con eso se le quita la enfermedad.”

Ataque. Espanto

“También me traen a los niños, a quienes les quiere dar ataque y se desmayan. Se van, duran media hora, no regresan”. Doña Lupe platica un ejemplo de lo que suele suceder en estos casos: “La mamá está espere y espere, y va el güelo, lo mete (al niño) en la casa de ratones (sitio o rincón donde está oscuro y hay ratones); si no regresa, el güelito le da una nalgada. La mamá lo mete en la casa de los pollos y si no se quita, entonces, el güelo se baja el huarache… y pun, nalgada; con lo que le da, ya regresa el niño… ya lo garra, ya lo avienta a otro lado.

“Entonces le baño con alcohol, le doy soplada en su pecho, su corazón, su espalda y todo. Le digo, ese niño cuídalo, cúralo. Es que lo dejan ustedes, por eso los niños se enferman; les agarra ataque. Ustedes no saben ver cuándo se enferman, ya no saben ni qué hacer. Dicen, ‘ya le llevé al doctor y no se quiere componer… ya me fui a hacer limpia a tal parte, tampoco se le quita’. Los dejan llorar (se refiere a los niños), y luego que se caigan en el agua; por eso también se espantan. Allí agarran todo ese ataque que les da. “Los niños que se caen en el agua, los saca la mamá. Tiene coraje y lo avienta a otro lado, o le pega, le da una nalgada, le pega en la manita, se espanta el niño. El niño está llore y llore, pobrecito, porque se asusta, claro. Porque el niño ya se cayó al agua, está calientito, su cuerpecito entonces (está) en el agua; la mamá nomás lo agarra, lo avienta a otro lado, lo regaña. Algunas veces le dice, ‘¿por qué no te mueres?’ Pero pobrecitos los niños, no saben lo que hacen, porque son chiquitos. No le hace que metan la mano nomás tantito al agua.

“Cuando el niño se cae en el agua en donde lava ropa la mamá, está hondo; a veces tiene la altura dos metros. Pos cuando ya lo saca al niño, a veces ya nomás lo empina, le apachurra el estomaguito pa’ que saque el agua, pero de todos modos el niño ya se le espantó. Eso es lo que pasa. Cuando se enferma, la mamá ya no sabe qué hacer, ya nomás está llorando, está llorando, ‘mi niño creo que va a morir, no tiene remedio, no se compone, ahí está’. Entonces le dice la suegra: ‘sí, orita lloras, ¿verdad?, pero cuando está bueno cómo lo agarras, cómo le pegas al niño, pobrecito mi nieto, me da lástima cómo lo haces. Cuando te digo una cosa nomás te pones a enojar…te dice algo mi hijo, igualmente, te enojas… no es bueno eso lo que haces, los niños necesitan que los cuiden bien’, eso dicen.” Doña Lupe comenta cómo cura a estos niños: “Yo les coso (cuezo) ese toronjil, ese blanco (Agastache mexicana) rojo, morado y azul (Dracocphalum moldaviaca, L.), pero es difícil, son cuatro. Allí le echo ajo macho (Allium sativum L.), cebolla morada (Allium cepa, L.), ruda (Ruta chaleponsis, L.), pirul (Shinus molle, L.), gigante (Nicotiana glauca, Graham.), hierbabuena (Gnaphalium luebmannii, Sch), alcanfor (Petunias arvifloras, Juss.), altamisa (Ambrosia cumanensis, H.B.), poleo del monte (Cunila lythrifolia, Benth.) y hierbabuena del monte (Gnaphalium luebmannii, Sch). Todo (la mezcla de hierbas cocidas) queda bien verde, verde. Ya con eso ya le soplo, ya al niño ya se le quedó, ya le baño con éter legítimo, le hago lavado, le saco todo el espanto que tiene en su estómago. Lo baño con tlacuache, con eso ya se le quita todo. Con tres veces que me lo trae, al niño, pos ya se le bajó la cara… la inflamación que tiene; hinchado todo el cuerpecito, las manitas, los ojitos, la cabecita. Hasta ya no tiene cabello (pelo), ya se le está cayendo todo, se está quedando peloncito. Cuando ya lo baño así, con el tlacuache, le salen las greñas. Sirve para los éticos (cuando se chupan los dedos los niños), también con eso los baño.”

Limpia. Los adultos Aire (por salir comiendo un alimento caliente)

“Yo le curo esta enfermedad, la que tiene usted señora, cuando salió al campo comiendo su tortilla caliente y que le hizo mal, que le dio un dolor de estómago, como cólico o retorcijón. Pero verá que con esta limpia que le voy a hacer se va a componer. Te voy a bañar, ya que es puro aire, por eso te duelen tus brazos, tu cuello, pies, frente, pecho, pero ahorita te voy a curar, ¿verdad que sí? Te voy a bañar con la medicina contra la envidia, daño, pero debes tener fe en mí para que te cures. Si no, vas a desperdiciar tu dinero que me vas a pagar.”


Aire (tensión entre vecinos)
Testimonio de la limpia realizada por doña María Guadalupe Narciso Álvarez a la partera-hierbera Cirila Reyes

“Compañera, usted viejita de San Pedro el Alto, municipio de San Felipe del Progreso; señora Cirila Reyes, de 80 años de edad y con 40 de ser partera. En el huevo que voy a echar aquí va a salir lo que tiene, que es aire, y se va a componer, va estar bien con toda la medicina preparada que la bañe. “Ay comadre, aire seco es lo que tienes, y maldiciones…tienes adoratorio (en el altar doméstico). Porque la señora que tienes de vecina quiere que pintes su casa. No le parece que tengas tu casa. Quiere su casa aparte, no quiere que estés junto. Con esta curación vas a estar bien, se va a calmar el aire y todo lo que tienes. “Cuando limpié a la señora el aire se quedó conmigo. Me voy a acostar y me baño con medicina compuesta, con alcohol y así se me quita el aire. Cuando limpio con las hierbas y el huevo, todo lo quemo. Porque si lo tiro por el camino llega a pasar un niño o una persona y recoge ese aire . Le duele la cabeza, se siente mal.”

Trastornos nerviosos. Le sube a la cabeza

Cuando esto sucede, según doña Lupe, se presentan situaciones como la siguiente: “La señora viene como loca, le sube a la cabeza, ve mucha gente, ve perros; así, le sube a la cabeza. Como que la gente le dice que le va a pegar, que le van a clavar una aguja en su pulmón o que la van a matar. Habla de mucha gente. Dice que ve greñas, víboras, pollos. No sé qué tanto dice. Pero yo le digo que ame a Dios, que le limpie una veladora que va a ir a dejar a san Pedrito; que haga una oración, la que sabe. Algunos quieren ir, otros no. Le echo medicina en su oído, le baño con alcohol y una loción de Siete Machos. Le doy una toma, también es de san Miguel. Con eso ya le digo, ¿cómo te sientes?, ¿todavía oyes?, ‘ya no oigo nada, ya no escucho nada, ya no veo hartos hombres diciéndome que me iban a matar; ya no oigo, ya se me calmó, ya no siento pesada mi cabeza, ya estoy bien. Si me vas a dar permiso me voy a quedar, mañana me voy a ir’. Si te quedas, cuando te dé tu dolor, luego, yo te voy a bañar con alcohol, te voy a dar esa medicina. Le coso (cuezo) comadreja, zorrillo, coyote, tlacuache, se le doy a tomar, con eso ya se le quita el dolor que tiene. “La loción Siete Machos ya viene preparada, es como perfume. La compro en Ixtlahuaca, ellos saben, allí traen todas las medicinas. Cuando no tengo inero, allí voy y echan vale.”

Trastornos nerviosos, Le sube a la cabeza (sistematización)

Tratamiento: le pone medicina (su iodo), le baña con alcohol y loción de Siete Machos. Le da a tomar agua de San Miguel y una cocción de comadreja, zorrillo, coyote y tlacuache. Que ame a Dios. Que le limpie con una veladora que debe ir a dejar a san Pedrito, además una oración.

Ronchas. Alimentos descompuestos

“Cuando sale la gente compra taco, huevo o carne… eso está pasado, está agrio, no sirve. Entonces piensa que le va a salir una roncha aquí en su frente y se empieza a rascar. Ya después (tiene comezón) en la cara, los oídos, la cabeza, el pulmón, la nuca, el estómago, los brazos, los pies. Siente que se vuelve loca, porque viene temblando nomás. Ya no tiene fuerzas, así llega y le hago la limpia. Le digo, ¿qué comiste?, ‘comí un taco, tía, una torta y por eso las ronchas; me llevaron a curar, me echaron suero y no me siento bien; no me dan ganas de hablar, ni tengo fuerzas para caminar, nomás me trae mi papá, mi mamá; siento que me muero, que no aguanto esas ronchas que tengo, arden mucho, no sé qué voy a hacer, no me compongo, tía, un favor que te pido, cúrame, báñame con tantito medicina. Y a ver…’, así dicen.”

Envidia

“Precisamente cuando una persona te tiene envidia, odio, te quiere hacer mal. “Aunque ella no es bruja, te envidia con todo el corazón. Va a tu casa y te tira cosas, te tira sal, negra o blanca, o veladora. Pero yo las limpio con toda mi medicina y poco a poco se van componiendo. “La gente que te maldice, te odia mucho, no puede verte y por eso enfermas. Porque te están echando maldiciones. Te están robando tu espíritu, tu corazón, tu cerebro. Cuando sientes que estás enferma, con la limpia que te hago, con la medicina que te baño, el alimento fuerte con alcohol y el éter legítimo alcanforado, verás que con eso te compones. ‘Si usted no me va a curar, tampoco me engañe; si me quiere curar a mí, señora, aquí me quedo en el petate hasta que me cure; sé que es hierbera y que con toda su medicina me va a curar. Voy a otros lugares y no me alivio; le digo a mi señora que con la medicina que doña Guadalupe te dio una vez, te estás curando, porque ya te estabas muriendo. Con la señora Guadalupe sí te compones’, así dicen.”

Ser hierbera. Hacer limpias, Condiciones de vida

“La gente, aunque tenga contento, va a decir, ‘yo voy a hacer una limpia, ¿a poco no lo voy a hacer, a poco no voy a curar? Si curo a una gente, ah entonces, le voy a quitar su chamba a la señora Lupe… ya no va a tener trabajo’. Pero no lo va a hacer, no me lo va a quitar; porque el trabajo ese, no es como quera (como quiera) curar a la gente; es Dios. Ve a uno lo que está sufriendo, que pasa mala vida, que no tiene para comer. Por ejemplo, yo salía a trabajar, íbamos a cortar rastrojo, llevaba yo de tres surcos, rápido trabajaba; pero cuando me empecé a enfermar ya no pude agacharme, empinarme e ir al monte, nada. Precisamente por eso compré mi parrilla de gas, porque cuando cargaba leña me caía. “A veces como. A veces muelo, a veces hasta la tarde echo mi masa. El almuerzo lo hacemos hasta las dos, tres o las cuatro; pero ya no es almuerzo, es cena. Ya se me fue el hambre, ya no tengo hambre. “Cuando me enfermo y no tengo dinero vendo un borrego o un puerco para curarme. Soy pobre, tengo nada más un roperito donde guardo mi ropa y mis cobijas. Cuando viene un paciente y se queda, se las presto, aunque las dejen sucias. Después las remojo en una tina y las lavo con un palo hasta que le salga toda la mugre, pero son mi gente y yo la quiero. Poco a poco voy levantando mi casa, porque en mi cuartito y mi cocinita no se puede quedar mi gente.”

Falsos rumores, por ser hierbera

En vista de que, a pesar de las pócimas e inyecciones, Amande no dejaba de desmedrar día a día, sus vecinas, sus hermanas, su tía, habían acabado por llamar a aquel curandero. Todas, en efecto, estaban convencidas de que la joven era víctima de un maleficio que hubiera urdido posiblemente una rival… Lo habían probado todo, incluso la peregrinación a Lourdes y la visita de profesores afamados a Marsella; pero ante la impotencia de la fe y de la ciencia, que parecían admitir y casi aprobar la muerte, aquellas buenas gentes recurrían a las prácticas más antiguas, las que tenían por más demostradas desde tiempo inmemorial: a la intervención del curandero, que trata a la muerte como a un adversario invisible, intenta espantarla y lucha contra ella cuerpo a cuerpo…
Marguerite Yourcenar, Cuento Azul

“Yo no tenía con qué dar de comer a mi hija y a mi niño. Compraba sopita o quelites, charales con nopales y era lo que les daba. Mi papá me quería mucho y me decía: ‘Hija, tu no vas a andar sufriendo por maíz; vete a la casa de tu madre, (ella) no tiene que mandarte porque yo trabajo; yo sí como y tu (estás) sufriendo; ve por maíz. Ella no me quería ni me quiere, ya está viejita. Porque una nuera le dijo un chisme: ‘esa Lupe, cuando llegan diez hombres de los que cura los pasa a la casa y cierra la puerta’. Dice que son mis queridos; yo le digo a mi mamá que no voy a cerrar la puerta. Si los voy a curar ¿a poco los voy a dejar encuerados afuera?”

Envidia

“Mi vida fue triste, mi mamá no me quería, yo no le importaba. Ella no pregunta cómo vivo, a mí no me da gusto verla, ni llegar a su casa. Porque una señora que es una fracasada, es la que le mete muchos chismes en la cabeza, dice que yo soy basura. No lo soy porque fui bien casada, recibí mi cruz. Me trata como a una vieja loca y va a México y le cuenta cosas a mi hija Carmela. Como que mi hija ya no me quiere. Le dice que yo le pegué a mi mamá, que le acabo la vida. Eso es mentira, puro chisme que me levantaron. Que pasaba hombres aquí. No me pueden ver, me tienen envidia. Gracias a Dios, hasta me enfermé, me estaba muriendo, apenas podía ir al molino para hacer una tortilla a mi hijo. Ninguno me vino a ver, pero Dios los castigó porque se murió su borrega.”

El componente místico, espiritual
Si no te ha enviado Dios, ¿cómo te atreves a venir a mi?
Historias lausiacas, 18, 10.

“Precisamente, Dios me dio mi trabajo. Por ejemplo, ahorita no tengo, allí llega una persona, la limpio, me paga $30.00, le digo, ‘si me vas a pagar te baño con medicina’, luego dicen, ‘no, no tengo dinero tía’. Bueno, si no tienes, quítate la ropa y te baño con tantita medicina; te la regalo, al cabo Dios me va a dar más. Veo a tu niño, está enfermo, si usted no me paga… baja a tu niño y yo lo voy a curar; el bebé es angelito, no debe pecado; cuando me muera me va a salvar. Mis salvaciones… mis niños. Como tu eres buena gente cuando me encuentres por ahí me vas a dar pa’ mi refresco, o me lo compras en la tienda. Buena gente tu y buena gente yo. También te voy a regalar medicina que te cura. “Y Dios, es el que me consiguió mi trabajo, porque vio cómo sufrí mi enfermedad, de los males que tengo por la culpa de mi marido. Eso es lo que me hizo la mala mujer que trajo de Pachuca. A los 16 años me empecé a enfermar, y por fin, eso lo digo muchas veces, que no se me acabó la vida, ¿qué tal si no hubiera enfermado?, creo que estaría más muchacha. “Pero a la persona que me tiene envidia, no la voy a curar, no le voy a hacer limpia. ‘Le voy a tumbar su trabajo’ o quién sabe qué piensa. No lo va a hacer, porque ese trabajo no es como quiera que lo va a agarrar; Dios, él es quien me está dando el trabajo; según Jesucristo, Jesús y la virgen María. Todas las tardes hago una oración, lo que sepa nomás; les enciendo su veladora, pa’ mi casita y mi virgencita de Guadalupe que tengo, la virgen María. “Estoy muy feliz con mi trabajo, no me quejo. ‘Usted (Dios) sabe manejar las plantas y sabe para qué es cada cosa’. Para curar a la gente se necesita de Dios para que se componga. Nuestro señor Jesús, Jesucristo y la virgen María, que es nuestra madre, nos dieron la vida, la luz, la fuerza; si no fuera por ellos no viviríamos. Crearon las plantas, las hierbas y es con lo que yo curo y los baño. A mi gente la pongo en sus brazos, quiero que se alivie, no que se muera; ‘Tu (Jesucristo o la virgen María) sabes la enfermedad que tiene y lo vas a curar. Cuando tus hijos estaban enfermos, Tu los curabas con hierbas y a todos los santos les dio eso’. Antes no había doctor, con eso curaban nuestros abuelos, con hierbas y limpias.”

Doña Lupe dice la siguiente oración para curar: “Virgen María, hoy en este día Dios salve. Ayúdame, bendíceme. Mi trabajo, señor Jesucristo, Padre gloria celestial, ya no tengo ni para comer, pero usted me socorre; a una persona que vaya a curar: tu hijo, tu hija, te cumplirá sus promesas. A tí te toca una veladora y en la tarde las oraciones. Alíviamelo, dame luz (a) mis brazos fuertes, (a) mis pies. A toda mi gente cuídala y acompáñala. Mi trabajo me diste: luz, fuerzas, vida, todo. Mi camino donde ando, ilumínalo. No me dejes Madre mía; tú eres mi madre. Dame más valor para curar, enséñame más para curar, eso es lo que te pido. Hasta llorando, haciendo una oración así lo hago, o cuando van de peregrinos mando mi limosna, mi veladora.”

Sueños

“En mis sueños empieza a llegar gente. Por eso sueño con mi patrona, porque trae como la cara de la virgen; es ella la que me da. Entonces, cuando no tengo nada y lo sueño, entonces me viene gente. Sí, gano $20.00 y me alcanza para mi gasto, con eso tengo trabajo. Y si así viene más gente, me gano $100.00 o $200.00; ya que gané eso, voy a pagar, a dejar $10.00 a mi sobrino, que le debo cuenta. Así, ya compro mi jabón. Si tengo mi dinero compro todo para cuando llegue la hora que ya no tenga, así ya sé que tengo para comer… Precisamente porque me enfermé así soñaba con mi patrona. Iba a dejar una veladora a la virgen. Lloraba mucho a la virgen, de día y de noche, ¿me compongo o no me compongo?, ¿cómo voy a estar? Si iba a morir tenía mis 16 años, y sin en cambio vivo. ¿A dónde iba yo a estar sufriendo nomás? Y Dios todavía no me iba a recoger porque aún no llegaba mi raya, mi destino.

“Eso sí no como quiera, no puede cualquier persona que va a trabajar, que va a hacer limpias. No, el Dios no te va a dar la forma de esos trabajos. A mí en sueños me la dio la virgen, la Virgen de Guadalupe, la Villita; porque cuando estaba enferma, hice mi primer visita a San Juan de los Lagos.”

Condiciones de vida. Aprendizaje

“Decían mis cuñadas: ‘nos vamos al monte, ya no tenemos con qué quemar’, me decían, ‘no, Lupe, tú no vas al monte porque te vas a caer y te vas a lastimar y tus hermanos me van a regañar’; les van a decir ‘sabes que ella ya no puede cargar nada y está enferma, todavía tu consientes que vaya al monte. No, ella está enferma, ya no puede trabajar. Yo lo sé también, mi hermana ya no puede trabajar. Porque cuando trabajaba ella no se rajaba, trabajar el campo, a sembrar… de la escarda’. Pero yo ya no podía caminar. Me daban ocho o nueve costales de maíz y ayudaba a los otros. Se hacía (trabajo) tres días, llevaba cobija. En un día traía un costal, de dos traía dos costales de maíz. Con mi hija juntábamos 35. Cuando ya no pude trabajar no fui a la cosecha. “Mi hermano mayor, al año, ayudaba en todo el trabajo. Por eso compro maíz en la tienda para comer. Quiero trabajar, pero no puedo; hago, agarro la pala para hacer un hoyito, una zanja, ¡no!, mi cintura… siento que me caigo. Yo no sé qué enfermedad es la que me garró y de allí ya no trabajé. Mis hermanos tampoco me exigieron trabajar. Mi cuñada Amancia dice: ‘Lupe, ya no vas a venir a trabajar, usted ya nomás a tu casa, de lo que te estamos pagando. Aquí ya no puedes trabajar. Dedícate al trabajo que tienes. Ya no vas a venir a trabajar, ya no puedes; nosotros no podemos exigirte trabajar. Quédate en tu casa, tu gente se va, tu gente ya no va a llegar. Atiéndela, y ya no te dediques a trabajar así’. Por ejemplo, aquí hacemos drenaje, hacemos la faena para el quiosco, hacemos la faena para todo lo que es de aquí… tengo que buscar un pion (peón), mandar a un hombre al que le pago $30.00 si van a ser dos, tres o cuatro días. Tengo que pagar eso, quiera o no; tenga o no tenga. Tengo que hacer eso, ese trabajo, todo eso me exigen…“Me curó una viejita de Puebla, me decía: ‘hija, Lupe, te voy a curar, te voy a curar; porque si te vas a morir, ¿quién me va a hacer mi tortillita?, usted me hace mi tortillita. Usted está trabajando allí en la tortillería, allí con doña Esperanza, con la Amalita… no te vas a morir hija. Nadie tiene la culpa de cómo te enfermas, hija, sólo tu marido y la señora que te hizo daño. ¿No es de tu pueblo, verdad?

Tu marido ya tenía cuatro años que vivía rentando casa. Allí estaba la señora la que te hizo daño, esa señora es de Oaxaca, ¿verdad?… esa es la que piensa matarte. Pero mira hija, ten fe; no vas a envidiar tu dinero que me vas a dar; a mí no me vas a dar eso. Lo voy a mandar a la señora Bertha para que vaya a traer todo lo que te pido, con lo que te voy a hacer limpia para que te alivies. Va a traerlo de La Merced, porque no puedes caminar. Si sales a la calle te va a dar choque un coche o un carro’, así decía.

“Mi patrón… mi patrona, me llevaron al doctor a Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Juan de los Lagos… intentó Amalia, ‘¿pero, cómo creen que Lupe?, donde quiera la llevamos al doctor; aquí en todo México… doctor, doctor… y su estómago, como que estaba embarazada. Duró diez años, nunca nació el bebé, y en cambio con la limpia ya está bien, ¿qué le hicieron?, no la bañaron, no tomó nada, nomás la limpiaron con chile pasilla, chile guajillo, alumbre, altamisa (Ambrosía cumanensis H.B.), hierbabuena (Gnaphalium luebmannii Sch), jara (Heimia salicifonia Kwnth Link)’. Me dijo que me calentara, que me echara en mi panza, nomás así. Me limpiaron con huevos. Ya nomás me andaban agarrando así, porque ya no caminaba cuando me bajaban del coche. Vivía arriba de tres pisos; mi patrón me alzaba los pies, me abrazaba así. Mis pies se me hincharon, se me hizo el pie grande, pos ya no podía caminar nada. Iba mi papá, con el difunto mi tío, le dijo mi patrón, ‘a Lupita no la vas a llevar’, así le dijo.”

La relación con los pacientes. Acto médico

“Cuando curo a mi gente y sana, me paga. Me siento bien contenta, a veces me pongo a platicar con ellos, les compro un refresco o, si toma, le doy una cerveza; hasta una caguama le voy a traer a la tienda. A veces cuando tengo comida yo les convido, como con ellos. A la gente que viene grave le caliento agua para que se lave las manos, porque si come con las manos sucias se enferma. ‘Hace mal, está bien que somos pobres pero no cochinos, come limpio’. Le tengo cariño a mi gente y me siento contenta de ser hierbera. Me da gusto cuando viene de lejos: San Antonio Pueblo Nuevo, Carmona, del Calvario, San Antonio de las Huertas; pero cuando ya las traen graves, cargando, sí las regaño. Les digo que por qué hasta ahora te traen, ‘yo no lo voy a recibir, miren pobrecita, mira cómo vienes, me da lástima. Ustedes se van a ir y me la van a dejar aquí en mi casa para curarla; mañana vienen y le traen comida, porque ya me hicieron enojar. No es justo lo que hacen con ella, acuérdate de mí, lo van a pagar’.

“Mi gente viene de donde quiera a que los cure. Me vienen a visitar, traen pollo, barbacoa y yo pongo las torrillas para comer.” Doña Lupe platica de cosas malas que le han pasado, que no le gustan: “Una vez me trajeron un niño muy grave, le hice una limpia con pirul (Shinus molle L.), y lo bañé todo de medicina. Le di un soplado en el pecho con alcohol, en el corazón y en el estómago, pulmoncito, cabecita, manitas, le eché pomada de vaporub, un dedo de iodex. Lo envolví, después lo tenté a ver si ya no tenía calentura. Le revisé su gargantita y la tenía irritada y le dije a la mamá que había dejado que el niño llorara mucho, por eso estaba así. Cuando lo terminé de curar me dijo, ‘no traigo dinero tía, para 15 días te vengo a pagar’. A los tres días se fue a Ixtlahuaca y la encontré, le pregunté ¿cómo siguió tu niño?, ‘gracias a Dios sí se compuso, tía. Lo voy a bautizar, ¿te vas a San Felipe? Te invito al mole’, así me dijo. Después de 15 a 30 días la encontré otra vez y le dije ya págame para comprar mi medicina o para pagar mi pasaje. ‘Cómo crees que te voy a pagar si no me compusiste a mi niño’, me dijo. También viene gente que no tiene dinero para pagarme y me dejan su servilleta como empeñada; pero algunas ya no me pagan ni vienen por su servilleta; lo malo es que con ella no se compra la medicina, y ahí las tengo guardadas; para qué las quiero. También hay personas que me dejan su chal, pero tampoco me sirve, les digo, ¿por qué mejor no me traes una televisión, una grabadora que valga la pena?, eso no me sirve para nada. También tengo servilletas y chales. “Algunas gentes que curo, cuando ya están bien se van y no me pagan. Me dicen: ‘el domingo te lo doy’ o ‘de hoy en ocho’, y así pasa el tiempo; cuando las encuentro se voltean y no me saludan.”

La presencia de dos sistemas médicos

De las enfermedades que atiende doña Lupe, dice: “Ya va a decir la señora, ‘ya estoy bien, tía, ya me curaste con la hierba, con la medicina que tiene, doy gracias a Dios que usted cura; creía que nosotros vamos a morir. Vamos a ir a ver al doctor, pero no componemos. Vamos a venir de una vez con usted y vamos a componer; si no, vamos a ir con el doctor, pero ya es distinto’, así me dicen.”
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